Formada en la antigua escuela de Enfermería del Hospital Civil, cuenta con una dilatada experiencia en gestión hospitalaria. En 2008 se puso al frente de la Subdirección de Enfermería del Hospital Clínico, donde vivió su fusión con el antiguo Carlos Haya. Hasta el año pasado ocupaba la subdirección del Materno Infantil y desde febrero de 2020 está en la dirección de Enfermería del Regional. Bajo su liderazgo hay más de 4.500 profesionales trabajando, la plantilla más numerosa del hospital, entre los que se incluyen enfermeras, fisioterapeutas, logopedas y técnicos.

Carmen Bustamante es enfermera y antropóloga. Asegura que pertenecer a esas dos ramas de la ciencia, la sanitaria y la social, le brindan una visión amplia e «interesantísima» sobre las relaciones humanas. Con ese espíritu lleva 33 años ejerciendo la profesión y aunque reconoce que antaño veía su futuro en la docencia, lo cierto es que su trayectoria profesional está ligada a la gestión, primero en la subdirección del Hospital Clínico -también durante su fusión con el antiguo Carlos Haya-, luego en la del Materno Infantil y, por último, en la dirección de Enfermería del Hospital Regional desde febrero de 2020, un mes antes de que estallase la pandemia. Ahora lidera un equipo de más de 4.500 profesionales -unos 1.500 sumados durante la crisis- donde se incluyen enfermeras, fisioterapeutas, logopedas, técnicos... La «plantilla más numerosa de todo el complejo», apunta. Después de celebrar el Día de la Enfermería en un contexto epidemiológico y esperanzador, mantiene que la profesión está en un «buen momento», con todo el «empoderamiento» y «visibilidad» que esta disciplina sanitaria siempre ha merecido.

¿Frustró la pandemia algún plan o expectativa que tuviera para el inicio de su mandato?

No te creas. Yo soy tauro, soy perseverante y tenía ya una estrategia preestablecida de líneas de trabajo dentro de la dirección y acompañada de un equipo humano comprometido e implicado, tanto de la gestión del equipo directivo, como de la Enfermería en general. Yo he conseguido realizar objetivos propios que tenía en la dirección a pesar del Covid. Hemos creado este año la comisión de cuidados del Hospital Regional, una comisión que representa a la Enfermería, que se tratan temas de enfermeros... y esto tiene una relevancia importante dentro de la gestión. Hemos retomado la comisión de humanización del hospital que depende también de la dirección de Enfermería. Hemos sacado muchas cosas para adelante.

La enfermera está prácticamente toda la jornada laboral cara a cara frente al virus. ¿cómo recuerda aquellas primeras semanas sin mascarillas ni EPI?

Yo lo viví como si tu gerente te da un folio en blanco y te dice «monta un hospital nuevo en una situación jamás conocida» e intentar demostrar la capacidad de adaptación que podíamos llegar a tener en esa situación tan extrema. El papel de la figura de la Enfermería fue tan importante porque demostraron trabajar duro y esfuerzo, mucho esfuerzo. Lo que en un hospital una decisión o un cambio puede ser una negociación lenta, nosotros nos movimos en cuestiones de horas. En una semana habíamos movido como tres unidades de hospitalización, con profesionales de más de 20 años en esas unidades, y se adaptaban totalmente a esa nueva situación. Se puso a prueba el sistema sanitario, nosotros nos pusimos a prueba en ese momento. Sí que teníamos EPI lo que pasa es que la sensación era que no todos los que había que haber, pero nunca nos faltó. Es más, nosotros hicimos una gestión en el Regional centrada en la figura de una jefa de bloque, donde llevaba una trazabilidad de lo que entraba y lo que salía para que a nadie le faltaran. La sensación, al principio, fue el desconocimiento de los profesionales; aquí pasamos de tener una mascarilla quirúrgica a solicitar una FFP2. Los cambios eran tan rápidos y la información o la comunicación no era tan rápida como las necesidades que ellos nos demandaban. Ahí es donde entraban los conflictos. Es verdad que nos pilló sin todo lo que tenía que haber porque, de pronto, si tienes en un almacén 5.000 mascarillas y vas a necesitar 10.000 pues hay que adaptarse, comprar... pero no faltó.

En esos momentos hubo enfermeras que buscaron pisos para aislarse con sus familias, se doblaron turnos, se interrumpieron descansos. Esto marca al profesional, ¿no?

Sales de una situación de miedo en donde tú te estás protegiendo para no contagiarte pero tu miedo es cuando llegas a casa, en no contagiar a tu familia. Tuvimos mucha ayuda de asociaciones, de particulares... donde nos dieron pisos cerca del Hospital Regional para que ellas durante el tiempo de la pandemia, pudieran vivir aisladas. Porque aquí dejamos de ver a nuestros familiares, compañeras que tenían bebés y niños pequeños, hubo un aislamiento. Hemos tenido muchas faltas de abrazos, de querernos... eso fue muy duro.

En la tercera ola, el hospital de Carranque estuvo al borde de activarse. Se habló de distribuir profesionales del Carlos Haya allí... ¿Cómo fue toda esta organización?

Nosotros dejamos preparado el hospital de Carranque en la primera ola, en Semana Santa del año anterior. Veíamos a nuestros vecinos, veíamos Madrid, Italia... veíamos lo que pasaba en el resto del mundo y en España también, y decidimos montar Carranque porque pensábamos que podía ser la salida de los pacientes con Covid y lo dejamos montado. Nunca jamás nos hizo falta. En la tercera ola no nos llegamos a plantear abrir Carranque, la ola fue más de ancianos, pacientes de residencia. Entonces lo que hicimos fue abrir una unidad de residencia en el Hospital Civil. Abrimos dos unidades de residencia donde evacuamos. Después la Diputación nos cedió el centro Guadalmedina, que ese sí lo llegamos a acondicionar para ancianos residentes. El tipo de perfil que nos llegaban de residencia es un paciente que necesitaba unas unidades muy pequeñas, acondicionadas de forma diferente... ni siquiera podíamos pensar que podían ir a un polideportivo. Necesitábamos unidades pequeñas, de 16 camas acondicionadas, una habitación la transformamos en una salita comedor para que tuvieran un sitio donde estar... acondicionamos unidades de hospitalización como si fueran pequeñas residencias de evacuación para los pacientes covid positivos y aislarlos de los negativos que se quedaban en las residencias. Ahí tuvimos un gran trabajo con la Atención Primaria.

"Tenemos pacientes jóvenes con situaciones familiares importantes. Su preocupación es qué va pasar con su trabajo"

Ha hablado también de la humanización. Esa soledad de los pacientes en aislamiento se hizo especialmente dura en los primeros meses porque todo era desconocido. Ahora nos resignamos, sabemos a lo que vamos. ¿Esa dureza del momento llegó a traspasar lo profesional?

Eso nos ha hecho más visibles que nunca. El papel de la Enfermería y nuestra calidad humana se ha hecho visible ante la sociedad de manera importante. El año 2020 era el año de la Enfermería, teníamos preparado de acontecimientos para dar visibilidad... y nos llegó sola, no hizo falta hacer nada. Yo me acuerdo que los primeros sábados que yo subía a una de las unidades Covid, me decía una compañera «Carmen, están llegando personas muy ancianas, están muy aisladas, no tenemos manera de comunicarnos con sus familiares. Algo hay que hacer». Ahí empezamos con las primeras tandas de tablets. Massimo Colombi, compañero mío, estaba muy metido en el proceso Covid en la UCI y vino un día por el despacho y me dice «jefa, esto tenemos que arreglarlo, tenemos incomunicados a los pacientes». Con Massimo empezamos a trabajar en el proyecto que lleva su nombre. Y ahí fue donde se inició la comunicación con el exterior a través de las tablets. También se inició a través de una compañera, la comunicación con el exterior a través de las cartas. Lo que le reporta al paciente esa carta de ánimo, de consuelo y de cariño de los niños, eso es algo muy reconfortante. La diferencia con esta siguiente ola es que como ya están vacunados los mayores de 80, ya son pacientes más jóvenes. Hemos iniciado el plan de acompañamiento de forma diferente. Yo tengo la suerte de ser voluntaria de ese plan de y me he encontrado situaciones diferentes a la primera [ola], donde tenemos pacientes jóvenes con Covid donde por su situación económica, de trabajo... tienen situaciones familiares importantes y su preocupación es qué va a pasar con su situación económica, con su trabajo, después del Covid... Ha cambiado la situación, hasta los señores de 70 y 80 años ya vienen con su móvil, saben manejarlo...

"Nosotros dejamos preparado Carranque en la primera ola. En la tercera no nos llegamos a plantear abrir"

La figura de la enfermería soporta desde la realización de las pruebas diagnósticas hasta los cuidados en un aislamiento, en un ingreso en UCI... es básicamente todo el recorrido de una persona durante su enfermedad. ¿Cree que esto ayudará a cambiar un poco la visión tradicional de la enfermera como dependiente o subordinada a la decisión del médico?

Nosotros hace muchos años que trabajamos de forma colaborativa con los médicos pero sí es verdad que si algo nos ha traído la pandemia ha sido un empoderamiento, un refuerzo y una visibilidad que necesitábamos. Ahora mismo la ciudadanía tiene un concepto de la enfermera diferente. Hemos sido los que hemos estado con los pacientes, hemos tomado muchas decisiones, muchas, de cómo hacer ese cuidado que desconocíamos porque el tema de los cuidados es netamente enfermero; nos hemos enfrentado con un paciente que jamás habíamos cuidado y dentro de esa improvisación, hemos dado con la tecla de que es lo que había que hacer con el paciente y hemos sido nosotras mismas, con lo que se ha trabajado a través de infecciosos, intensivos y demás pero el enfrentarnos con ese tipo de pacientes si que ha hecho reforzarnos y empoderarnos.

Ha hecho falta también una crisis sanitaria para que nos demos cuenta de que faltan enfermeras, profesionales que se han ido a otros países, que han emigrado en busca de mejores condiciones laborales. ¿Cuánto daño ha hecho a la sanidad malagueña ese éxodo?

Al principio el éxodo fue porque no había suficientes puestos. Aquí en Andalucía y en Málaga había una escuela de Enfermería bastante grande, en cada promoción salían más de 140 profesionales, en Cádiz había otra, en Sevilla otras dos... entonces en Andalucía y en España siempre ha habido una gran producción de Enfermería y, a lo mejor, no teníamos la capacidad suficiente para contratar a todos los profesionales. Es verdad que hubo un éxodo de Enfermería producido por eso y luego, por otro lado, porque hubo unos años donde estábamos bastante reconocidos fuera de España. Tú te ibas a una formación a Alemania o Gran Bretaña y venías de allí con una especialidad que aquí no tenías posibilidades. Ahí hubo un punto de oportunidad. Sí es cierto que ahora enfermero que está y lo tenemos identificado, lo tenemos contratado. Este año tengo previsto ir a la universidad a hablar con los alumnos. Nosotros somos un hospital universitario donde vienen a hacer las prácticas de grado y tengo previsto ir a presentarme y decirles que estamos deseando que vengan a trabajar con nosotros. Tenemos que ir a decirles que son los mejores, que los necesitamos y que tenemos las puertas del hospital abiertas.

En corto

Asumió la dirección de Enfermería un mes antes de que estallase la pandemia.

Sí, el Covid llegó detrás, me pilló. Yo llegué el 19 de febrero, me incorporé y el 14 de marzo estaba diciendo el equipo directivo «vamos a hacer un plan de contingencia».


El año pasado, celebraron el día de la Enfermería en la primera ola, al comienzo de todo... este año viendo un poco la luz al final del túnel. ¿Cómo lo siente?

Mis sentimientos son de satisfacción y de orgullo. Ser la directora de Enfermería del Hospital Regional de Málaga solo para mí puede ser una sensación de orgullo, de pertenecer a este hospital y de representar lo que represento. Yo represento una Enfermería con una categoría profesional y humana que lo ha demostrado con creces en este año. Eso para mí solo puede suponer orgullo. Estamos en un momento de felicidad aunque estemos cansados.