El fin del estado de alarma y la movilidad por todo el territorio nacional ha provocado la reapertura de muchos hoteles de la Costa del Sol. La vuelta de la actividad hotelera pasa por dejarlo  todo listo y preparado para la atender a los viajeros; y esta preparación, de limpiezas a fondo y desinfección, pasa por las manos de las camareras de piso.

Por ello, muchas de estas empleadas alertan de las fuertes cargas de trabajo a las que se van a ver sometidas en los próximos días, si los hoteles deciden no rescatar a toda la plantilla del ERTE. Y temen volver a rangos de trabajo de 25 habitaciones diarias por camarera. "Desde el año pasado ya venimos denunciando la sobrecarga de trabajo y esa carga va en aumento. Las trabajadoras van desbordadas, hay un grupo reducido trabajando, porque el resto está en ERTE o en desempleo extraordinario", afirma María Luisa Expósito, camarera de piso y responsable del sindicato de Hostelería y Turismo en CCOO.  

Desde Kellys Unión Málaga aseguran tener "una carga extrema", y piden la regularización de la carga de trabajo y la contratación de más personal: "No podemos más, no todo puede hacerse", denuncia, Mari Trini Jiménez, presidenta del colectivo. Una de las principales consecuencias de este ritmo de trabajo, puede ser la ausencia de días de descanso o que dejen de contar con ellas: "Si la carga va en aumento, salen más tarde, y en otras van a pique del infarto", asegura Expósito. 

La pandemia y los protocolos de desinfección también afectan, y es que desde el colectivo aseguran que su situación se ha visto agravada debido a la crisis sanitaria: "Con el Covid se necesita 20 minutos más para la desinfección, y eso no lo tienen en cuenta. Se sigue llamando al mismo número de empleadas y no se refuerzan las plantillas", dice la responsable del sindicato. 

Esta carga de trabajo se materializa en una media de 25 habitaciones por persona, un número muy alto que se debe cumplir en un marco laboral de duración determinada: "Normalmente tenemos un contrato de media jornada o de 8 horas, si no lo haces sales perjudica. Por ejemplo, en mi caso tengo 21 habitaciones, pero ahora sube el trabajo por la desinfección se tarda de media 15 minutos una entrada y media hora una salida, además de 5 o 10 minutos más por desinfección", sujeta Mari Trini Jiménez.

Y estas horas extras no suelen ser remuneradas, ya que las empresas lo consideran como una prolongación de jornada: "Las horas extras no se les pagan ni se les reconoce. Las empresas dicen que se quedan porque quieren pero la realidad es que se quedan porque tienen que acabar el trabajo. En el caso de las empresas multiservicios el número es abrumante y tienen muchísimas más cargas", aclara Expósito. 

Desde Kellys Unión Málaga también denuncian la falta de apoyo institucional recibida, ya que aseguran que se han sentido desamparadas y encontrarse "en la misma situación o peor que años anteriores": "Ahora con la crisis sanitaria no se nos tiene en cuenta, entramos en habitaciones cerradas donde la carga viral puede llegar a infectarnos y aún así todavía no se nos ha vacunado porque consideran que no somos profesión esencial", reclama Mari Trini Jiménez. 

Por ello las trabajadoras hacen públicas sus quejas y buscan una solución para esta situación, qué pasa únicamente por la decisión de las cadenas hoteleras.