La Casa de Vinos Odisea es un auténtico tesoro arquitectónico del siglo XVIII, situado en pleno corazón de la ciudad. Declarado en 1970 Patrimonio Artístico malagueño, por su arquitectura típica.

Se trata de una casa que data del año 1750, y cuya titularidad ha sido siempre familiar durante más de 300 años: «Mis hijas son la sexta generación», dice Juan Jesús Ortega Ruiz, propietario de la Casa de Vinos La Odisea.

Este inmueble se encuentra en el antiguo barrio de La Coracha, donde se encontraban casas de estilo andaluz ancladas en la colina, justo detrás de la Alcazaba y frente del mar.

Pero este enclave se esfumó, desafortunadamente en los años 90, cuando la ciudad decidió construir un camino de piedras con jardines para que las personas pudieran pasear y contemplar las vistas. Y como consecuencia se perdió uno de los barrios más tradicionales de Málaga. Todas las casas fueron demolidas, excepto una: la casa situada en el número 1 de La Coracha.

Pero mantener este hogar no fue fácil y de ahí su nombre. Cuando, en los años 90, los planes de urbanismo querían reducir la casa en escombros, empezó la lucha de la familia contra la presión institucional a la que se vieron sometidos para la compra de la casa: «Fue una auténtica odisea. Mis padres lucharon por mantener en pie la casa, y a día de hoy es la única superviviente y la más antigua», reitera Ortega.

Tras esta lucha, la familia creó lo que hoy es una casa que acoge todo tipo de vinos de la provincia, acompañados de platos tradicionales.

Durante este tiempo, todas las generaciones de la familia han residido en esta casa. La familia Ortega Ruiz abrió La Odisea en la parte baja de la casa con el objetivo crear algo único y originario de la ciudad. Y así fue, en 2007 inauguraron el primer sitio de productos de la provincia, y se inició desde ese día como una bodega de vinos.

«Queríamos abrir algo pensando en Málaga y sobre todo en sus vinos. Y abrimos La Odisea», recuerda el propietario.

Sus rincones están plagados de historia, como un almacén cuya puerta perteneció a un convento o el brocal de un pozo centenario, en uno de los dos patios de la vivienda que tiene todavía una polea para subir el agua.

Por sus paredes cuelgan fotos que rememoran el pasado de Málaga, como la casa al pie del antiguo puerto, junto al desaparecido cuartel de levante. Si continuas, al fondo llegarás al patio trasero, un patio interior de estilo andaluz, que imita a los patios de la Alcazaba: «Mi madre era restauradora y replicó la decoración y las fuentes que había», explica Ortega.

Este patio alberga lo más característico de La Odisea: un antiguo refugio de la Guerra Civil, usado por los republicanos para esconderse y huir: «Era una vía para escapar por el monte”, dice Juan Jesús.

A lo largo del pasillo, a mano derecha en el salón principal, se pueden ver las barricas de madera que contienen diferentes vinos de Málaga, que se conservan y cuidan en La Odisea.

Los barriles descansan en vigas antiguas de la misma casa y, si la temperatura lo demanda, las esteras humedecidas se encargan de regularlas: «Destacamos por hacer un vermú casero malagueño y contamos con el apoyo del sello de Sabor a Málaga, la Diputación de Málaga y el Ayuntamiento», subraya el propietario.

Vinos La Odisea

En la Casa Odisea de Vinos, se pueden encontrar un gran abanico de vinos elaborados en la provincia, desde tinto, blanco, rosado, hasta vino dulce o incluso licores. La vinoteca está centrada exclusivamente en los vinos de la provincia de Málaga y para dar fe de ello cuentan con 15 barriles con vinos de distintos tipos (Pedro Ximénez, Cómpeta, Moclinejo, Lácrima Christi o Pajarete).

Cada barrica tiene una capacidad de 36 litros, y cuenta con un enólogo para mantener la calidad de los caldos. También tienen cerveza de la provincia, Victoria, o licores de la tierra como un aguardiente de Montejaque.

Además de degustar vinos, los clientes pueden comprar cualquier tipo de vino de bodegas malagueñas como la Antigua Casa de Guardia.

La Odisea de los Vinos es un aire fresco de la esencia malagueña, un lugar donde la historia familiar se refleja también en el sabor y calidad de sus platos. Por ello, elaboran platos típicos malagueños como el Bacalao a la Malagueña, croquetas caseras o hamburguesa con chivo malagueño; también platos veganos y de toque andalusí: «Nos centramos sobre todo en la calidad de nuestros productos», aclara Juan Jesús. Ortega

Tras la pandemia, los propietarios decidieron enfocar La Odisea más para el público local, ya que «siempre hemos sido encasillado como un sitio de interés turístico por nuestra ubicación. Pero durante la crisis sanitaria nos hemos centrado más en el público local, gente que le gusta conocer Málaga y que le gusta lo típico de la ciudad. Nuestra mejor publicidad es el boca a boca», asegura Ortega.

Y aunque le gustaría que sus hijas siguieran con la tradición, por ahora les inculca la tradición y el amor por Málaga.