La historia de la implantación de la movilidad sostenible en Málaga es la de un lío monumental y, a cada episodio, la cosa se enreda más, aunque todos los actores, por cierto, han dado pasos en los últimos días para tratar de llegar a un acuerdo, después del enfrentamiento abierto entre Ruedas Redondas y el Ayuntamiento una vez que la asociación ciclista logró del TSJA la suspensión cautelar de dos artículos de la nueva Ordenanza de Movilidad, los que impedían a los ciclistas ir por la acera. Estos gestos de acercamiento se los han reconocido esta misma semana al edil del ramo, José del Río, algunos colectivos, pero lo cierto es que hasta las soluciones provisionales (tres carriles pintados o señalados en la acera) que deben servir para llegar a un futuro con una movilidad mejor y más respetuosa con el medio ambiente urbano han generado diferentes opiniones y problemas de convivencia entre el peatón y la bicicleta o de los ciclistas con los vecinos. Es el enésimo lío.

La polémica, ya saben, viene de la Ordenanza de Movilidad que entró en vigor hace unos meses: sacaba a las bicicletas y los patinetes de la acera. Bien. El problema es que los obligaba a circular por los llamados carriles 30, es decir, en la calzada, donde tendrían preferencia, pero que habrían de compartir con coches y motos. La inseguridad para el ciclista es evidente. Málaga tiene carriles bici, claro, pero son 45 kilómetros, algunos en mal estado. Y de los que debía hacer la Junta en su día, esta no ejecutó ni un solo metro, algo que repite hasta la saciedad el equipo de gobierno. Esos carriles 30 o «timocarriles», como los llaman los ciclistas, suman setenta kilómetros. Ruedas Redondas propuso convertirlos en carriles bici segregados y bidireccionales, y el Ayuntamiento se negó esgrimiendo motivos técnicos. Así que, tras el enfrentamiento judicial, pendiente aún de resolución definitiva, porque la Sala no ha resuelto sobre el fondo del asunto, el PP y Cs lograron sacar adelante en el último pleno una moción en la que pide a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Interior y a Tráfico que se pronuncien sobre el problema de Málaga. Porque Del Río dice que las bicicletas no pueden ir por zonas peatonales ni aceras, al ser vehículos, y esgrime el Reglamento de Circulación de 2003 para ello.

Otra imagen de la Alameda Principal. | ÁLEX ZEA

El caso es que Ruedas Redondas propuso 22 itinerarios de carriles bici segregados, el Ayuntamiento quiere hacer dieciséis, cubriendo toda la ciudad, pero el problema es aquí el mientras tanto: es decir, los ciclistas, de momento, piden poder usar algunas zonas peatonales y aceras anchas para evitar que las personas más vulnerables abandonen el hábito. Y Movilidad accedió y se movió un paso de su postura inicial: el 6 de mayo anunció que señalizaría (lo que hizo en varios días) tres carriles bici provisionales mediante el pintado de marcas viales en el suelo: en el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso (entre Antonio Martín y los Baños del Carmen), otro entre el tramo de acera de la Avenida Cervantes y Antonio Martín y un tercero en la Alameda Principal (440 metros en la acera norte). Hay marcas en el suelo, líneas adhesivas y elementos similares. En la calzada, se refuerza con otros elementos más visibles.

El caso es que estos carriles han generado polémicas desde su puesta en marcha. El de la Alameda y el que pasa por calle Cervantes, en el barrio de La Malagueta (el que va de la avenida homónima al restaurante), levantan opiniones enfrentadas y hay problemas de convivencia entre el peatón, el ciclista (se ha dado algún siniestro sin más trascendencia, que se sepa), los comerciantes o la Agrupación de Desarrollo Málaga Accesible, que agrupa a los ciudadanos con movilidad reducida.

José Luis Martín, presidente de Ruedas Redondas, dice que los tres carriles provisionales tienen diferentes consideraciones. «Bien es verdad que nosotros hemos pedido una red provisional, también es cierto que no queremos restarle espacio al peatón, y sólo y exclusivamente allá donde por las circunstancias no haya más remedio». Dice que han propuesto varias soluciones alternativas, sobre todo en el caso del de la Alameda. «No considerábamos que ese sitio era el más adecuado, estaba pegado a las marquesinas, las marquesinas estaban de manera perpendicular a la calzada, con lo cual las colas iban a incidir de manera transversal a lo largo de la acera; segundo, era la zona de sombra, lógicamente los peatones iban a tender de manera natural a circular por ese espacio puesto que les protegía, el resto de las zonas de la cara norte era menos sombreada, en las horas donde la canícula apretase más fuerte nosotros les hacíamos ver que iba a ser un flujo de personas circulando cada vez que llegase un autobús, descendiendo del mismo, y las marquesinas les iban a cubrir, les iban a tapar, iba a ser de difícil apreciación por parte de ciclistas y peatones».

De esta forma, dice que pidieron en enero de 2020 que, ya que el tráfico había estado fuera de la Alameda por las obras de reforma, se podía haber dejado la calzada solo para el transporte público «y los medios sostenibles, bicicletas y patinetes, hubiera sido la solución». «Si no era posible, pues dedicar un carril, el central» (que fuera de Manuel Azaña a General Torrijos), un carril protegido, pero hasta que no estuviera el metro lo rechazó el Consistorio. Reclamaron, asimismo, explica, poner jardineras decorativas en la zona central, «protegerla con mobiliario urbano, pero tampoco se podía pintar en el suelo el carril por una cuestión estética». Al final, dice, «han adoptado la menos beneficiosa, la que genera más confusión y no satisface a nadie». Aclara que ha visto algún accidente allí, «el peatón creía que ese era su espacio, el otro pensaba que tenía prioridad el ciclista, y no hay necesidad de eso». La convivencia, dice, ha de ser obligada hasta que se busquen soluciones definitivas.

Carril bici provisional junto a la plaza de Toros, es el que va a Antonio Martín. | ÁLEX ZEA

El presidente de la Agrupación de Desarrollo Málaga Accesible, Alfredo de Pablos, también fue contundente el pasado jueves en el Pleno sobre el carril bici provisional de la Alameda Principal: «Es un peligro para todos, ese carril no debe existir por lo menos ahí». Pidió que se ponga la seguridad por encima de todo y ello se haría a través de la señalización: «Colores contrastados para evitar la invasión de peatones», reclamó no poner pegatinas.

El otro punto conflictivo es, sin duda, la calle Cervantes, en La Malagueta, que ha generado esta semana muchos problemas, entre otras cosas porque ha supuesto la supresión de aparcamientos y el fin efectivo de la doble fila, vital para vecinos y comerciantes, según dicen. Lola Navas, presidenta de la Asociación de Vecinos de La Malagueta, es contundente: «Lo que los vecinos queríamos es que fuera por la playa, que ya está aposentada, está dura. No es que nos moleste, es que han reventado una calle habiendo otras alternativas. No han tenido en cuenta a los comerciantes, se ha hecho sin avisar. Esto se ha llevado en silencio total y a las ocho de la mañana estaban llevándose los coches de la zona azul, a traición». «El Ayuntamiento ha hecho una calle polvo, Cervantes es la única calle peatonal hermosa, para que los chiquillos se lo pasen pipa por la calle, ya no pueden, porque les han plantado un carril bici por la cara, no se trata de que no queramos que las bicicletas tengan su carril, el mejor del mundo, pero no por nuestro barrio para reventarlo, hay otras alternativas, otras calles, por qué no se ha consensuado. Encima han quitado la carga y descarga de los establecimientos, el aparcamiento de minusválidos, han ido a saco». Los comerciantes, dice, no están precisamente contentos.

Ruedas Redondas, sobre el de calle Cervantes, aclara: «Va en línea de lo que hemos solicitado, restar un carril que habitualmente estaba sirviendo para doble fila, restárselo y darle un uso definitivo para las bicicletas, hay un tramo sobre la calzada y otro peatonal». Dice que puede ser mejorable, pero que los mismos comerciantes que se quejan lo van a agradecer al tener un tráfico más limpio, menos contaminante. «¿Que el trazado no sea lo más adecuado porque lo pegan a la fachada? ¿Quizás deba desarrollarse por el centro? Ya son matices. Propone una zona compartida y señalizada con prioridad peatonal. Tampoco les gusta el del Paseo Marítimo, «hay cuatro carriles para coches, nosotros hemos sugerido en un principio a Movilidad que se puede solucionar llevándolo a la calzada, el carril bici, y de los otros tres haciendo uno reversible, hasta que se desarrollen las obras definitivas». En su opinión, cuando haya carriles bici seguros, más de una persona dejará el coche y se pasará a la bicicleta. O tal vez al patinete.

Del Río, por su parte, dice que ahora están estudiando cómo funcionan los tres carriles y se muestra abierto a hacer mejoras. «Si hay alguna mejora que podamos hacer, bien».

El coche saldrá de la Alameda

José del Río, edil de Movilidad, explicó que ahora no quiere hacer muchas valoraciones, pero se muestra abierto a hacer mejoras o modificaciones, como de hecho se han prometido a los vecinos de La Malagueta. Los problemas entre peatones y ciclistas, dice, han sido en la calle Cervantes «y algo en la Alameda», pero ahora «estamos viendo la evolución que tiene esos tres carriles, y bueno estudiando si hay alguna mejora que podamos hacer, bien, pero en principio están totalmente posicionados para que no haya ningún tipo de problemas. Estamos hablando de provisionalidad, cuando esté el proyecto definitivo de Cervantes, lo llevaremos a término y una vez que el metro llegue al Centro, tendremos que reordenar la circulación ahí». Preguntado por si ello significa que el coche vaya a salir de la Alameda, contesta: «Sí, pero todavía no es algo definitivo, cuando vaya llegando el metro podremos tener en cuenta ese servicio de uso del metro, y veremos cómo estudiamos, el estudio lo vamos a hacer antes de que el metro llegue al Centro, pero todavía no tenemos claramente definido el tema, sabemos nuestra idea: cuando llegue el metro quitar un carril de tráfico de la Alameda». Ello significará dejar un solo carril para transporte público. Por otro lado, Irene Denis, de la plataforma de familias de Málaga Centro y Este por la bicicleta, dio la enhorabuena a Del Río en el pleno por la rapidez con la que se han segregado carriles bici provisionales, y dijo sentirse triste por el hecho de que a algunos vecinos de La Malagueta les resulte «un problema convivir con la bici». Así, pidió que todos los proyectos municipales lleven un carril bici o una senda ciclista.