En los últimos meses, las expresiones inmunidad “colectiva”, “de rebaño” o “de grupo” se han convertido en el latemotiv de la sociedad. Se han conjurado como la llave para la recuperación económica, el “principio del fin” y, en definitiva, casi como el primer gran paso que permitirá traer de vuelta los aires de la “vieja normalidad”.

Sin embargo, la viróloga e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Margarita del Val, ponente en unas jornadas sobre el Sars-Cov-2 convocadas por la Universidad de Málaga, ha hecho un llamamiento a la prudencia en cuanto a la inmunidad colectiva, de hecho, “la pone en interrogantes” porque aún hay demasiada incertidumbre.

“No nos confiemos con tener vacunado al 70% de la población, lo importante es que `yo esté vacunado para que yo esté protegido´”, ha manifestado Del Val durante las jornadas Miradas múltiples en torno al coronavirus SARS-CoV-2 y la COVID-19, a la par que se cuestionaba si realmente es posible alcanzar la inmunidad colectiva del Sars-Cov-2, un virus del que niega que sea el “más peligroso de la historia” porque no es ni muy contagioso (la varicela es tres veces más contagiosa y el sarampión cinco veces más) ni muy mortal, pero sí “muy silencioso” y para el que la humanidad no tenía ningún tipo de inmunidad.

Según ha explicado la viróloga, hasta ahora se conoce que todas las vacunas protegen de los síntomas, es decir, de la enfermedad, pero no de la infección sin síntomas. Esto quiere decir que las personas vacunadas pueden contagiarse y, por tanto, transmitir la infección sin ser conscientes, al igual que los asintomáticos. “Los vacunados pueden no ser seguros para las personas con las que ellos estén en contacto”, ha añadido Del Val.

A ello se le suma que aún se desconoce en qué grado transmiten la infección los vacunados y cómo afecta al no vacunado. “No sabemos si estas personas siguen transmitiéndolo igual de bien que los jóvenes asintomáticos cuando se infectan, si lo transmiten un poquito peor o si lo transmiten muchísimo peor, en cuyo caso estaríamos contentos porque nos aproximaríamos, sin llegar a ello, a vacunas que pudieran proteger a la población”.

En este sentido, Del Val ha puesto de ejemplo la situación en las Islas Seychelles, donde la vacunación cubre entre el 60% y 70% de la población. La inmunidad colectiva, en general, protege a la población, causa brote más pequeños o menos frecuentes pero, en el caso de estas islas, los afectados que acaban ingresando en el hospital son personas no vacunadas, que han recibido la inyección recientemente o que padecen algún tipo de inmunosupresión.

AstraZeneca vs. Pfizer

Sobre la polémica generada en torno a la posibilidad de elegir fórmula para terminar la pauta en el caso de los menores de 60 años en prima dosis de AstraZeneca, la investigadora es tajante: “Es una locura poner a un ciudadanos a elegir sobre una cosa sobre la que no tiene la información”.

En su respuesta tras ser preguntada por esta cuestión, ha defendido que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) sostiene, basada en la evidencia, que “lo suyo es vacunar con aquello de lo que se tiene evidencia de los ensayos clínicos en la aplicación a la población, que son dos dosis de la misma vacuna”. Sin embargo, si se demostrase, mediante ensayos "muy controlados", que hay una opción mejor, “lo considerará. Pero todavía estamos muy lejos de eso”.

Además, ha aportado datos. El efecto adverso, muy poco frecuente, relacionado con la vacuna de AstraZeneca que provoca una bajada de plaquetas y trombos en zonas muy inusuales del organismo ocurre entorno a un caso por cada 100.000 dosis. Según datos de la EMA del pasado viernes, se han detectado 316 casos en 36 millones de vacunas en la Unión Europea. 

La aparición de esa bajada de plaquetas y los trombos tras ponerse AstraZeneca es ocho veces menos frecuente tras la segunda dosis que tras la primera, según Reino Unido, y la Unión Europea informó también la semana pasada de que la fatalidad de esos episodios ahora es menor porque hay más conocimiento y, también, tratamiento temprano. “Lo saben las personas vacunadas, acuden inmediatamente al médico y el médico sabe qué hacer”.

“Yo me fio de la Agencia Europea del Medicamento pero más allá de eso mi capacidad de eso, mi capacidad de elección también es limitada”, ha añadido Del Val.

Al final de su intervención, Del Val ha hecho un llamamiento a la solidaridad internacional para estimular e incrementar el reparto de vacunas a todos los países. 

“Esta pandemia afecta a todo el mundo y mientras no estemos seguros todos los rincones del mundo, y eso no implica el 100% de la población humana sino el 100% de los grupos de riesgo, no estaremos seguros. Tendremos una inestabilidad mundial a nivel social, económico, humanitario e incluso egoísta”. Además, apremia a la sociedad para que lo haga pronto y blinde a la humanidad total antes de la próxima pandemia, que podría irrumpir “en cualquier momento”.