Sevilla cuenta desde esta semana con un espacio único dedicado a los amantes de la cerveza y al desarrollo del talento joven, con un fin social. Vuelve el olor de la elaboración de cerveza a la raíz de Cruzcampo, al lugar donde se

elaboró su primera cerveza en 1904. Un edificio centenario que, bajo el nombre de Factoría Cruzcampo, se abre a la ciudad, al talento. Al acento. En Factoría Cruzcampo (Avenida de Andalucía, 1. Sevilla), los maestros cerveceros conviven en un ambiente de aprendizaje con los jóvenes participantes de Talento Cruzcampo, una nueva generación de futuros hosteleros becados por su Fundación.

Punto de encuentro entre la sociedad y la acción social de Cruzcampo, dispone de 1.300 m2 cuyo corazón son los tanques de su microcervecería urbana, que permite aprender y seguir en directo el proceso de elaboración de la cerveza y degustarla allí mismo. Así, cada visita de las 15.000 estimadas cada año, podrá disfrutar de cervezas artesanas de Cruzcampo mientras contribuye a un fin social. Toda la recaudación se destinará a los programas de formación que Cruzcampo impulsa a través de su Fundación, y por cada euro aportado por el visitante en 2021, Fundación Cruzcampo destinará 10 a dicho fin. Factoría Cruzcampo está llamado a convertirse en un nuevo reclamo para la capital hispalense, con una oferta viva de cultura cervecera totalmente renovada e inspirada en las raíces de Cruzcampo. Sus maestros cerveceros, Juan Jiménez e Irene Pascual, podrán elaborar hasta 30 recetas artesanas diferentes al año. Unas 400 mil cañas de hasta 7 variedades diferentes al mismo tiempo. Cervezas ‘con mucho acento’ como ‘Mijita’, que sorprende con su sabor y notas aromáticas, aun teniendo solo una mijita de alcohol; ‘Coraje’, una dubbel belga que está buenísima, ‘Duende’, el que tiene esta IPA, y ‘La Descará’, una receta de edición limitada creada especialmente para la apertura. “Una cerveza que tiene tanto acento que no se puede aguantar. Nace como una cerveza diferente y descarada con un tono anaranjado y sabor dulzón gracias a la miel de azahar de Lora del Río y toques cítricos y refrescantes que le aportan las naranjas”, explica Juan Jiménez, el maestro cordobés y trotamundos que lleva ese toque personal a todas sus elaboraciones.

Jugadora de rugby y maestra cervecera, Irene Pascual ha conseguido hacer de su otra pasión, la química, su profesión. “Me encanta escuchar a la gente, ver su respuesta directa cuando prueban una de nuestras elaboraciones. Eso nos ayuda a evolucionar y seguir haciendo cosas mejores, distintas”, explica. Este contacto con el público se hace aún más patente en las experiencias cerveceras para pequeños grupos previa reserva. Tras conocer el proceso y las curiosidades de la elaboración de cerveza por medio de una visita guiada a la microcervecería, los participantes en la experiencia podrán escoger entre una de estas actividades: ‘cata con mucho duende’ (cata a ciegas de 4 cervezas artesanas), la ‘cata aliñá con gastronomía de la buena’ (cata de 4 cervezas armonizada con 4 tapas), o el ‘menú armonizado’ y el ‘tapeíto cervecero’ (catas de cervezas artesanas y los platos con los que los participantes de Talento Cruzcampo aprenden a cocinar). Todas ellas entre 1 hora y media y 2 horas de duración, para grupos de máximo 12 personas y un precio individual que ronda entre los 10 y los 35 euros.

UNA NUEVA GENERACIÓN DE FUTUROS HOSTELEROS

Los dos maestros cerveceros comparten espacio, experiencias y conocimientos con las chicas y chicos de Talento Cruzcampo, la plataforma social que inspira a jóvenes para impulsar la hostelería. Son alumnos de 8 nacionalidades diferentes becados por Fundación Cruzcampo y para los que Factoría Cruzcampo supone un lugar de práctica con público real para completar su formación y prepararse para asumir los retos presentes y futuros del sector de la hostelería. Estos jóvenes comenzaron su formación hace 10 meses y en verano continuarán sus prácticas en establecimientos de toda España.

Ellos son los responsables del concepto culinario: el ‘tapeíto cervecero’, inspirado en el proceso de elaboración cervecera y en el recetario de los maestros. Incluye tapas elaboradas con cerveza, haciendo honor al producto estrella del espacio, y, cómo no, ingredientes de temporada y productos de proveedores y colaboradores locales.

"Venía de dedicarme al deporte y una lesión de rodilla me alejó de la pista. En Talento Cruzcampo he encontrado una nueva ilusión y vocación, en un sector que valoro muchísimo y que me permite seguir superándome y siendo exigente conmigo misma”, explica María Camino (25 años), una de las becadas por Fundación Cruzcampo.

“Factoría Cruzcampo es todo un símbolo del compromiso de Cruzcampo en un año muy duro pero muy especial para esta cerveza. ¿Se te ocurre algo con más acento que impulsar el talento joven a través de la cultura cervecera, en el mismo lugar donde se elaboró la primera Cruzcampo?”, bromea Lucía López-Rua, directora de marketing de HEINEKEN España.

El horario de apertura al público de Factoría Cruzcampo está adaptado a la jornada lectiva del programa social de Talento Cruzcampo, de martes a viernes de 13.30h a 18.00h. Las reservas pueden realizarse en la web www.factoriacruzcampo.es.

UN EDIFICIO ICÓNICO DEL BARRIO DEL NERVIÓN

Factoría Cruzcampo recupera unos de los edificios más distintivos del barrio del Nervión y en el que se asienta la esencia de la compañía, ya que albergó una gran sala de cocimiento de La Cruz del Campo entre 1936 y 1991. El interiorismo es obra de Lab matic Estudio y sus responsables Javier González Pontón y Javier Bootello explican que “la idea fue ir despellejando las paredes, eliminando muros y forjados que se habían realizado durante años para descubrir texturas e instalaciones que nos hablasen de su pasado industrial y nos sirviese como telón de fondo romántico, brutal y veraz. Sobre todos los demás elementos destaca el altar de la microcervecería, recreando un espacio de sofisticación y contraste con su entorno de crudo y aparentemente descuidado”.