Cinco investigadores del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga (CEHIUMA) forman parte del equipo científico internacional que está realizando un estudio para cuantificar el riesgo de contaminación del agua subterránea ligado a los procesos de infiltración rápida en los acuíferos kársticos.

Liderados por el profesor Andreas Hartmann, de la Universidad de Friburgo (Alemania), los investigadores han analizado la presencia de contaminantes en el agua procedente de numerosos acuíferos kársticos de Europa, norte de África y Oriente Medio. De ahí han relacionado los procesos de infiltración rápida, en los acuíferos formados por rocas carbonatadas, con el incremento en la concentración de estas sustancias. Alertan de que durante los periodos de lluvias, en los que se produce la recarga de los acuíferos, sobre todo en otoño, se pueden alcanzar concentraciones de sustancias contaminantes y microorganismos patógenos que superan ampliamente los niveles seguros, con importantes consecuencias para el consumo humano.

«Aproximadamente una cuarta parte de la población mundial se abastece de agua procedente de acuíferos kársticos, que debido a su funcionamiento son especialmente vulnerables a la contaminación. La circulación del agua subterránea en este tipo de medios suele ser rápida, lo que favorece la entrada de contaminantes», explica el catedrático de Geodinámica Externa de la UMA Bartolomé Andreo, director de CEHIUMA. Los investigadores han considerado el pesticida degradable glifosato, un herbicida extensamente utilizado en agricultura, como uno de los ejemplos para demostrar sus resultados. Según las simulaciones realizadas, el rápido transporte del glifosato en el agua subterránea puede hacer que exceda en hasta 19 veces los valores máximos permitidos por la legislación.