Si al menos en las novelas y películas el asesino siempre vuelve al lugar del crimen el cronista, con el talante más pacífico del mundo, hace lo propio si de lo que se trata es de dejar constancia periódica del estado de su ciudad.

Precisamente hoy se aborda en la mesa de trabajo de Proyectos Singulares algo tan singular como la exposición internacional que quiere celebrar Málaga con el lema de ‘La Era urbana: hacia la ciudad sostenible’.

Cierto que la reducción de zonas verdes que va del PGOU del 83 al del 2011 del proyectado parque en los antiguos terrenos de Repsol es bastante llamativa. Como saben, ha pasado de tener casi 17 hectáreas a las 6,5 actuales, lo que lo convierte en una tarjeta de presentación medioambiental bastante rácana.

Si se tratara de una parcela donde Franco perdió el mechero se podría comprender el aprovechamiento urbanístico, pero no proyectar en estos terrenos el mayor parque de la ciudad, habida cuenta de que se encuentra entre los dos distritos más poblados de Málaga, la Carretera de Cádiz y la Cruz de Humilladero es sencillamente una visión de la sostenibilidad que necesita un oftalmólogo.

En cualquier caso, si la candidatura sirviera para enmendar errores urbanísticos como el mencionado o el ‘artefacto urbanístico enemigo’ que impactará contra el Puerto y la Bahía, sería todo un éxito para la Málaga que viene.

Pero tampoco hay que elevar mucho las expectativas, pues cuando a nuestro alcalde Paco de la Torre -sin duda un gran alcalde de Málaga- se le pide que recuerde algún error de su cuarto de siglo de gestión municipal, sorprendentemente no suelen aflorar.

Por eso, en el terreno de las expectativas, servidor se quedaría con las de corto alcance. Y para empezar, que el Ayuntamiento diera ejemplo y tuviera sus edificios municipales en un estado digno y no como si fueran casas ‘okupadas’, con el aspecto de tener enganchadas la luz y el teléfono.

Es el caso del Hospital Noble, una sede municipal a la que esta sección vuelve una y otra vez por la imagen intensamente cutre que regala a malagueños, turistas y visitantes.

Es insólito que la ciudad que quiere pregonar cómo serán las urbes sostenibles tenga siete aires acondicionados sin disimular siquiera en la fachada de tan ‘noble’ edificio. E igual de insólito e insostenible es el maremágnum de cables de la parte trasera, frente a la recién rehabilitada Plaza de Toros. Un poco de decoro en pro de la candidatura sumará puntos. Ánimo.