Un capitán de la Academia de Infantería de Toledo ordenó hace diez días que Sergio Torres Jurado (21) y Juan Ramos Naveiro (31), dos sargentos alumnos malagueños que ultiman su formación como suboficiales, se presentaran inmediatamente en su despacho. Quería comunicarles personalmente que la Dirección General de la Guardia Civil les había concedido la Cruz al Mérito con distintivo blanco por salvarle a finales de 2018 la vida a un conductor que quedó atrapado en la cabina de un camión con el que volcó en esa envenenada curva que une la A-7 con la A-45, a la salida del túnel de San José. El vehículo explotó y se convirtió en una bola de fuego unos segundos después del rescate. Torres y Naveiro, como son conocidos en el ámbito castrense y como se llaman entre ellos mismos pese a su gran amistad, se jugaron sus vidas y ganaron la que estaba perdida.

«El capitán nos dijo que estaba muy orgulloso de nosotros, que éramos un ejemplo y que siguiéramos así», recuerda Sergio en una conversación telefónica durante uno de los pocos ratos libres que la infantería le deja a estas alturas del curso. El joven del Limonar, donde todavía viven sus padres, asegura que la noticia y la credencial que la Guardia Civil les ha hecho llegar es la gota que ha colmado esa «sensación del deber cumplido» que siempre han tenido tras el accidente. «Es algo que no ocurre todos los días, pero lo importante es que conseguimos ayudar a alguien que después de aquello pudo reunirse con su familia», dice con naturalidad.

Sergio Torres Jurado y Juan Ramos Naveiro, los dos militares malagueños L. O.

Sabían que la Guardia Civil inició tras el siniestro los trámites para reconocer su acción, aunque ambos coinciden en que el desenlace les ha pillado un poco por sorpresa. Un laberinto burocrático, agravado con la llegada de la pandemia, ha estirado el proceso durante dos años y medio. Prueba de ello son las credenciales que confirman sus condecoraciones, firmadas en diciembre de 2019 por el entonces director general de la Guardia Civil, Félix Azón. Ni el poderoso tiempo ha podido enterrar una actuación que impresionó tanto a los bomberos que acudieron a sofocar las llamas como a los guardias civiles de Tráfico que llegaron cuando los héroes se habían marchado.

«Es algo que no ocurre todos los días, pero lo importante es que conseguimos ayudar a alguien que después de aquello pudo reunirse con su familia», asegura Sergio, el más joven

«Fue todo muy rápido». Los inseparables amigos salieron el 9 de diciembre de 2018 muy temprano para recoger a otro compañero en Granada y viajar los tres por carretera hasta la Academia Militar de Suboficiales de Tremp (Lleida), donde entonces eran caballeros alumnos de primer año. Eran las 6.45 de la mañana. Estaba muy oscuro y pararon al toparse con un enorme tráiler volcado en la cuneta sobre su lateral izquierdo. El vehículo tenía una llama incipiente en la parte trasera de la cabeza tractora y derramaba combustible, pero eso no los detuvo. Vieron que el conductor estaba semiinconsciente, atrapado en la cabina y actuaron. Juan, entonces con 28 años y criado en El Palo, se metió como pudo en el habitáculo para liberarlo. Sergio, con los 19 recién cumplidos, alumbró a su compañero con el móvil y le ayudó desde fuera a sacar a la víctima por el parabrisas. Pocos segundos después, cuando se habían alejado cien metros, el vehículo explotó en presencia del padre de Sergio, al que el destino quiso que presenciara el rescate y la posterior explosión. Manuel Torres también salió temprano de casa esa mañana para ir a un funeral en Antequera y se detuvo cuando vio que el coche de Juan estaba en el arcén. Pensó que podían estar implicados en el accidente. «No le conté nada a mi mujer hasta que los chicos llegaron a Lleida y yo no pude dormir durante las tres noches siguientes», recuerda aún con intensidad.

Con el rescate culminado, Sergio le hizo una foto al camión en llamas, se subieron al coche y siguieron su camino. No querían hacer esperar a su compañero de Granada y deseaban cubrir cuanto antes los más de 1.000 kilómetros que les separaban de la Academia de Tremp, el lugar donde se conocieron y donde algo más de dos años y medio después del accidente, el próximo 8 de julio, estos valientes de la zona este de Málaga recibirán sus despachos de sargentos en un acto presidido por el rey Felipe VI. El de héroes lo han conseguido antes.