Las denuncias interpuestas por la Policía Local de Málaga capital a quienes participan en botellones o son pillados bebiendo en la vía pública casi se han duplicado desde el final del estado de alarma por la pandemia, que concluyó el 9 de mayo. Sólo hay que ver los datos: en junio, se han puesto 496 sanciones por beber en la calle, frente a las 492 de mayo, ambos meses sin estar amparados por el estado de alarma. Sin embargo en abril, mes efectivamente afectado, se impusieron por los agentes de la Policía Local un total de 259 multas. Estos números se refieren a sanciones individuales, no al global de botellones que se han celebrado en la capital.

De esta forma, en total, y en el primer semestre del año se han puesto 2.334 denuncias de este tipo, es decir, 2.334 malagueños han sido denunciados por consumir alcohol en la calle. Se les denuncia por infringir la Ordenanza de Convivencia Ciudadana: en concreto, hay dos epígrafes sancionables; la permanencia y concentración de personas consumiendo bebidas en zonas no autorizadas (2.160 multas) y consumir los menores de edad bebidas alcohólicas en los espacios públicos no autorizados (174).

El edil de Seguridad, Avelino Barrionuevo, recogió ayer el guante de la Junta, que en boca del consejero de Presidencia, Elías Bendodo, pidió ayuda a los municipios para controlar los botellones y, por tanto, las concentraciones que propician los contagios, la mayoría de la nueva cepa india. «Estamos teniendo en cuenta la sugerencia del consejero de Interior y tenemos un dispositivo especial los fines de semana que va a controlar la movida, estaremos muy atentos a que no se produzcan botellones», dijo. De hecho, dice Barrionuevo que los datos de denuncias no reflejan del todo la realidad de este fenómeno, pues la Policía Local actúa muchas veces disolviendo estos botellones antes de que se produzcan o en su génesis, como el que se dio el fin de semana pasado en la Araña.

Barrionuevo destacó que a los 60 efectivos de media que hay por turno (son tres) cada día en la calle, incluidos los fines de semana, se suman unos cincuenta por jornada y turno los viernes, sábados y domingos, «implantamos un refuerzo importante por la noche», y dice que se controla, por ejemplo, el cierre de los bares de copas y ocio nocturno del Centro Histórico, que es a las dos de la madrugada, con el fin de que los que estaban de marcha se dispersen. También hay dispositivos para las zonas con concentración de bares como Pedregalejo o Teatinos. Los datos de un fin de semana reciente, sumando los tres turnos, son estos: un viernes reciente hubo 482 agentes (dispositivos ordinarios y extraordinarios); el sábado 328 y el domingo, 304. «Es decir, todas las noches hay 60 policías locales de servicio ordinario al que se suman, del extraordinario, en torno a 50 o 60 más», indica el edil. Los fines de semana, incluso, se refuerza la vigilancia a través de las cámaras.

Ayer también fueron preguntados al respecto el alcalde, Francisco de la Torre, y Javier Frutos, presidente de los hosteleros malagueños, agrupados en Mahos, al hilo de que la comunidad andaluza haya permitido una hora más a las terrazas hosteleras (hasta la una de la madrugada) y de que el Gobierno haya propuesto cerrar, incluso, el ocio nocturno.

El alcalde insistió en su idea de hacer controles semanales a quienes vayan a las discotecas. «Los test de antígenos para los espacios de ocio necesitarán su valoración, pero yo creo que es una idea que merece la pena profundizar en ella, no trato no trato de demonizar al ocio nocturno, ni mucho menos, sino tratar de que tenga una actividad normal u no tengamos la sensación de que ahí se producen ninguna sensación que complique la vida a las estadísticas», precisa. «La idea es que las personas que vayan ahí como clientes estén garantizados, haciendo los test semanales, de antígenos, de forma que su situación es siempre de garantía al dar siempre negativo, si no da negativo, pues no entra», indica.

El regidor insiste en que pueden hacerse de forma semanal y en farmacias o clínicas, de forma que, si se hiciera en todo el país o la comunidad, no habría que reducir el horario de discotecas y bares de copas. El alcalde, por cierto, destacó que la presión hospitalaria ahora no es tan alta. Por cierto, De la Torre dice que el botellón, o como se conocía «en el sentido clásico», ya no existe en Málaga.

Frutos, por su parte, considera que los bares, restaurantes y bares de copas son más útiles cuantas más horas abran, «por el simple hecho de que al final estábamos viendo que cerrar todos a la misma hora, el no tener las terrazas abiertas hasta las dos de la mañana, creaba una serie de aglomeraciones en todos los sitios en que ahora hay temporada alta, incluso en los sitios de interior, que la gente sale mucho más tarde de la cena». Por eso, la hora de más que le han dado a las terrazas es muy positiva. «Cuantas más horas estemos abiertos esa desescalada de clientes dentro de los establecimientos al final va a ser mucho más laxa y no hay aglomeraciones, como ha podido haber en un momento concreto, por eso es lo de pedir más hora», en el sentido de que algunos, cuando abandonan la discoteca, siguen la fiesta bebiendo en la calle o reuniones privadas.

De la Torre cree que en Málaga ya no hay botellón

El edil de Seguridad, Avelino Barrionuevo, dejó ayer claro o indicó que según la Ley de Seguridad Ciudadana el botellón no sólo compete a las policías locales, sino también a las municipales o locales, «Los fines de semana tenemos un amplio dispositivo, con distintos servicios y muchos refuerzos», dice el concejal de Seguridad del Consistorio malagueño.

De cualquier forma, el regidor también habló del tema del botellón, aunque en su opinión este ya no se da en Málaga en la forma o acepción clásica del término. «El tema botellones, en el sentido clásico de lo que en Málaga había no está, otra cosa es que pueda haber gente que puede dar la impresión de que a lo mejor en la playa, de noche, en una época como el verano, van unos cuantos jóvenes, están charlando y se pasan un tiempo amplio charlando, ¿puede llamarse eso botellón? No lo sé hasta qué punto», reflexionó el alcalde malagueño al ser preguntado por los periodistas por si el ocio nocturno y los jóvenes que disfrutan del mismo se habían escapado de control, dada la alta incidencia del virus, posiblemente de la cepa delta, en los últimos días.

En las últimas semanas, los vecinos de la ciudad han criticado la existencia de peleas en determinadas zonas de la capital, fundamentalmente el Centro y a la hora de salida de los bares, aunque el edil de Seguridad insiste en que la Policía Local tiene todos los elementos para disolver estas concentraciones y recordó que muchas veces se actúa a requerimiento vecinal o porque se enteran de un botellón y rápidamente estas concentraciones son disueltas, dice. Se refiere, claro, a lo ocurrido el fin de semana pasado en La Araña o a las diversas fiestas ilegales o concentraciones en las que han intervenido los policías locales de Málaga para evitar problemas sanitarios. «Son 13,5 kilómetros de litoral», dijo, para insistir en que hay dispositivos en los barrios con más concentración de negocios hosteleros y de ocio nocturno, en las playas y en el Centro, con el fin de evitar que se beba en la calle.