Málaga y Sevilla crearon un eje teórico que pretendían que tirase del resto de Andalucía. En principio, nació como una colaboración en materia turística, pero luego se generalizó en diversos ámbitos. Hoy, en el marco de un curso de verano de la Universidad de Málaga, celebrado en los jardines del Museo Picasso, se han visto las caras el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y el de Málaga, Francisco de la Torre, entre quienes ha quedado claro que existe una excelente relación y que ambos tienen ganas de reeditar ese eje con protagonismo para las dos capitales andaluzas, eso sí, sin correr, ha matizado el regidor malagueño, que sabe que ahora mandan los suyos en Sevilla. Quieren seguir llevándose bien.

Espadas ha estado flanqueado por su guardia pretoriana malagueña: el exsecretario provincial del PSOE Miguel Ángel Heredia, el portavoz municipal, Daniel Pérez, los ediles Alicia Murillo y Mariano Ruiz Araújo y el actual secretario provincial, José Luis Ruiz Espejo. También han acudido el periodista Fernando Garea y el rector de la UMA, José Ángel Narváez. El entorno era idílico, con abundante sombra proporcionada por los árboles y las campanas de San Julián repicando cada media hora en el patio trasero del muy transitado Museo Picasso. Ha habido muchos periodistas, claro, porque Espadas es, ya lo saben, el que le ha ganado la partida a Susana Díaz, aún secretaria general del PSOE andaluz, y es ya el candidato a las próximas elecciones de la Junta.

Espadas ha dicho antes de empezar: Málaga y Sevilla no es que deban reeditar ese eje, es que nunca murió, al menos en espíritu. Se nota que acaba de ganar una lucha a muerte en su propio partido y que está encantado de liderar la oposición regional, porque ha hablado mucho en clave andaluza y ha llamado, básicamente, a superar divisiones pasadas. El alcalde malagueño le ha entrado al juego, pero ha estado más frío y ha evitado en un par de fintas dialécticas bien trazadas el amoroso abrazo de Espadas que hubiera supuesto, de facto, un misil en la línea de flotación del ahora presidente de la Junta, Juanma Moreno.

Sobre el eje Málaga-Sevilla, Espadas ha dicho en el canutazo periodístico previo al diálogo: «Fuimos el alcalde de Málaga y yo en primera persona quienes iniciamos ese ámbito de cooperación más intensa entre las capitales andaluzas, yo creo que eso abría un camino y una forma de entender la relación entre las capitales de una forma más positiva, constructiva, y también de colaboración técnica entre los equipos de ambos ayuntamientos». Ha reconocido Espadas que muchas veces las relaciones entre Málaga y Sevilla se habían «truncado y generaban más posiciones de análisis de agravios comparativos que otra cosa», pero esa dinámica de trabajo ha sido positiva, de forma que las dos universidades, los dos parques tecnológicos y muchas empresas trabajan en coordinación. «Eso no tuvo un antes y un ahora, eso sigue en marcha». Y agradeció Espadas que el alcalde apoye que se instale una incubadora para empresas aeroespaciales en Sevilla.

«Él sabe que he planteado que en esta tierra muchas veces nos hemos equivocado cuando no hemos apoyado proyectos de candidaturas de una ciudad que necesitaba del apoyo de otras ciudades hermanas para salir fuerte al exterior», ha dicho, y de todo eso se «aprende».

De la Torre, por su parte, ha recordado que la colaboración se planteó en un tema turístico, «acompañando también a las universidades en el tema tecnológico» y luego se abrió a Córdoba y Granada para ir a por mercados emergentes, aunque se quejó de la falta de apoyo de la Consejería de Turismo entonces. Eso sí, ha recordado también su postura crítica con el centralismo de la Junta, «que ha sido así históricamente». Fue la primera finta, teniendo claro ahora el regidor malagueño que en la Junta mandan los suyos.

Ya en la conversación, ambos abogan por pensar como territorio, como área metropolitana para responder a retos como la movilidad sostenible o el cambio climático, y Espadas ha dicho:«Por qué no hablar de alianzas de ciudades en un determinado territorio para salir al exterior». Y luego ha insistido en su cortejo a la capital costasoleña: «Málaga y Sevilla deben ser capaces de dialogar y hacer grandes cosas juntas» y ha concedido que en el pasado la falta de vinculación perjudicó a las ciudades en la consecución de de organismos europeos (Málaga y la Agencia Europea del Medicamento, por ejemplo).

De la Torre sí ha recogido el guante esta vez: «Es bueno tener una visión no localista, corta, cateta, sino mejor una visión global del territorio». «Estoy convencido de que el apoyo de Granada a Málaga en el tema de la Agencia Europea del Medicamento hubiera sido bueno para toda Andalucía». Se perdió por Barcelona. Y ha echado de menos el apoyo de Granada y de otras ciudades de Andalucía. «Hubiera sido bueno para que la Junta cogiera esa bandera, el bien del vecino puede ser bueno para ti».

La cosa funcionaba: De la Torre se ha quejado de que en 2000 propuso a Chaves que transfiriera competencias como las políticas activas de empleo a Málaga y a otras dos ciudades, una más grande y otra más pequeña, dentro de su permanente crítica a la no realización de la segunda descentralización, pero eso nunca se hizo. Se trataba de un proyecto piloto. Espadas le ha replicado que, si De la Torre quería, mañana mismo proponían esta historia y pedían cita a Juanma Moreno y De la Torre ha dicho "no tener inconveniente, eso es una asignatura pendiente", aunque enfrió el empuje de Espadas («demos un ejemplo de cómo gestionar", recalcó el hispalense) recordando que no podía dejarse fuera a otras ciudades de menor tamaño.