El malagueño barrio de Pinosol vio nacer hace seis años a Nada es Imposible, una ONG empeño personal de Gemma Rodríguez, una churrianera polifacética, antigua cooperante en África con Payasos sin Fronteras, escritora y actriz. «Decidimos montar Nada es Imposible para poder ayudar con alimentos a las personas que íbamos detectando que podrían necesitarla. Empezamos a trabajar con conocidos y con gente cercana de nuestro entorno», comenta Gemma al respecto de sus primeros pasos solidarios.

Con el pintor malagueño Antonio Montiel como padrino y gracias al boca a boca, Nada es Imposible empezó a recibir alimentos de los vecinos del barrio para su reparto. Posteriormente y ante el crecimiento constante de sus servicios, empezaron a distribuir los alimentos procedentes de los Fondos FEGA (el Fondo Español de Garantía Agraria, dependiente del Ministerio de Agricultura). «Trabajábamos sobre todo con los magrebíes y pronto estábamos dando cobertura a 700 familias en Pinosol, en el Jardín de los Molinos», recuerda su fundadora. En la actualidad, desde que Nada es imposible está incluido en ‘Por una Málaga Mejor’ atiende exclusivamente a gente del Distrito Centro, actualmente unas 300 familias, más o menos 800 personas.

Nada es Imposible es una de las catorce asociaciones malagueñas que forman este colectivo, resultado de la unión, durante el año pasado 2020, de diferentes asociaciones de los once distritos de Málaga. Lagunillas Centro, Nada es Imposible, Amfremar, OSAH Málaga, Unión Ciudad Jardín, ASAEC, Animación Malacitana, Torrijos, Unificación Nuevo San Andrés, IncluDD, Sentimiento Churrianero, Hacienda Cabello y Mujeres de la Laguna, aunaron esfuerzos con el objetivo de ayudar a familias y personas en vulnerabilidad flagrante.

‘Por una Málaga Mejor’ coordina los recursos que generan estas asociaciones para optimizarlos de la mejor manera posible, evitar duplicidades, y hacer una distribución eficiente de los alimentos por zonas, además de poner en contacto a la Administración local con estas asociaciones para configurar tentáculos solidarios que lleguen a los barrios.

«Que nosotros estemos en ‘Por una Málaga Mejor’ es una forma de reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Málaga de nuestro trabajo y esfuerzo; pertenecer a esta red, donde hay algunas asociaciones de renombre en la ciudad, para nosotros es un orgullo», asegura Gemma Rodríguez.

Además del reparto de alimentos, en Nada es Imposible organizan otros actos, como el Armario Solidario, donde distribuyen ropa, juguetes y zapatos. «Hacemos campañas de Navidad para recoger juguetes -indica Gemma- en septiembre recogemos material escolar, cada mes hacemos una recogida de alimentos en supermercados, damos charlas en colegios y acompañamos a menores en riesgo de exclusión social», añade.

Según Rodríguez, la pandemia ha provocado que la gente se involucre con la tarea social, y especialmente el colectivo de artistas y creadores malagueños: las diseñadoras Gema Melet, Victoria Berrocal, y Rosa Clará (que ha donado 50 vestidos suyos para ser subastados en una gala benéfica), la actriz Laura Baena y la cantante Nuria Fergó, todos son colaboradores de Nada es Imposible.

Siguiendo con las actividades, la ONG celebrará en septiembre los Premios Solidarios que llevan su nombre y que alcanzan su VI edición en 2021. Más información en RRSS (Facebook @nadaesimposible2015; Instagram nadaesimposible2015; Twitter#malagasinhambre2015 y canal de Youtube anei info).

Otra de las asociaciones malagueñas que pertenecen a ‘Por una Málaga Mejor’ es la Unión de Ciudad Jardín Banco Solidario de Alimentos. «Nuestros orígenes se remontan a la anterior crisis económica. Desde las Ampas escolares empezamos a plantearnos cómo podíamos organizar algo para ayudar a los niños, y de allí surgió la idea de crear un banco de alimentos». Quien habla es Manuel Ramos Posadas, presidente de la Peña Malaguista de Ciudad Jardín, que junto a la de Montesol son las únicas que perviven de las más de quince que emprendieron esta iniciativa solidaria.

Este banco de alimentos cuenta en la actualidad con 25 voluntarios que atienden a 970 familias (entre 3.000 y 4.000 personas), «todas derivadas a nosotros por los Servicios Sociales del ayuntamiento desde que formamos parte de ‘Por una Málaga Mejor’ -indica Manuel Ramos- antes teníamos 300 familias más que han sido derivadas a un economato social que está muy cerca de nuestra sede del número 27 de la avenida de las Postas, en Parque del Sur», indica.

Manuel Ramos comenta que ahora se alegra de formar parte de este colectivo solidario porque ha «conocido gente muy profesional y muy válida que funciona normalmente bien» e incide en el deseo de que «ahora que estamos caminando hacia la Federación de Entidades de Reparto me imagino que accederemos de una manera menos encorsetada a las subvenciones».

Pero no sólo del reparto de alimentos viven en Ciudad Jardín: también organizan diferentes talleres de formación (PRL, carretillero, manipulador de alimentos, etc.) para ayudar a los parados de larga duración; hacen seguimiento de familias que se encuentran en riesgo alto de exclusión e incluso pagan facturas (luz). «Hacemos todo lo que podemos, continúa Ramos.

Por último, el representante del banco de alimentos de Ciudad Jardín se muestra crítico con el Gobierno de la nación «por la pobreza nutritiva de los lotes de comida que nos manda, en el que sobran hidratos de carbono y faltan proteínas», y aboga por la creación de un grupo de expertos «para elaborar un listado de productos que verdaderamente satisfagan las necesidades nutritivas de los desfavorecidos».

Y Ramos denuncia otro problema: «El tema de los productos higiénicos de la mujer es básico, nadie se acuerda de la mujer y de sus productos de higiene en los lotes que se reparten; nosotros sí los damos porque los compramos con donaciones para comprar alimentación infantil, higiene infantil y femenina», concluye.