Las altas temperaturas se contrarrestan con planes acuáticos. No todo el mundo tiene la posibilidad de ser el típico dominguero, sombrilla en mano, ni tiene una piscina en su urbanización. La plataforma Swimmy llegó en julio de 2019 a España para quedarse, esta red de alquiler de piscinas privadas entre particulares no ha hecho más que crecer, «en España y de cara a esta temporada 2021, esperamos multiplicar por 3 las reservas con respecto al 2020», ha declarado Estefanía Leyva, directora de comunicación de Swimmy en España.

En Andalucía hay 47 piscinas inscritas con diversos precios, 15 piscinas más que la temporada anterior. Las tres piscinas más baratas cuestan 8 euros y se encuentran en Villa del Río (Córdoba), Pulpí (Almería) y La Vega (Antequera). Con un simple clic se puede observar como la piscina cordobesa ofrece 40 metros cuadrados, columpios, nevera, cocina campera, campo de petanca y tenis. Además gracias a la aplicación se puede saber que la capacidad máxima es para 20 personas y que el propietario no estará presente durante el alquiler. Todos estos datos se exponen sin ni siquiera estar registrado en la plataforma, un paso que sí resultaría necesario si se quiere completar la reserva o contactar con el usuario.

En lo referente a la provincia de Málaga en la aplicación se pueden encontrar 9 piscinas inscritas, el precio medio por persona/día se sitúa en torno a 17 euros. La más cara sale por 50 euros por persona con una capacidad máxima para 40 personas y se sitúa en Villanueva del Rosario.

«En la actualidad, Swimmy cuenta con más de 150.000 usuarios y más de 3.500 propietarios de piscinas en Francia y España», ha informado Estefanía Leyva. La directora de comunicación ha concretado que «en España ya son más de 450 las piscinas disponibles en Swimmy». «Los propietarios podrían ganar aproximadamente 1.200€ por un mes, algunos de ellos han ganado hasta 11.000 euros en una temporada», según datos proporcionados por la propia plataforma.

Sus inicios

La plataforma Swimmy nació en Francia en el verano de 2017, «su fundadora, Raphaëlle de Monteynard, estaba en el sur de Francia disfrutando con unos amigos de una tarde de piscina y se dio cuenta de la cantidad de piscinas que había a su alrededor que estaban cerradas y sin utilizar», cuenta la directora de comunicación de Swimmy. Raphaëlle de Monteynard vio una oportunidad, un estilo a Airbnb pero con piscinas, «le surgió la idea de que todas esas casas, que muchas son segundas residencias y que los propietarios no les sacan tanto partido pues por qué no ponerlas en alquiler», ha declarado Estefanía Leyva.

La decisión de trasladarse a España vino motivada porque «es el segundo país europeo con más piscinas privadas», ha especificado la directora de comunicación. En 2021 la empresa ha continuado con su expansión, Estefanía Leyva ha especificado que «la plataforma ha comenzado a operar en Italia, Alemania y Estados Unidos».

Cómo funciona

La plataforma es muy intuitiva, contiene dos apartados, uno destinado a los propietarios que ofertan su piscina y otro para los usuarios interesados en alquilar el espacio. Swimmy se encarga de poner en contacto a usuarios con particulares que quieran alquilar su piscina cobrándoles una comisión del 17% a los propietarios y del 20% al huésped.

Es necesario registrarse en la plataforma para poder realizar la reserva aunque el registro es totalmente gratuito. Existe un filtro por ciudades y por fecha para que el usuario afine su búsqueda en función de sus preferencias.

Con respecto a las piscinas se aporta información en relación con el precio, el aforo y los extras que incluye el espacio. El propietario podrá subir imágenes, realizar una breve descripción del lugar, especificar los productos con los que se mantiene la piscina y si estará presente durante el alquiler de su propiedad. «Los propietarios son los encargados de la higiene total de sus piscinas, deben limpiarlas antes y después de las entradas y salidas de los usuarios y poseer gel hidroalcohólico», ha especificado la directora de comunicación Estefanía Leyva.