Durante los 6 años que su familia es dueña del área de autocaravanas El Rincón, en Torre de Benagalbón, Ana Martí, de Villanueva del Rosario, nunca había visto tanta afluencia de españoles como este verano. «Ha sido el primer año en el que los fines de semana estamos completos. Llega mucha gente que está probando autocaravanas alquiladas», explica.

Y es que la pandemia del coronavirus ha impulsado más que nunca este turismo seguro e independiente sobre ruedas, pues como testigo en primer persona, Ana afirma que se ha producido «un aumento brutal desde entonces» aunque admite que antes del virus ya empezó a haber algo más de movimiento cuando la gente comenzó a conocer más este mundo. «Hace unos años la gente que viajaba en caravana o autocaravana era tipo hippy y estaba muy mal visto. Pero finalmente esto ha dado un giro de 360 grados y parece que a cada vez más gente le gusta este estilo».

A sus 25 años, Ana ha recorrido, como aquel que dice, medio mundo en autocaravana con sus padres y su hermano. Ahora que ya es totalmente independiente, viaja con su pareja en caravana «que por lo pronto es lo que me permiten mis ingresos», aclara. Y es que uno de los principales motivos que empuja a los usuarios a viajar «con la casa a cuestas» es claramente el tema económico. «Viajar así es mucho más barato. Por un precio razonable puedes comprar una caravana y luego el coste de estacionar no tiene punto de comparación con hospedarse en un hotel» aclara. En este sentido, difiere entre un área y un camping. Por ejemplo, en su área cuesta diez euros pasar la noche, independientemente del número de huéspedes y mascotas, pues cobran por parcelas, aunque no se permite instalar tiendas de campaña. «En un camping tienes que pagar por todo, es estilo hotel, y perfectamente la noche te puede costar 40 o 50 euros los fines de semana o temporada alta. En cambio, la noche más cara en un área te puede salir a 15 euros con luz incluida».

Atardecer en el camping El Rincón. L. O.

Por otro lado, el alquiler de estos vehículos también se ha disparado. «Lo mínimo que he visto ha sido 100 euros el día, sin contar fianza, gasoil y todos los demás gastos que conlleva». A pesar de ello, dice que mucha gente prueba unos días, y a partir de ahí piensan si comprarse una o adaptar incluso una furgoneta. «Lo que hay que tener claro es que este estilo de viajar te tiene que gustar, porque hay mucha gente que se agobia».

Otras de las grandes ventajas de viajar así respecto al coronavirus es «que llevas tu casa contigo, no tienes que compartir nada con nadie que no sea de tu círculo de convivencia, lo que da muchísima más seguridad». Muchos también se han decantado por viajar así por el tan aclamado «turismo al aire libre».

Para Lucía Cobos y Javier Palomino viajar y hospedarse en caravana es mucho más cómodo, económico y divertido que estar reservando hoteles, una práctica que llevan realizando hace unos años antes de la pandemia, pero que han consolidado todavía más por este motivo. «No tenemos que compartir zonas comunes con personas ajenas por lo que no nos exponemos tanto a situación de posible contagio, además de que evitamos perder dinero de reservas por posibles restricciones o cierres perimetrales». Es por ello que aseguran que seguirán invirtiendo en ello ya que es una forma de poder «viajar más» sin impedimentos e improvisando. «Nos encanta porque es una sensación que no se puede sentir de otra forma». Normalmente se decantan por hacer escapadas de fin de semana dentro de la provincia a la espera de poder planificar un viaje algo más duradero.

Desayuno con vistas en uno de los viajes de Pepi Mazuela L. O.

Sin lugar a dudas la pandemia ha condicionado las aventuras de Pepi Mazuela y Paco, que a la hora de viajar en su furgoneta adaptada se desplazan de un lugar a otro evitando los lugares con alta incidencia por coronavirus. Esta pareja, que ya lleva más años viajando en este estilo, afirma haber notado el aumento de la demanda y están convencidos de que esta práctica ha llegado para quedarse. «Se ven un montón de familias en caravanas, y es que los niños se divierten mucho y se lo pasan mejor que los adultos».

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La familia Cáceres, en sus vacaciones en Málaga. L. O.

Así lo atestigua la familia de Pilar Cáceres, que tenía muchas ganas de vivir la experiencia, además de que les daba más tranquilidad respecto al covid. «La libertad horaria, poder elegir el destino en cualquier momento del viaje, despertar en zonas de playa o montaña, es algo que nos ha encantado. Además de que están sometidas a un estricto protocolo de desinfección». Pero sí que admite que el coste de media al día ha sido entre 150 y 170 euros.