Primero le dio la razón el Defensor del Pueblo, a continuación el alcalde de Málaga y por último el TSJA pero como la situación que denunció continúa desde hace 16 años, Manuel Hijano ha tomado la pluma para denunciar este conflicto en un libro.

‘El ¡¡Bluf!! del Defensor del Pueblo’ (Editorial Punto Rojo) es el título de la obra, presidida por el dibujo de un espantapájaros, en la que este vecino del arroyo Jaboneros denuncia con palabras y documentos el calvario en el que viven él y su familia desde 2005 y se muestra muy crítico con un buen número de instituciones.

Porque, como si de una construcción de la Marbella de otros tiempos se tratara, la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR), junto al cauce del arroyo Jaboneros, se levantó en ese año 2005 en zona verde, en terrenos de otra administración que no dio su permiso -el Ministerio de Fomento- y sin las licencias pertinentes, detalla el libro.

Desde entonces, esta montaña de irregularidades amarga la vida de Manuel Hijano y los suyos, que viven en un chalé pared con pared con esta instalación que, en dos ocasiones le ha llenado la casa de aguas fecales, sin olvidar los ruidos, gases y malos olores casi continuos.

Vista de la EBAR del Jaboneros de la avenida Salvador Allende y el chalé de Manuel Hijano. L.O.

Manuel Hijano pone el punto de mira en el Defensor del Pueblo porque fue a la primera institución a la que acudió ese mismo año 2005 y la que, a su juicio, ha demostrado ser de nula ayuda para los ciudadanos. De hecho, cuatro años después de formularle la denuncia, el defensor Enrique Múgica le contestaba lo siguiente: «La queja estaba fundada y el proceder del Ayuntamiento de Málaga no ha sido el adecuado teniendo en cuenta que se han visto afectados sus derechos constitucionales a vivir dignamente».

 Enrique Múgica archivaba además la queja porque ese mismo año 2009, el Ayuntamiento de Málaga manifestaba aceptar la sugerencia del Defensor del Pueblo de trasladar la estación. Así se lo comunicó por carta a Manuel Hijano el propio alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en agosto de 2009:«He dado las instrucciones expresas (...) para que se inicie lo antes posible de forma coordinada (...) la redacción de un Proyecto de Construcción que recoja la totalidad de las actuaciones necesarias para el traslado de la EBAR».

Trabajadores en las instalaciones de la EBAR con máscaras antigás. L.O.

Doce años más tarde la EBAR del Jaboneros sigue sin moverse. El autor del libro se muestra muy crítico con el Defensor del Pueblo -incluidos los de las comunidades autónomas- al que considera «un inhabilitado» por la propia ley orgánica que lo regula y que sólo le permite expresar sugerencias. «El político acepta la sugerencia, el Defensor del Pueblo archiva la queja y como nada obliga a cumplirla, al final se convierte en un ‘espantapájaros’ para estorbar la función de la Justicia», resume a este diario. 

Sentencia a favor

Pero tampoco en este caso una sentencia favorable ha desatascado, nunca mejor dicho, el serio problema que tiene con la estación. En 2015, el TSJA admitía parcialmente el recurso contencioso administrativo de Manuel y declaraba la «disconformidad a derecho de la clasificación y calificación como un sistema técnico» de la parcela donde se encuentra la EBAR del Jaboneros.

La sentencia además consideraba la decisión municipal de construir la estación en ese terreno «insuficientemente motivada, cercana, cuando no incursa, en la desviación de poder, que puede presumirse desde irregularidades y anteriores actuaciones municipales al construir la estación de bombeo en zona verde».

Foto tomada desde la terraza de la familia Hijano que evidencia la falta de intimidad. L.O.

Como subraya el autor del libro a este diario, «hay una cosa que está clara, el mal olor de la EBAR trasciende a través de las paredes y el aire, pero sobre todo es una estación de bombeo y cuando bombea tú estás durmiendo y suena el ruido», destaca, al tiempo que remarca que los colectores de salida de la instalación están «a 1.30 centímetros de los cabeceros de nuestras camas».

En el libro, aporta documentación sobre sus infructuosas gestiones desde el Rey Felipe VI hacia abajo, pasando por los presidentes del Gobierno Mariano Rajoy y Pedro Sánchez y otras autoridades, a los que les dirigió una carta con una pregunta: ¿Qué ocurre cuando un político acepta una sugerencia del Defensor del Pueblo, este archiva la causa pero la sugerencia pasan los años y no se lleva a cabo? «No ocurre nada», se contesta el autor en la obra.

Manuel Hijano cree que su libro «atañe a todos y cada uno de los ciudadanos de este país y es necesario» y recuerda que Costas autoriza al Ayuntamiento a trasladar la EBAR del Jaboneros a dos posibles emplazamientos próximos, alejados ya de su chalé y del resto de los vecinos. Mientras llega ese día, recuerda y resume su larga lucha en esta obra denuncia.