La temporada alta trae ciertos riesgos en materia de seguridad, sobre todo en los grandes destinos como la Costa del Sol. Entre los más comunes están los robos en viviendas, actividad con las que muchas organizaciones hacen su agosto aprovechando que los propietarios dejan unos días sus domicilios para irse de vacaciones o disfrutar de sus segundas residencias. Las estadísticas del Ministerio del Interior lo sostienen: de los 3.001 robos en viviendas registrados en 2020 en la provincia de Málaga, 1.025 se produjeron durante el tercer trimestre (julio, agosto y septiembre), cifra que representa algo más del 34% del total. Y en año de pandemia.

La Policía Nacional ha desarticulado en las últimas semanas en la Costa del Sol varias bandas que utilizaban diferentes modus operandi. Desde trepar por las fachadas para entrar por las ventanas hasta manipular las cerraduras de las puertas y abrirlas en unos segundos. Los investigadores desactivaron recientemente una célula croata formada por dos mujeres a las que atribuyeron seis robos en la capital y Torremolinos. Solían entrar a las casas por el método del resbalón, es decir, en abrir la cerradura con un plástico fino y duro que introducen entre el marco y la puerta con la ayuda de algún lubricante. Cuando no lo conseguían pasaban al bumping, sistema que abre las cerraduras utilizando una llave manipulada tras ser golpeada.

A principios de este mismo mes, el mismo cuerpo informó de la desarticulación de otro grupo de origen búlgaro a los que acusaron de cuatro asaltos en Málaga y Estepona. En este caso estaban especializados en el impresioning, que consiste en meter en la cerradura una llave adaptada con unas finas láminas de aluminio. Unos precisos movimientos de izquierda a derecha provocan que los bulones de la cerradura dejen en el aluminio las marcas de la llave original y termine abriéndola. También los hay menos sofisticados, como el grupo desarticulado por la Policía Local de Málaga tras sorprender a sus miembros asaltando una casa en el entorno del Hospital Regional de Málaga. Los agentes sorprendieron in fraganti a siete varones en una vivienda a la que accedieron violentando una de las puertas. Los implicados, que previamente habían rociado al perro que había en el recinto con un espray repelente para canes, tenían preparadas unas bolsas con dinero en efectivo, monedas de coleccionista, joyas y dispositivos electrónicos que habían seleccionado en la vivienda.

Hilo de silicona o pegamento

Hace unos meses, la Dirección General de la Policía advirtió a través de sus redes sociales de que sus agentes había detectado en España otro viejo truco con el que los ladrones seleccionan las potenciales viviendas a asaltar. Se trata del hilo de silicona cuyos extremos pegan en la puerta y en el marco de esta para comprobar uno o varios días después si el hilo está intacto. Si está como lo dejaron es una señal de que en la casa no hay actividad y actúan, y si está roto buscarán otro objetivo. Fuentes policiales aseguran que los cacos suelen colocar de una vez todos los que pueden en más de un bloque para así entrar en varios pisos cuando comprueban el estado de los hilos. Este año no consta que los grupos hayan utilizado este método para robar casas en la provincia, aunque eso no significa que una una banda itinerante lo ponga en práctica en cualquier momento. El año pasado sí que investigaron algunos que los que en lugar de silicona usaban pegamento rápido. «Su finalidad es la misma, si bien deja un hijo más fino y rígido», explican. Lo que sí han detectado esta temporada en un par de ocasiones es el mismo sistema, «algo más burdo», con otra finalidad. Colocan un pegamento más grueso en las puertas de casas con cierta antigüedad para, en caso de que no haya actividad, ocuparlas. En cualquier caso, insisten: «Si detectas uno, no toques nada y llama a la Policía».