Un buen baño o “chapuzón” en la playa es lo que suele tener en mente la gran mayoría de personas con el comienzo del verano y las altas temperaturas que esta época conlleva. No obstante, no puede caer en el olvido que tiene que hacerse de una forma segura, ya que uno de los peligros más desapercibidos en las costas son las corrientes de resaca. También conocidas como “corrientes de retorno” o “resaca”, son una de las principales causas de ahogamiento en las playas, por lo que es importante que se sepa qué es la resaca, cómo detectarla y cuáles son los pasos a seguir para evitarla

¿Qué son las corrientes de resaca?

Las corrientes de resaca son canales estrechos y potentes de agua que fluyen desde la costa hacia mar abierto. Estas se producen de manera perpendicular en la orilla una vez que se rompen las olas y vuelven hacia mar adentro, excavando poco a poco la arena. Cuando las olas llegan a la playa, vuelven al mar cogiendo el recorrido más corto y de menor resistencia, generando una corriente succionadora. Se suelen originar en zonas concretas de la playa, como en una pendiente, siendo más potentes y peligrosas cuando las olas son mayores y la marea está bajando. 

Las resacas suelen ir a dos o tres kilómetros por hora, aunque mucha gente desconoce que la velocidad a la que fluctúa el agua no es igual siempre. Esta es la razón por la que la resaca pilla desprevenida a las personas, porque puede estar a dos o tres kilómetros por hora y, pasado un minuto, puede cambiar a ocho kilómetros por hora. 

¿Cómo detectar la resaca?

Detectar una corriente de resaca no es siempre una tarea sencilla, especialmente si se intenta identificar desde la orilla. Es más fácil detectarla desde un lugar más elevado y, también, desconfiando en las zonas de la playa donde las olas no son tan intensas y parecen estar en calma, puesto que es donde se encuentra normalmente. 

¿Qué hacer si estás atrapado en una corriente?

Antes de entrar al agua, especialmente cuando no se conoce la playa, es aconsejable preguntar a un salvavidas o personas del lugar sobre los sitios donde se dan la mayor cantidad de accidentes por ahogamientos.

Ante una corriente de resaca, no hay que entrar en pánico: lo primero que debe hacer es levantar una mano y flotar hasta que le llegue la ayuda de un socorrista o profesional. Al nadar no debe hacerlo contra la corriente, sino a unos 45 grados a través de ella. Si está cansado, vuelva a flotar y después intente nadar de forma paralela a la playa, a treinta o cuarenta metros hacia donde las olas rompen, ya que estas lo llevarán a la orilla. 

Estas son diez reglas de seguridad que han de tenerse en cuenta:

  1. Aprenda a nadar
  2. Nade en partes seguras donde exista presencia de un salvavidas o, en el caso de no haber supervisión, evite nadar grandes distancias.
  3. No lleve flotadores al mar, ya que pueden dar una falsa seguridad antes situaciones de peligro.
  4. Lea y atienda las indicaciones de la playa, como rótulos o señales. Si no conoce sus características, puede preguntar a un salvavidas o a un lugareño.
  5. No nade después de comer ni tampoco bajo la influencia de alcohol y drogas
  6. Esté pendiente de los cambios que usualmente experimenta el mar
  7. Evite bañarse a la mitad del ciclo de la marea, porque la resaca es más peligrosa. 
  8. Evite bañarse si el borde hacia la tierra de la playa tiene mucha pendiente, especialmente en marea alta o en presencia de oleaje fuerte.
  9. Sal del mar cuando sienta que este está “jalando”
  10. No le dé la espalda al mar, porque puede ser barrido por las olas sin avisar.