«La Feria de 2021 no va a tener lugar, en agosto, por supuesto, ni en septiembre». Así de contundente se mostró este martes el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en una rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento para firmar un convenio con el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA). Unos minutos antes, al ser preguntado por los periodistas, había avanzado que la decisión la iba a tomar este mismo martes a la luz de los últimos datos de evolución de la pandemia. Y estos los conoció en la propia rueda de prensa, de forma que Málaga capital se situaba en una tasa de 782,1 casos por 14 días y 100.000 habitantes, una cifra que doblaba ayer prácticamente la media andaluza, por lo que pidió el turno de palabra mientras comparecía el delegado de Salud de la Junta, Carlos Bautista, para cerrar las intervenciones y comunicar que, a la luz de los datos, este año, es decir, por segundo ejercicio consecutivo, Málaga se queda sin Feria de agosto.

Ya se había decidido en junio que no hubiera Feria en agosto, pero se habló de la posibilidad de llevarla a septiembre, en torno al día 8 de septiembre, cuando se celebra la onomástica de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Victoria, y esta procesiona por las calles de la capital, así que estaba pendiente ese fleco, esa probabilidad que la realidad del coronavirus, y del avance imponente y arrollador de la cepa india del coronavirus, se ha encargado de enterrar. No hay Feria en 2021, ni en agosto, ni en septiembre. Y ya está en peligro claro la procesión magna de la Agrupación de Cofradías, que nadie da por suspendida oficialmente, pero sí de forma oficiosa. Habrá que verlo.

El caso es que el alcalde insistió en que, pese a que no haya Feria, sí «habrá actividades que están teniendo lugar ya, de tipo musical, de convivencia de los mayores como alternativa, de una manera distinta, evitando todo lo que es aglomeraciones que la Feria produce y provoca, pero tratando de mantener el espíritu en el sentido de animación psicológica, y sobre todo en materia musical, dando oportunidad de trabajo a un sector muy afectado por la pandemia, como hemos dado apoyo a la restauración, comerciantes, taxistas, mercadillos, feriantes también, distintos sectores y en esa dirección seguiremos».

El regidor recordó que ya va a tener la parte cultural, la musical, en concreto, una «respuesta en el programa del festival Brisa, pero queremos ampliar aún más esas actividades y en el tema de mayores lo ideal es seguir haciendo algo parecido a lo que el Rengue hacía, pero con una proyección también en los distritos de una manera más descentralizada». Esa fue su primera intervención en la rueda de prensa, en la que hablaba ya de la hipótesis de suspender la Feria, que era prioritaria; apenas un cuarto de hora después se tomó la decisión de suspender el evento. Ello supondrá un varapalo para las aspiraciones económicas de hoteleros y otras formas de alojamiento, hosteleros, los propios feriantes y numerosos sectores que asocian o vinculan su actividad con las tradicionales fiestas de agosto de la ciudad.

El impacto económico de la fiesta se estima en unos 60 millones de euros en la ciudad por edición y año. Se han articulado ayudas municipales a algunos de los sectores más afectados, pero la cancelación de la Feria supone ya que llueva sobre mojado.