Con sólo tres años de vida, el pujante Centro Cultural Búlgaro-Español ‘Estreya’ ya tiene más presencia en Bulgaria que el mismísimo Instituto Cervantes, pues mientras la entidad pública española sólo se encuentra en la capital Sofía, el centro privado ‘Estreya’ ya está presente en tres ciudades: las costeras Burgas y Pomorie y la ciudad de interior Aytos.

Lo peculiar es que la enseñanza del español y de la cultura española de ‘Estreya’ están enfocadas en Málaga, porque su fundador, Antonio Pérez Moreno, es el hijo de una malagueña, una de las niñas que la II República envió a Rusia. Allí conoció a su futuro marido, un vasco, y Antonio vino al mundo en 1965 en Alma Ata, la capital de la antigua república soviética de Kazajistán.

«Volvimos a Málaga en 1969, porque a mi madre le tiraba mucho su tierra y cuando llegamos nos obligaron a bautizarnos», cuenta. Tras la mili, cambió Málaga por Barcelona en busca de trabajo y allí conoció a su pareja, la búlgara Petya Kirilova, con quien se trasladó a Bulgaria para poner en marcha este centro cultural.

Judíos sefardíes en Bulgaria

El nombre ‘Estreya’ es un guiño a uno de los puntales de esta entidad, que quiere reconocer y difundir la importante huella de los judíos sefardíes en Bulgaria, donde se encuentra una notoria colonia que todavía habla el ladino, el español medieval que mantienen desde que fueron expulsados de España en 1492. Antonio Pérez cuenta que ha tenido la suerte de conocer a tres encantadoras nonagenarias sefardíes, a las que la asociación ha querido homenajear con una película de 45 minutos. «No sólo hablan esta antigua lengua española es que se sienten españolas», remarca Petya Kirilova.

Petya Kirilova y Antonio Pérez con Sofi Danon, una judía sefardí de Bulgaria que habla ladino. L.O.

Los dos afables responsables del centro ‘Estreya’ y una docena de miembros de la entidad, en su mayoría profesores de varios centros educativos búlgaros, hablaron con La Opinión porque la semana pasada recorrieron varios rincones de la provincia de Málaga, en un viaje que además de turístico ha sido institucional.

«Es un sueño poder realizar este viaje después de un año tan malo por la pandemia», confiesa Antonio Pérez cerca de la estatua de Salomón Ben Gabirol, en calle Alcazabilla.

El fundador cuenta que además de clases de español han dado clases de flamenco, exitosas clases de tapas y los miembros siguen las andanzas del Málaga C.F. «Pero queremos que suba a Primera», apunta con una sonrisa.

Con una bufanda del Málaga C.F. en Burgas, a orillas del Mar Negro. L.O.

 Entre los miembros de la expedición se encuentra Yordan Baychev, alcalde de Dolna Oryahovitsa, una hermosa población en el centro de Bulgaria con unos 3.000 habitantes. Precisamente, cuenta que es un número parecido de habitantes al de Periana, un pueblo donde la pasada semana fueron agasajados y recibidos por el alcalde, Rafael Torrubia. En mente está el proyecto de un futuro intercambio de estudiantes entre Periana y Dolna Oryahovitsa, informa Yordan Baychev, y quién sabe si un hermanamiento entre los dos municipios.

La popular serie ‘Verano azul’

Por cierto que el alcalde búlgaro resalta la popularidad de la serie ‘Verano azul’ en su país y no se olvida de Tito ni de Chanquete porque han tenido la oportunidad de visitar Nerja estos días.

También los profesores que visitaron nuestra provincia tienen proyectos en la manga. Es el caso de Daniela Georgieva-Stoyanova, profesora de Arte Dramático en el Colegio Profesor Pancho Vladigerov de Burgas, una ciudad turística de unos 200.000 habitantes asomada al Mar Negro. 

Como explica, su intención es ofrecer un espectáculo de canto, arte dramático y música centrado en la cultura sefardí. La profesora también habla de la semejanza entre búlgaros y españoles: «Nos parecemos mucho porque tenemos ese tipo de energía y de emoción. Los españoles son personas de sangre caliente y eso le gusta mucho a los búlgaros, a quienes, como aquí, también les gusta mucho bailar», resalta.

Clases de flamenco, a la búlgara. L.O.

A su lado está Mariana Kartalova, profesora de Lengua Búlgara y Literatura en el Colegio Ivan Vazov de Pomorie, una ciudad que es una estrecha península asomada al Mar Negro. La intención de la profesora es poner en marcha en su centro de más de 800 alumnos la enseñanza del español. «Y todo con acento malagueño», apostilla Antonio Pérez.

Otro profesor es Kiril Kolev, que enseña Geografía en Burgas y que visita por segunda vez España, pues ya estuvo de Erasmus en Granada. De nuestra ciudad dice: «Málaga es muy divertida y viva, me gusta mucho».

El Centro Cultural Búlgaro Español ‘Estreya’ espera seguir difundiendo la cultura española por toda Bulgaria, sin olvidar nunca sus raíces malagueñas.