El estado de alarma finalizó el pasado 9 de mayo. Así, durante meses se instauró un toque de queda que murió ese día. Los contagios de la quinta ola, fundamentalmente de la variante delta del coronavirus, se han dado, sobre todo, entre la población más joven. De ahí que se hayan escuchado propuestas como que sólo puedan entrar a las discotecas y bares de copas los vacunados o los que tengan test negativos, ideada esta por el alcalde, Francisco de la Torre, sin que se haya tenido en cuenta hasta ahora. El caso es que se están dando reuniones para beber en la calle prácticamente en toda España y en Málaga, a tenor de los datos, parece que la práctica del botellón sigue dándose pese a las medidas restrictivas anunciadas en las últimas semanas por la Junta.

La presión de la Policía Local de Málaga no deja de aumentar. Así, en el mes de julio (hasta el día 27, martes), ha interpuesto 774 sanciones a personas por beber en la calle (son denuncias que se hacen al individuo que participa en un determinado botellón). De esta forma, 743 de estas denuncias se han concretado bajo el epígrafe ‘La permanencia y concentración de personas consumiendo bebidas alcohólicas en zonas no autorizadas’; o: «Consumir los menores de edad bebidas alcohólicas en los espacios públicos no autorizados» (31 denuncias en julio).

Es decir, aumentan tanto la presión policial como las denuncias, lo que indica claramente que la práctica de beber en la calle o botellón (prohibido en la ciudad desde hace años) sigue dándose pese a las restricciones impuestas por la Junta durante junio y julio, que han ido aumentando su intensidad de forma paralela a la evolución de la quinta ola. Ya se han pedido, incluso, toques de queda para localidades de la Costa del Sol que habrán de avalar los tribunales.

En junio, el número de denuncias fue de 722, con lo que en julio (hasta el día 27), ha habido 21 denuncias más. La gente sigue bebiendo en la calle. En mayo, cuando finalizó el estado de alarma, hubo 492 denuncias de esta naturaleza, frente a las 259 de abril, las 317 de marzo, las 492 de febrero o las 278 de enero. En total, se han puesto en lo que va de año 3.334 sanciones.

Otra medida que se ha dado es el cierre de las playas de madrugada en todos los municipios. La capital también lo hizo entre las once de la noche y las siete de la mañana (para los niveles de alerta 2, 3 y 4). El primer día que se aplicó esta iniciativa fue la noche del 22 al 23 de julio. Las playas son precintadas de madrugada. Ya entonces el Ayuntamiento dejó claro que existe un dispositivo policial que vigila la playa los fines de semana, sobre todo en La Malagueta y Pedregalejo. Y ese mismo día, el Consistorio insistió en que pondría los medios necesarios para cumplir la norma.

Lo que llevó a cerrar las playas es precisamente la proliferación de botellones y fiestas en el litoral andaluz, de forma que quienes acudían a discotecas y bares de copas, una vez estos negocios cerraban, se dirigían a esos puntos para reunirse y beber. No en vano, la Junta pidió ayuda a los consistorios para controlar ese tema.

La Policía Local controla el horario del cierre de bares en el Centro, Pedregalejo o Teatinos, hay un dispositivo especial para las playas, otro para controlar la movida los fines de semana (ahora se ha reforzado también la presencia de efectivos las noches de los jueves, además de la del viernes y el sábado). Todas las noches hay sesenta policías locales de servicio ordinario a los que se suman, del extraordinario, cincuenta o sesenta más, según la jornada.

El alcalde llegó a proponer que sólo pudieran entrar en bares de copas y discotecas los que demostraran estar vacunados o tuvieran test negativos, y los empresarios de estos locales pidieron que se hicieran en las farmacias. De momento, la idea no ha calado. De cualquier forma, Málaga Noche defiende que las restricciones horarias aplicadas hacen que los clientes, cuando abandonan sus locales, van a fiestas privadas o botellones sin respetar distancias ni medidas de seguridad. La policía también ha disuelto importantes concentraciones de personas para beber en La Araña o La Malagueta.

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