Importante revés para el proyecto hotelero de capital catarí que está previsto en el dique de Levante del Puerto de Málaga. Según han confirmado fuentes oficiales a este periódico, tanto el Puerto como la Junta y el Consistorio han recibido el informe del Ministerio de Cultura al respecto, después de la visita que efectuaron altos cargos de este departamento gubernamental a la ciudad. Y la resolución del Ministerio de Cultura, que en definitiva es el Gobierno central, es de rechazo a esta iniciativa.

Así, en el informe se hace constar expresamente la siguiente reflexión para urdir en torno a la misma un prolijo análisis: se alude a la "existencia de indicios suficientes de expoliación que el proyecto Torre del Puerto supone para el patrimonio cultural de la ciudad de Málaga" y el porqué de esa aseveración residen en que "altera de manera irreversible el paisaje histórico" que caracteriza al Centro Histórico de la ciudad, "la relación directa de esta con el mar y la contemplación conjunta de ambas, elementos motivadores de su declaración como conjunto histórico" y Bien de Interés Cultural (BIC). Es decir, Cultura recoge así las críticas al impacto visual que tendrá el hotel.

El informe del Ministerio de Cultura, que va firmado por el secretario general de este área, dice que este informe "pone fin a la vía administrativa, unicamente cabe en caso de disconformidad la interposición de un recurso Contencioso-Administrativo ante los juzgados en el plazo de dos meses a contar desde la notificación" del estudio. Es decir, que la única puerta que deja abierta tanto a la Autoridad Portuaria como a los promotores, el grupo Al Alfia Holding, es irse a los tribunales y pelear allí por la construcción del proyecto.

Paralelamente, hay otro trámite en marcha desde hace más de un lustro: la modificación de elementos del Plan Especial del Puerto (PEP) en los terrenos del dique de Levante que permitiría la construcción del rascacielos, un expediente que ya recibió el visto bueno inicial de la corporación municipal y ahora se estaba a la espera de que Puertos del Estado evacuara un informe para someterlo a un Pleno y darle la aprobación definitiva, de forma que el itinerario administrativo mandataba su remisión a Madrid para que el Consejo de Ministros le diera el sí o el no.

El expediente del Ministerio de Cultura se abrió, informó en su día en una nota, "con el fin de realizar las actuaciones que sean precisas, en el ámbito de las competencias propias del Ministerio, a la vista de los riesgos que para el paisaje de la ciudad pueden presentar las construcciones y, ante la eventualidad de que se produzca un supuesto de expoliación de los bienes del Patrimonio Histórico Español".

En diciembre pasado, se conoció que la altura del hotel Torre del Puerto se reducía en 20 metros, hasta los 116,62, partiendo de 135 iniciales, a los que había que sumar otros 12 de la base que la hacía rozar entonces los 150 metros de altura. De 35 plantas se pasó a 27, y el rascacielos incorporó un mirador público y las habitaciones sumaron terrazas accesibles desde todas las dependencias, además de aumentar las zonas verdes. Asimismo, se dobló la capacidad del auditorio, desde las 600 a las 1.100 plazas, para potenciar los espectáculos y otros eventos como conferencias o jornadas. Pero no hay duda de que la principal crítica de colectivos y colegios es la altura y su impacto en el paisaje y, de hecho, hubo incluso discrepancias entre unos y otros por las imágenes usadas para aludir al diseño del hotel y sobre su potencial impacto en el conjunto de la ciudad.

Lo cierto es que el Grupo Municipal Socialista, por ejemplo, ha cambiado de opinión respecto al proyecto y, de apoyarlo abiertamente, pasó a pedir una consulta ciudadana, primero, y a criticarlo, después, lo que dejaba claro el inminente viraje del Gobierno central al respecto de esta infraestructura. Hay quien ha considerado que tanto promotores como el Puerto van a ir a los tribunales, porque este informe, en principio, no admite alegaciones. Asimismo, una línea de argumentación contra este informe podría estribar en que hay una tramitación urbanística de la modificación de elementos del plan que sigue adelante, amén de insistir en que este análisis, en principio, no sería vinculante ni ejecutorio. Los tribunales decidirán.