La presunta agresión homófoba que un joven denunció haber sufrido en la playa de la desembocadura del Guadalhorce hace ahora algo más de dos semanas no se investiga como un delito de odio, como denunció la víctima a través de sus redes sociales con unas imágenes que se hicieron rápidamente virales.

Según ha podido saber este diario, los agentes de la Policía Nacional que se hicieron cargo del caso remitieron la pasada semana las diligencias a un juzgado de Torremolinos como un presunto delito leve de lesiones después de tomar declaración a varios testigos de los hechos y al presunto agresor, que lo hizo en condición de investigado no detenido por el cabezazo que provocó a la víctima una inflamación en la zona del tabique nasal y una pequeña herida abierta.

Las pesquisas han determinado que el incidente se inició por las molestias que los perros de los acompañantes de la víctima provocaron al grupo del presunto agresor en una playa que no cuenta con la condición de canina, según han podido saber los investigadores a través del Ayuntamiento de Málaga.

Las fuentes han añadido que, durante la discusión por la presencia de los perros sueltos, el agresor habría insultado y agredido a la víctima, pero sin el trasfondo homófobo que ésta interpretó y posteriormente denunció en dependencias policiales.

Los hechos se conocieron la tarde del domingo 18 de julio tras publicar la víctima en sus redes sociales imágenes de las lesiones y del presunto agresor con la finalidad de solicitar ayuda para identificarlo. «Acércate, maricón, que te voy a matar aquí», aseguró que le dijo y añadiendo que también se dirigía a él en femenino.

Su petición se convirtió en viral rápidamente y, según contó a La Opinión de Málaga días después, esa difusión y el apoyo que recibió por parte de otros usuarios de las redes le sirvió para identificar a su agresor y ampliar la denuncia en sede policial.