Sensación generalizada de cansancio, desesperanza, desmotivación y, sobre todo, hartazgo hacia la situación derivada de la crisis sanitaria de la Covid-19 y las consecuencias que está provocando en diversos ámbitos de la vida. Así definen los profesionales de la salud mental la huella psicológica que están generando las continuas oleadas de esta pandemia. Coloquialmente, a este estado se le ha denominado como ‘fatiga pandémica’ y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha adoptado este término para referirse a los síntomas emocionales y físicos derivados del coronavirus.

Los expertos advierten de que este no es una reacción patológica en sí misma, sino que se trata de una «respuesta psicológica natural y adaptativa en las circunstancias que estamos viviendo y que se están alargando tanto en el tiempo», informa Mariena Hurtado, psicóloga clínica en la Unidad de Salud Mental Comunitaria Málaga-Centro. En el ecuador de una quinta ola de la pandemia, estos profesionales alertan de un repunte en el número de casos relacionados con situaciones de estrés y ansiedad derivados de la prolongación de esta crisis sanitaria.

«Una quinta ola supone una cronicidad de la pandemia, son muchos meses y cuánto más tiempo, más sensación de cansancio y hastío se percibe. Si se suceden una sexta o una séptima ola cada vez se irá notando más», señala la coordinadora de psiquiatría dentro de la Unidad de Neurociencia del Hospital Quirón, Eva Flordelis. El desánimo, mal humor, no ser capaz de encontrar posibles soluciones y alternativas o centrarse solo en lo negativo son algunos de los indicios que podrían alertar de este cansancio anímico: «A nivel emocional la persona siente más ansiedad, impotencia o frustración. A nivel físico se produce una somatización y se pueden llegar a observar dificultades respiratorias, presión en el pecho, dolor de cabeza, taquicardia o falta de vitalidad».

Todas estas sensaciones, razona Mariena Hurtado, «son reacciones naturales ante una situación estresante que se prolonga demasiado tiempo». En esta misma línea, Rafael San Román, psicólogo de ifeel -plataforma de bienestar emocional y apoyo psicológico-, explica que durante estos periodos «se pierde la esperanza en la durabilidad o efectividad de las soluciones y aumenta la nostalgia por la antigua normalidad».

Este tipo de patologías que se vienen observando desde el comienzo de la pandemia se agravan ahora con una nueva ola de la pandemia. «Cuando parece que estamos remontando se vuelve a recaer y entonces cunde el desánimo», razona San Román, que afirma no obstante, «que pasado un tiempo la mayoría de personas encuentran un nuevo equilibrio y vuelven a remontar».

Una correcta alimentación, el ejercicio físico, permitirse momentos de ocio y aprender técnicas de relajación son algunas de las medidas que los profesionales de la salud mental ofrecen para hacer frente a este tipo de sensaciones. Además, recomiendan reducir el tiempo dedicado a ver, escuchar o leer sobre la pandemia. «Muchos pacientes se pasaban el día viendo programas sobre el tema y eso ha tenido un efecto devastador para algunas personas», manifiesta Hurtado.

Asimismo, los expertos consideran primordial aprender a relativizar y encontrar un equilibrio. «Lo importante es no dejar que la pandemia ocupe todo nuestro espacio vital, recordar que en nuestra vida hay muchas más facetas y debemos volver a ellas para refrescarnos», incide San Román.

Relajación de las medidas

Todo ello sin perder de vista la situación actual de la pandemia. Y es que estos profesionales alertan de que todo lo contrario, un exceso de relajación y confianza, está llevando a muchas personas a reducir las precauciones, lo que favorece la propagación de los contagios. Este patrón de afrontamiento, explica Hurtado, lleva aparejado el abandono de las medidas de protección y autocuidado contra el virus:«El extremo opuesto a lo que estamos tratando también puede ser peligroso. Hay personas que se están comportando como si la pandemia hubiera terminado y así aliviar estos sentimientos desagradables».

«No hay una única respuesta al desánimo, la rabia o la desesperanza frente a esta situación. Todos intentamos encontrar la manera de encontrarnos mejor, de salir de esta situación», declara Rafael San Román. En este sentido, Cruz Roja Española ha puesto en marcha un servicio de apoyo psicosocial, ‘Cruz Roja Te Escucha’, para brindar apoyo y acompañamiento a todas estas personas. Así, el equipo de esta entidad proporciona una escucha activa -llamando al teléfono gratuito 900 101 917-, con el objetivo de aliviar el malestar y el sufrimiento, además de ofrecer recomendaciones frente a esta ‘fatiga pandémica’.

En juego la salud mental de los profesionales sanitarios

Los elevados niveles de demanda asistencial a los que llevan haciendo frente los profesionales de la salud desde el comienzo de la pandemia derivan, en una gran mayoría de los casos, en un cuadro de estrés y ansiedad que podría acabar desarrollando síntomas depresivos.

Con la quinta ola en su máximo apogeo, los expertos en salud mental alertan de la mella psicológica que estas continuas oleadas de coronavirus están haciendo en los profesionales sanitarios: «Ciertas especialidades como la Medicina de Familia, las Urgencias, la Medicina Interna, Neumología o Cuidados Intensivos tienen un contacto mucho más directo con los enfermos de Covid-19, tanto a nivel de demanda como a niveles de estrés», explica Eva Flordelis. 

La pandemia está suponiendo un desafío para el sistema sanitario y sus profesionales, apunta Mariena Hurtado, que asegura que todo lo que han vivido hasta la fecha «para ellos ha sido emocionalmente muy duro». Así, el personal que ha estado, y continúa, en primera línea presentan indicios más intensos: «Estos temores, comprensiblemente, aumentan cuando se ha estado expuesto diariamente a un posible contagio. A la sobrecarga de trabajo y a la presión emocional hay que añadir todo lo que estos miedos suponen».

Tras varias oleadas del virus, y con una gran parte de la población ya vacunada, la situación se torna diferente, confiesa Hurtado: «Sigue habiendo temores aunque parece menos probable desarrollar una enfermedad grave y eso es tranquilizador para todos». No obstante, los profesionales de la salud mental advierten de que el esfuerzo que están realizando, una vez más, estos profesionales tendrá sus consecuencias una vez que comience a decaer la curva de contagios. 

«El personal está ahora mismo en plena ola y da lo mejor de sí mismo pero en cuanto empiece a caer otra vez empezarán a aflorar los síntomas de ansiedad, porque es cuando se lo permiten ellos mismos», alerta Flordelis.