Málaga está protagonizando en los últimos meses una tremenda reactivación laboral que la ha situado ya en niveles de empleo y paro casi similares a los que había antes de la pandemia, aunque con la incógnita por parte de empresarios y sindicatos de saber cuánta de esa actividad se mantendrá una vez acabe la temporada alta turística de verano. De momento, la provincia encadena cinco meses de crecimiento que le ha permitido generar más de 50.000 empleos desde febrero y situarse por encima de 641.000 afiliados a la Seguridad Social, la cifra más alta desde que arrancó la pandemia y muy cercana ya al récord de casi 648.000 de julio de 2019, el último verano de normalidad.

Eso sí, hay que mencionar que todavía quedan unos 12.600 trabajadores que siguen incluidos en un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por parte de sus empresas. Es decir, que aunque siguen dados de alta en la Seguridad Social, tienen su jornada laboral suspendida y están cobrando su sueldo (en parte o al completo) del Servicio Estatal Público de Empleo (SEPE).

El paro ha seguido el mismo camino, aunque en este caso lógicamente de descenso. Desde el mes de febrero, la cifra de desempleados en la provincia se ha reducido en 50.169 personas, dejando la cifra total a finales de julio en algo más de 154.000. En febrero de 2020, justo antes de que el Covid irrumpiera, había 153.000 parados en Málaga, con lo que prácticamente se ha vuelto al punto de partida de la prepandemia. Eso sí, si nos fijamos en julio de 2019, es decir, el último verano de actividad normalizada, la cifra de parados era de 134.267, con lo que ahora hay 20.000 más.

Pese a estos datos, las consecuencias de la pandemia sigue impactando de lleno en un mercado laboral que desde siempre se ha caracterizado por estar muy dominado por la temporalidad y por los trabajos a tiempo parcial. Los sindicatos critican que, en realidad, muchos trabajadores se ven obligados a encadenar un contrato tras otro rotando para cubrir lo que, en realidad, son los mismos puestos de trabajo. Pues bien, esta contratación temporal la que sigue siendo muy inferior a la de la época preCovid.

En concreto, hasta julio se han firmado 368.700 contratos en la provincia, un 25% menos que en el mismo periodo del año 2019. Pues, mientras la cifra de contratos indefinidos está muy pareja (31.887 de ahora frente a las 34.500 de entonces), la de contratos temporales es la que concentra el mayor bajón (se ha descendido de 458.800 a 336.800, es decir, un 27% menos), según los datos del SEPE.

Por otro lado, el último Observatorio de las Ocupaciones de este organismo, publicado precisamente hace unos días y con datos de 2020, constata que las ocupaciones de peón agrícola, camarero, albañil, personal de limpieza, dependiente en tiendas, peón manufacturero, peón de invernadero, ayudante de cocina, peón de construcción y peón agropecuario conformaron en el pasado año el grupo de diez profesiones más contratadas, concentrando entre todas ellas casi la mitad de los 547.939 contratos que se firmaron en la provincia (en concreto, 257.355, el 43%).

La actividad, aunque muy mermada por el impacto del coronavirus, apareció así, un año más, muy sujeta a este tipo de ocupaciones, condicionadas a la estacionalidad turística o a los contratos por obra y servicio. Cabe destacar que los puestos de camarero, personal de limpieza y cocinero, que habitualmente copan los primeros puestos, se vieron desplazados en 2020 a posiciones algo inferiores debido a que el desplome del turismo cortó de raíz la demanda este tipo de profesionales.

Los contratos indefinidos representaron el pasado año sólo un 7,6% (41.824), en la baja línea de años anteriores y aún lejos del 10% o 12% de 2006 y 2007, antes de la crisis. La firma de contratos temporales, en sus diferentes modalidades, acaparó el otro 92,3% (506.115) de las contrataciones que generó Málaga en 2020.

Dentro de esta dinámica de predominio de la temporalidad, el panorama de la provincia siguió también arrojando en 2020 unos niveles muy altos de rotación en el empleo, con trabajadores que llegan a firmar entre cinco y quince contratos al año (e incluso más). De hecho, el SEPE certifica que los 547.939 contratos firmados en Málaga durante el pasado año realmente sólo dieron para contratar a 255.488 personas. La rotación en el empleo se mantuvo en los 2,49 contratos por persona, igual que el año anterior.

Las centrales sindicales insisten en que este fenómeno de rotación se centra sobre todo en segmentos como la hostelería, el comercio o los trabajos agrícolas, más allá de las contrataciones por sustitución que pueda haber en sanidad o educación. Y critican que con esta rotación continua se cubren en realidad puestos estructurales de las empresas.