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Asociaciones malagueñas

Solidaridad con mayúsculas

La Asociación de Mujeres Malagueñas de La laguna, en la Colonia de Santa Inés, y la Casa de La Buena Vida, en el distrito de Palma-Palmilla, son ejemplo del trabajo con personas en vulnerabilidad flagrante

Momento de una de las recogidas de alimentos que lleva a cabo la Asociación de Mujeres Malagueñas de La Laguna (AMMLA).

Momento de una de las recogidas de alimentos que lleva a cabo la Asociación de Mujeres Malagueñas de La Laguna (AMMLA). / JULIÁN NIETO. MÁLAGA

Julián Nieto

Julián Nieto

La Asociación de Mujeres Malagueñas de La Laguna (AMMLA) en la Colonia de Santa Inés y la Casa de la Buena Vida, en el distrito de Palma-Palmilla, son dos de las asociaciones malagueñas que forman el colectivo ‘Por Una Málaga Mejor’, resultado de la unión, durante el año pasado 2020, de diferentes asociaciones de carácter solidario de los once distritos de Málaga. Lagunillas Centro, Nada es Imposible, Amfremar, OSAH Málaga, Unión Ciudad Jardín, ASAEC, Animación Malacitana, Torrijos, Unificación Nuevo San Andrés, IncluDD, Sentimiento Churrianero, Hacienda Cabello además de las dos organizaciones citadas al principio, aunaron esfuerzos con el objetivo de ayudar a familias y personas en vulnerabilidad flagrante. ‘Por una Málaga Mejor’ coordina los recursos que generan estas asociaciones para optimizarlos de la mejor manera posible, evitar duplicidades, y hacer una distribución eficiente de los alimentos por zonas, además de poner en contacto a la Administración local con estas asociaciones para configurar tentáculos solidarios que lleguen a los barrios.

La Asociación de Mujeres malagueñas de La Laguna nació en 2010 gracias al tesón de Mari Carmen y Ana, dos vecinas del barrio que originariamente montaron la asociación enfocada al ocio y al tiempo libre. Rápidamente, a medida que se iban adentrando en el conocimiento del barrio, detectaron muchas necesidades sociales en la Colonia de Santa Inés y se pusieron en contacto con el Ayuntamiento para pedir alimentos y ropa. Al principio compartían sede con otros colectivos y poco después se mudaron a la ubicación actual de la calle Juana Castro, 2, lugar donde los siete voluntarios que normalmente prestan servicio en la asociación tienen su almacén y su armario solidario.

Paqui de Asís es la actual presidenta de la asociación e indica que su labor social con el reparto de alimentos alcanza a más de doscientas familias, lo que supone alrededor de 700 usuarios. «Formar parte de ‘Por una Málaga Mejor’ nos ha hecho más visibles -indica-; hemos logrado los alimentos del Ayuntamiento, evitamos duplicidades porque solo se reparte entre gente del distrito exclusivamente. Tenemos una asistente social, personalizada para nosotros, que nos ayuda mucho en la gestión: trabajamos con listados, sabemos los usuarios que tenemos. La comunicación administrativa es ahora mucho más fluida».

Como próximos objetivos a cumplir, Paqui cree que la solución pasa por «dignificar a las personas que necesitan la ayuda» y reclama la necesidad de montar un economato, un supermercado solidario en el barrio. «Sería lo ideal. Tenemos que ser más dinámicos en los productos que repartimos, ya que, por ejemplo, muchas veces hacen más falta productos de higiene y limpieza y no tanto alimentos como los garbanzos y el arroz. Esa es una de nuestras metas solidarias. La barriada se lo merece», finaliza.

La Casa de la Buena Vida es un empeño personal de Chule Rodríguez, quien a principios de este siglo sintió la necesidad de buscar un lugar donde la gente del barrio pudiera encontrar un nuevo camino tras dos décadas en las que las drogas se llevaron a muchos vecinos de La Palmilla. «Ocupé una casa en lo alto de un cerro a espaldas de La Palmilla y empecé a llevar muebles, colchones, etc. con el único objetivo de ayudar a las personas a retomar su vida», recuerda Chule. «Rápidamente se corrió la voz y empezó a venir mucha gente. Les daba de desayunar, les acompañaba al médico, etc. Fue algo maravilloso. Encontré mi felicidad y me llenó». Chule afirma que su bienestar es proporcionar felicidad a los demás: «En estas casi dos décadas, más de 1.200 personas han tenido su oportunidad gracias a un modelo de autogestión de la Casa en la que se trabaja duramente y en la que los que han dejado definitivamente la drogas ayudan a los que inician ese mismo camino. Hoy, la Casa es un recurso de Málaga -indica- la gente nos llama, los hospitales nos llaman. Somos un recurso de la ciudad por nuestro modelo de autogestión», afirma Rodríguez.

Marta Alabarte, trabajadora social de La casa de la Buena Vida, cree que formar parte del colectivo ‘Por una Málaga Mejor’ «ha sido un reconocimiento social más que otra cosa. Estábamos un poco al margen de las instituciones y formar parte de este nuevo colectivo nos sirve para acceder a subvenciones. A nivel administrativo -continúa- nos ha venido muy bien para poner orden en el funcionamiento interno».

«Lo interesante es seguir contando con el apoyo de las instituciones para mantener el ritmo de las familias, de los usuarios y de la entrega de alimentos. Queremos seguir beneficiándonos del trabajo de los voluntarios del barrio. A largo plazo hay que ampliar la red de voluntariado, de asociaciones, involucrar a la universidad, para que no se repitan los episodios de caos que hemos vivido en el pasado».

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