La hostelería ha hecho frente a su segundo año consecutivo sin Feria. Estos días de fiesta han sido siempre un revulsivo para el sector, que confiesa haber perdido cerca de un 40% de facturación con respecto a los datos del año previo a la pandemia, 2019. No obstante, los hosteleros han sabido reconstruirse desde el comienzo de la crisis sanitaria y este es un hecho que se ha dejado notar en las cifras obtenidas durante la ‘no Feria’ de este año, en la que la facturación ha superado en un 20% la del pasado 2020.

«En líneas generales, esta semana no ha estado mal. Obviamente nos alejamos mucho de las facturaciones de un año como 2019, en el que además hubo más días de Feria, pero ha habido movimiento y eso al final es positivo, al no ser una semana de feria como estamos acostumbrados». Para el presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos), Javier Frutos, esta mejora reside en el paso a nivel dos de alerta Covid: «El año pasado, en la segunda quincena de agosto se ampliaron las restricciones y eso hizo que bajara muchísimo la facturación».

En este sentido, y a pesar de haber recuperado un 20% de la facturación del pasado verano, el sector hostelero advierte de que las limitaciones horarias y de aforo a las que aún están sometidos contribuyen a que la bajada de los beneficios que están experimentando sea considerable, indica Frutos, que confiesa llevar «más de dos meses facturando a un nivel bastante inferior a lo que estábamos acostumbrados». No obstante, la temporada estival «está siendo incluso mejor de lo que esperábamos».

El presidente de Mahos explica cómo los meses de mayo y junio, en los que se comenzó a notar más movimiento en la hostelería malagueña, supusieron un punto de inflexión para los trabajadores de este sector: «El comportamiento de Málaga hizo que después de un año en el que habíamos tocado fondo, empezáramos a observar más movimiento y eso psicológicamente ha ayudado mucho a la hostelería».

Los turistas nacionales han suplido la falta de turismo británico, sostiene Frutos, que asegura haber notado el aumento de otro tipo de turismo como el francés o el nórdico, en detrimento del británico cuya ausencia «se ha notado porque la dependencia que tiene la Costa del Sol de los turistas de Reino Unido es amplia».

A las puertas de septiembre, el sector prevé unos meses posteriores al verano que se conviertan en una prolongación de la temporada estival. A ello deberá ayudar la bajada de los contagios y la eliminación de las restricciones, argumenta el presidente de esta asociación: «Esperamos que septiembre y octubre sean meses buenos, sobre todo para poder llegar lo antes posible a lo más parecido a la normalidad que conocíamos, porque para nosotros es básico».

En este sentido, el sector confía en que esta tendencia se mantenga en el tiempo para «por lo menos seguir facturando, que no perdamos para nosotros ya es algo importante, y sobre todo que haya continuidad».