El mes de la rutina se acerca. Impávido y con paso firme septiembre marca una ‘vuelta al cole’ que para muchos supondrá un comienzo. El 10 de septiembre arranca el curso escolar para todas aquellas niñas y niños que estudien en segundo ciclo de Educación Infantil (3 a 6 años). Lágrimas y algún que otro llanto ‘desconsolado’ se verán en las puertas de los centros educativos mientras que los niños tratan de asimilar un cambio importante en sus vidas. Las madres y padres pueden facilitarles este proceso de adaptación con un trabajo previo con el menor. La Opinión de Málaga habla con dos psicólogas infantiles para elaborar unas pautas útiles sobre cómo educar y acompañar a los niños para que el inicio de su nueva etapa no se les haga ‘cuesta arriba’.

«Una de las claves es la anticipación, hay que hablarles mucho sobre qué significa ir al cole y qué se van a encontrar resaltando la parte positiva de las actividades que se realizan en el centro», aconseja la psicóloga infantil malagueña Raquel Andrés. Para esta profesional el problema radica en que los menores se enfrentan a un ambiente desconocido en el cual pueden desarrollar sentimientos de temor o de recelo al separarse de sus figuras de apego con las que pasan la mayor parte de su tiempo.

Otro de los ‘tips’ que aporta Raquel Andrés consiste en «pasar por el centro educativo al que van a ir días previos al comienzo del curso, explicarles el día exacto y la hora a la cual van a ir al cole, o indicarles qué materiales van a llevar». Lo importante es hacer a los menores partícipes del proceso y mostrárselo como si fuera un juego. «La noche de antes se puede elegir con ellos la ropa que usarán o hacer que te acompañen en la compra de su propia mochila», señala la profesional. De esta forma, se rebajará la tensión que les genera a los niños el cambio y los menores sentirán que cuentan con el apoyo de sus padres.

Involucrar a los niños en la compra de material o establecer una rutina son algunas de las recomendaciones que hacen los expertos

Aportar autonomía

Dotar al menor de más autonomía puede ser uno de los pilares que mejore su incorporación al centro escolar. Estefanía Herrera desde su Consulta 21 en el centro de Psicología y Logopedia en Málaga recomienda «incluir cambios que ayuden a mejorar su independencia como aprender qué cosas necesita llevar en la mochila, saber guardarlas o cerrar las cremalleras y los bolsillos ellos mismos», añadiendo que «se debe hablar de esta nueva etapa de forma positiva evitando comentarios como ‘ya se te acaba lo bueno’ o ‘a partir de ahora no vas a poder dedicarle tanto tiempo al juego’». El pequeño debe percibir la experiencia como algo beneficioso y sentirse implicado.

Establecer una rutina es primordial. La psicóloga Raquel Andrés especifica que «se deben ir retomando algunos hábitos que se tenían antes de las vacaciones como ir recuperando la hora de levantarse, intentando cada día hacerlo un poco más temprano, regular la hora de la comida y de la siesta, y procurar que el niño no se vaya a dormir tarde».

Durante la conformación de dicha rutina es recomendable incluir actividades beneficiosas para el menor fomentando la lectura y la escritura, e incluso se pueden realizar videollamadas con otras madres y padres para retomar el contacto con los compañeros de clase si no es su primer año, siempre bajo la supervisión de un adulto. Raquel Andrés valora como imprescindible que «los niños tengan claro un horario en el cuál se incluya una parte lúdica que incluya los juegos».

Para la psicóloga Estefanía Herrera, «los cambios deben ser introducidos de forma progresiva y con anticipación» evitando que al menor le pillen por sorpresa. La profesional indica que «a los niños hay que acostumbrarlos a realizar cada actividad en un horario determinado, se deben seguir realizando actividades en familia y centrarse en el refuerzo positivo a nivel verbal con frases como ‘qué bien lo has hecho hoy’».

La importancia del juego

A través de los dibujos los adultos pueden conocer las emociones de los más pequeños de la casa, «hay que preparar algún cuaderno en el que puedan escribir o dibujar cómo imaginan que serán su cole o su profesora, o contar qué emoción experimentan el primer día de colegio», resalta la psicóloga Raquel Andrés. La profesional señala los cuentos infantiles como una ayuda más para lograr mentalizar al menor con personajes que se encuentren en su misma situación bajo tramas que evoquen el primer día de colegio.

«Los juegos son una buena forma de preparar a los niños ya que les ayudan a relajarse y les aportan confianza», destaca Raquel Andrés.

La psicóloga recomienda introducir algún ritual divertido antes de salir de casa para ir al colegio cantando una canción todos juntos o practicando alguna técnica de relajación. Una de sus ideas consiste en « jugar a un juego muy imaginativo en el cual el niño empieza moviendo las manos como si imprimiera un limón, luego actúa como un gato estirando su espalda y acaba siendo una tortuga y encogiendo sus hombros». Esta actividad puede convertirse en una forma de liberar la tensión acumulada antes de enfrentarse a una situación que le resulta estresante.

La profesional Raquel Andrés subraya la importancia de trabajar las emociones y marca la comunicación como «la clave para poder calmar los nervios antes de poder canalizar todos esos miedos», mientras que Estefanía Herrera se reafirma en «la necesidad de tranquilizar al niño y de que poco a poco asimile que las emociones que siente son normales y que se adaptará».

Llantos y culpa

Un llanto que parece no tener fin puede desesperar a un santo, las clásicas rabietas en la entrada del colegio o al salir de casa hay que afrontarlas asumiendo un papel como madre o padre calmado y paciente, puesto que en el momento álgido de frustración del menor será difícil mantener una conversación con este. La psicóloga Raquel Andrés recomienda «apartarse a un lado del grupo, y acompañar al niño hasta que se calme, cuando el menor esté más tranquilo será el momento de hablar un poco sobre qué ha pasado», subrayando que «es muy importante no gritar, ni chantajear ni hacerle sentirse culpable por lo que hay que evitar expresiones como ‘no sigas que pareces un bebé’».

La profesional aconseja «indagar en la causa del porqué se produce ese llanto antes de entrar al centro», aludiendo a que «en la mayoría de los casos se produce por la separación de los padres».

Las madres y los padres pueden llegar a sentir una sensación de culpabilidad por dejar a sus hijos en el colegio, a pesar de saber que es indispensable para su educación. «La culpa es una emoción que suele aparecer en estos casos puesto que los padres sienten que no son todo lo perfectos que deberían ser y que no están pasando todo el tiempo que podrían con sus hijos», señala la psicóloga Estefanía Herrera, recomendando que «los adultos aprendan a desvincularse de los pensamientos que están detrás de la culpa».