La Fiscalía General del Estado, en su memoria relativa al año 2020, presentada el pasado lunes con motivo de la apertura del ejercicio judicial, asegura que la presión policial que se da en el puerto de Algeciras y en su zona de influencia, muy castigada por mafias de la droga de diversa naturaleza, está provocando más éxitos de aprehensión de las sustancias, fundamentalmente cocaína y hachís, pero, a la misma vez, hay efectos colaterales: uno de ellos es que las mafias de la droga están buscando otras zonas en el litoral andaluz para alijar o realizar depósitos de droga, entre ellos la Costa del Sol, que es citada expresamente en este análisis que efectúa en el documento del ministerio público la Fiscalía Especial Antidroga.

Así, dicen los fiscales que, en cuanto a la Bahía de Algeciras, son muy significativas las memorias de la delegada en esa ciudad portuaria, así como de los acusadores públicos especializados en la materia de Cádiz, Huelva, Málaga y Almería. «En la primera de ellas se hace referencia a la actividad del puerto de Algeciras, en el que se detectan varios fenómenos: la importación de cocaína a través de contenedores en los que, junto a incautaciones de envíos de prueba, se han producido varias de más de una tonelada, lo que significa que las organizaciones se arriesgan a cargar grandes cantidades en cada contenedor; la entrada de hachís, procedente de Marruecos, vía vehículos particulares o de transporte, que, en la primera modalidad, se ha visto sensiblemente reducida por el cierre de la frontera y en la segunda, por la reducción de transportes y la correspondiente mayor capacidad de control de mercancías; y las organizaciones y grupos implantados en dicha bahía dedicados especialmente al tráfico de hachís, actividad a cuya represión se están destinando los mayores esfuerzos policiales».

De esta forma, concluye la Fiscalía General del Estado que «esta presión policial parece haber conseguido controlar, o al menos reducir de forma significativa, los problemas de seguridad ciudadana que había generado esta actividad delictiva», pero, a cambio, ello se está traduciendo en otros fenómenos: «La constitución de grupos u organizaciones de personas residentes en distintas zonas de Andalucía con una clara distribución de funciones; la búsqueda de nuevas, y no tan nuevas, zonas para realizar alijos y depósitos de las drogas, como la provincia de Huelva (e, incluso, Portugal, donde las embarcaciones de alta velocidad, que constituyen género prohibido en España, no lo están en aquel país), la de Cádiz, el río Guadalquivir hasta Sevilla y la Costa del Sol, llegando incluso hasta Almería».

La Fiscalía General del Estado dice que los procedimientos por tráfico de droga en Málaga cayeron un 6,85% entre 2020 y 2019, desde los 1.008 hasta los 939 y ello en un año de pandemia. Así, la progresión es preocupante: 887 asuntos en 2016, 787 en 2017, 935 en 2018 hasta el tope de los 1.008 en 2019.

Por otro lado, se indica que han aumentado, sobre todo en las Fiscalías andaluzas que lidian con estas mafias, los procedimientos por blanqueo (solo se registran como tales cuando la importancia de los bienes y las ganancias obtenidas exigen un proceso independiente del incoado por tráfico de drogas), lo que, a su vez, crea problemas de gestión de los bienes incautados y un notable incremento de las personas presas por este tipo de delitos.

Las plantaciones de cannabis se disparan en España

La Fiscalía General del Estado califica de «problema» la proliferación de plantaciones de cannabis. En la memoria de 2012, se indicaba que las incautaciones de cannábicos, en general, habían descendido un 7,7%. En 2014, hubo un total de 749 actuaciones sobre instalaciones o plantaciones de cultivo de cannabis de toda clase con un resultado de 100.313 plantas de cannabis aprehendidas, que pesaron 22.687 kilos. Y, «en los años posteriores, se ha ido informando del aumento de plantaciones de cannabis, tanto indoor como en el exterior, de los problemas de todo tipo que genera esta actividad o, en la memoria de 2016, de la incautación de 724.611 plantas de cannabis (frente a 379.846 del año anterior, con un aumento del 90,76%), hasta llegar al millón de plantas en 2018, cifra que ya se ha superado».