El parque dedicado al concejal popular de Campanillas, José Carlos Fajardo, fallecido recién comenzada la segunda legislatura de Celia Villalobos, al menos en los carteles de entrada a esta zona verde lleva el nombre de Parque Lineal, como popularmente lo conocían los vecinos.

Pese a gestarse en el casco urbano de Málaga, puede decirse que su creación fue el parto de los Montes, pues comenzó a plantearse en 1994 y no se hizo realidad hasta 16 años después, en 2010, por la complicación de tener que coordinarse con un organismo de otra administración, la extinta Confederación Hidrográfica del Sur y contar con un arroyo al lado, el de la Rebanadilla, que precisamente estos días está siendo reordenado por unas obras.

Ojalá que con ellas los vecinos del arroyo, los de calle Fausto, dejen de padecer ingentes cantidades de mosquitos y hasta garrapatas, como las que denunciaban en este periódico hace unos años.

El Parque Lineal luce, como muchas zonas verdes de Málaga, carteles informativos de los horarios de apertura comidos por el sol. No vendría mal reponerlos con más frecuencia.

En el interior, todo lo que tiene que ver con la zona verde en sí está excelentemente mantenido, y las piedras que soportan el desnivel próximo a la autovía, con sus plantas ornamentales y praderas le dan el aspecto de un campo de golf.

En unos años será un espectáculo ver las grevilleas o árboles de fuego, que tanto abundan en este parque, en plena floración, cuando el color amarillo azafrán de sus flores le dé el aspecto de árboles encendidos por el sol.

Han pasado once años desde que el parque se convirtió en una realidad, una meta reclamada y alcanzada por la veterana Asociación de Vecinos de Campanillas, que lleva más de cuatro décadas defendiendo los intereses del barrio.

El parque infantil de esta alargada zona verde de casi tres hectáreas está en muy buen estado de revista, igual que el gimnasio y sólo la senda ciclista presenta bastantes grietas. De lo que todavía carece el parque es de sombra en condiciones, once años después. En pleno acto inconsciente el firmante lo recorrió el pasado martes hacia las 4.30 de la tarde, con el Lorenzo como testigo y con pocos rinconcitos para resguardarse.

Cierto que los árboles llevan su ritmo y las grevilleas parecen tomarse el crecimiento con calma, pero en un lugar con tanto solano se podría instalar una pergolita con glicinias o con una lona, como ya hay en algunos jardines y así el Parque Lineal sería mucho más acogedor.