El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España. Por cada persona que se quita la vida, hay 20 que lo intentan. En Málaga, cada 48 horas se produce un caso de suicidio. Numerosas organizaciones arrojan datos como los anteriores en sus campañas de concienciación para visibilizar la magnitud de esta problemática. Los expertos advierten de que la visibilidad, la formación y las campañas de prevención reducirían el número de casos en la provincia.

«A pesar de las cifras, el suicidio es un tema sobre el que hay un silencio general. A nivel social, político y profesional hay muchísimo miedo a hablar de él, no se trata en facultades ni a nivel profesional. No se toma conciencia». Esta es la denuncia de Noelia Espinosa, psicóloga malagueña. En España se producen 3.671 suicidios al año, diez al día y uno cada dos horas y media, según los últimos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y recogidos por el Observatorio del Suicidio de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio.

Esta preocupante realidad duplica la de los accidentes de tráfico y multiplica por trece los homicidios. Además, el INE indica que «las mujeres lo intentan tres veces más que los hombres, pero los hombres lo consuman tres veces más que las mujeres». Con una clara perspectiva de género, casi la mitad de los casos pertenecen a hombres. Tan solo el 26% de este tipo de acto es llevado a cabo por mujeres. Según este organismo, en Andalucía, el número de mujeres que acabaron con su vida se sitúa en 162, mientras que el de hombres asciende a 478. Así, con un total de 640 al año -uno cada 14 horas- Andalucía es la comunidad con mayor número de suicidios.

Málaga, por su parte, se sitúa como la quinta provincia andaluza que mayor tasa presenta. Con un 7,9% por cada 100.000 habitantes, el dato malagueño está por encima de la media comunitaria y nacional. Con estas cifras sobre la mesa, numerosas organizaciones alertan de la importancia de romper con el tabú que se cierne sobre el suicidio para poder detectar casos de vulnerabilidad y contribuir con ello a la prevención de esta causa de mortalidad.

«Se piensa que hablar sobre él puede producir un efecto imitación y es justamente lo contrario. Está demostrado que el hecho de hablarlo hace que las personas tomemos conciencia y se puedan tomar medidas», argumenta Espinosa. Para esta profesional, tratar el tema, hablar de factores de riesgo, protección o señales de alerta es fundamental para reducir el número de casos.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hablar de estos factores y saber detectar las señales de alarma reducirían hasta un 30% los casos de suicidio. Asimismo, Miguel Guerrero, coordinador de la Unidad de Prevención del Suicidio del Hospital Costa del Sol, apunta que países en los que ya se han implementado planes a nivel nacional de estas características han reducido «muy significativamente» sus cifras.

A falta de una herramienta nacional, en Málaga, asociaciones como Justalegría o Alhelí trabajan en esta misma línea para contribuir a la prevención de esta problemática. «Visibilizar el suicidio, sensibilizar a la población en general sobre la importancia que tiene hablar sobre él es el primer paso para prevenirlo». Jesús Criado, presidente de Justalegría, explica que el programa de su asociación, ‘Razones para vivir’, «es un proyecto de prevención al suicidio comunitario y que trabaja en el área social y en el ámbito educativo».

Por su parte, la asociación Alhelí enfoca su labor en los supervivientes del suicidio, estos son todas aquellas personas que se ven afectadas por la muerte debido a esta causa de una persona cercana. «El duelo por suicidio es más complejo, tiene más componente de culpa, vergüenza o estigma. Se puede convertir más fácilmente en un duelo patológico», informa Noelia Espinosa, miembro de la asociación.

«Es importante educar desde edades tempranas para enseñar a detectar las señales y cómo prestar ayuda», apunta la psicóloga de Alhelí

La entidad, que atiende cada semana un nuevo duelo por suicidio, advierte de un aumento en el número de estas atenciones: «Durante la pandemia ha estado un poco congelada la cifra pero en la nueva normalidad ha vuelto a aumentar». En este sentido, los jóvenes y las personas mayores están siendo las personas más vulnerables. «La sensación de soledad se ha afianzado mucho durante la pandemia en estos dos grupos de edad», señala. Entre la población de 15 a 29 años se ha llegado a convertir en la primera causa de muerte no natural.

Informar y educar

Otorgar las herramientas necesarias para saber manejar correctamente las emociones y prevenir casos de suicidio es una tarea que estas entidades consideran fundamental. En esta línea se enmarca la escuela de fortalezas de Justalegría: «Se trata de un espacio en el que se desarrolla una terapia grupal, basada en la psicología positiva, y sirve de ayuda a los usuarios mientras que tienen su cita psicológica en salud mental, para que podamos darle un seguimiento y reducir así el riesgo suicida», informa Jesús Criado.

Por su parte, la información y formación desde las escuelas es una prioridad que se antoja más necesaria que nunca hoy en día. «Es importante educar desde edades tempranas para enseñar a detectar las señales y cómo prestar ayuda», apunta la psicóloga de Alhelí, que explica que «las personas que intentan suicidarse lo que necesitan es ser escuchadas y comprendidas. Cuando pasan este tipo de cosas es muy fácil caer en el reproche y eso hace que la persona hable menos y la próxima vez que lo intente pueda llevarlo mucho más oculto».

Unidad de Prevención

Málaga cuenta con una herramienta de prevención pionera en Andalucía, la Unidad de Prevención en Intervención Intensiva en Conducta Suicida ‘UPII Cicerón’. Este proyecto -desarrollado en colaboración con la Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Salud Mental del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria y el Hospital Costa del Sol- tiene como objetivo ofrecer a los pacientes una intervención mediante una psicoterapia específica y un seguimiento intensivo de personas con conducta suicida de riesgo.

La prevención del suicidio no recae exclusivamente en la salud mental, sino que defiende que hay que trabajar previamente en la prevención universal y en la educación.

El perfil de las personas que atiende esta unidad es el de «personas con trastornos psiquiátricos y/o psicológicos, con historia de intentos previos, conducta suicida activa, supervivientes de suicidio y pacientes vulnerables, como personas mayores aisladas o con enfermedades crónicas».

Este tipo de unidades, «en las que se implementan este tipo de medidas terapéuticas que están basadas en la evidencia, mejoran la atención del paciente» argumenta Miguel Guerrero, coordinador y responsable del Programa Cicerón. No obstante, para este profesional la prevención del suicidio no recae exclusivamente en la salud mental, sino que defiende que hay que trabajar previamente en la prevención universal y en la educación.

Razones para vivir es el proyecto de prevención de la conducta suicida llevado a cabo por la asociación Justalegría, entidad malagueña que inicia su andadura en el año 2006. Con la financiación de la Diputación de Málaga, el Ayuntamiento de la ciudad, Fundación Unicaja y Obra Social La Caixa, la entidad amplió este proyecto el pasado año y hoy lo lleva a cabo a través de tres ejes fundamentales.

Los servicios de orientación y asesoramiento, la formación de los servicios sociales y la sensibilización de la población para romper el tabú del suicidio son las piedras angulares de esta iniciativa, que ya ha alcanzado a un total de 8.586 personas.

«El tabú que se cierne sobre el suicidio es una de las mayores dificultades que nos encontramos para hacer efectiva la prevención e intervención de esta problemática», señalan desde la entidad. Justalegría explica que las reticencias a hablar abiertamente sobre el tema dificulta la solicitud de ayuda por parte de quienes lo sufren o sus familiares. Por ello, la sensibilización, la formación a profesionales y la educación de los jóvenes son algunas de las líneas de trabajo en las que centra sus esfuerzos la asociación.

La asociación pone a disposición de sus usuarios un número de teléfono al que pueden acudir para recibir este tipo de ayudas (951 286 181). Por su parte, para contactar con la asociación Alhelí y poner acceder a sus terapias en grupo, se deberá llamar al teléfono 645 688 890.

Salud Mental España exige un Plan Nacional de Prevención

Las alarmantes cifras de muertes por suicidio en nuestro país respaldan la postura de la Confederación Salud Mental España, que considera imprescindible elaborar un Plan Nacional de Prevención del Suicidio ante el incremento de vulnerabilidad en la salud mental de la población con motivo de la crisis sanitaria de la Covid-19.

La confederación defiende que las iniciativas para la prevención del suicidio en el país son «escasas o nulas», por ello esta entidad reivindica la necesidad de elaborar un plan a nivel nacional en el que se forme a profesionales de la salud, se elaboren campañas de sensibilización y visibilización del problema y se promueva la educación emocional desde las escuelas.

«Con la crisis actual de Covid-19, los factores detonantes de una conducta suicida están aflorando con mayor intensidad y terminarán afectando a un amplio porcentaje de la población», indica el presidente de la confederación, Nel González Zapico. Ayer se celebró el Día Mundial de la Prevención del Suicidio y Salud Mental España denuncia que aún no se haya llevado a cabo ninguna estrategia nacional en un año en el que se antoja más necesaria que nunca. Para ello, indican desde la organización, el plan debería contemplar la implantación de un servicio telefónico de atención al riesgo suicida y servir para sensibilizar y mejorar la información de la población general, mediante campañas de concienciación.