Junto a las Escuelas del Ave María se encuentra la calle Cañada del Tesoro. Alguna vez el firmante ha preguntado a vecinos por el origen de la calle, sin resultado. Si alguien tuviera información sería estupendo que la compartiera.

El caso es que en esta tierra cargada de siglos ha sido habitual el hallazgo de tesoros, en muchas ocasiones numismáticos. En 1860, por ejemplo, en el barrio del Palo se encontró un tesorillo del que el Ayuntamiento adquirió seis denarios de época republicana, todos ellos con una cabeza con casco que simbolizaba la ciudad de Roma.

Hoy hablaremos de otro hallazgo que con el tiempo se ha dado más a conocer pero que incluso a comienzos de este mismo siglo se encontraba bastante olvidado.

La historia nos la proporciona el académico de la Historia, de San Telmo y de la Malagueña de Ciencias Manuel Olmedo Checa.

Para ello, debemos situarnos en el año de gracia de 1722, cuando se iniciaron las obras para cimentar la que terminaría siendo la torre inconclusa de la Catedral (y a estas alturas del siglo XXI el Templo Mayor sigue sin una cubierta para resguardarse de la lluvia).

Cuando comenzaron las obras se localizaron un buen número de monedas de oro romanas con las efigies de varios emperadores. Semejante hallazgo decidió al cabildo catedralicio a regalárselas al rey de España, el primer Borbón, Felipe V. La cantidad total de monedas enviadas fue de 133, una vez restauradas y limpiadas.

El regalo se presentó en un hermoso estuche forrado de terciopelo, entre otras telas.

Como recordó Manuel Olmedo, hacia 2002 o 2003 el presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, el abogado y gran experto en los clásicos latinos Alfonso Canales, envió una carta dirigida a la reina Sofía, en la que le consultaba si la Casa Real conservaba en su patrimonio ese regalo malagueño. La Casa Real contestó que no.

Esta historia la recordó poco después el propio Manuel Olmedo en un recorrido guiado por la Catedral. En esa visita estuvo su primo, el abogado malagueño Antonio Checa Gómez de la Cruz, quien en una visita al Museo Arqueológico Nacional, con sede en Madrid, localizó por fin y fotografió la famosa colección de monedas romanas, con efigies de emperadores desde Nerón a Cómodo.

El hallazgo, por cierto, recuerda la importancia de la suave colina de la Catedral, bajo la cual, posiblemente, descansen los restos de algún templo romano y por qué no, los de algún templo fenicio.