A las 8.15 de hoy comenzó la segunda vida de la librería Proteo, fundada en 1969. Su sede de la Puerta de Buenaventura, un inmueble de cuatro plantas adquirido hace tres años tras muchos esfuerzos, se incendió en la noche del 6 al 7 de mayo

Esta mañana, un grupo de trabajadores comenzaba a limpiar la librería, con una capa de ceniza en el suelo, y a desmontar las estanterías con vistas a despejarla para la reforma.

«Del millón de euros en libros que teníamos, el equipo del seguro sólo ha dado por buenos para la venta al público unos 30.000 euros», resume a La Opinión el gerente de Proteo Jesús Otaola.

El pasado lunes, una cuba del Ayuntamiento acogió un gran cerro de libros quemados o agusanados para reciclar el papel. Como explica Jesús Otaola, los libros aptos para la lectura pero no para vender al público los han donado a institutos y bibliotecas de Málaga. El Consistorio ya ha prometido más cubas para el reciclaje.

Vista de la primera planta, la más dañada por el incendio. A.V.

El resto, los 30.000 euros en volúmenes salvados de la quema, se guardará en un almacén, gracias a la generosidad de la editorial Arguval. Eso sí, en la entreplanta -el balcón asomado a la planta baja y a los restos conservados de la Puerta de Buenaventura- se mantendrá una estantería con libros quemados, la de grandes clásicos de la Fundación José Manuel de Castro, que será protegida por un metacrilato, como recuerdo de la catástrofe.

La planta primera, donde se originó el incendio y el techo es una maraña de cables, irá entera fuera, señala el encargado de la obra. Allí descansan, a la espera de ser reciclados, los libros ilustrados, los comics y los libros de idiomas, sin duda la zona más cara de la librería.

A finales de septiembre, los responsables de Proteo volverán a sentarse con el seguro. Lo único que ya saben es que con la poliza que contrataron, ni de lejos se cubrirá el millón de euros perdidos en libros ni las obras en el inmueble, aparte de que no están incluidos ni el sistema informático ni la colección de arte formada durante 52 años, entre las que destacan obras de Brinkmann, Dámaso Ruano y Tapies, ennegrecidas por el fuego.

Entreplanta donde se conservará una estantería de libros quemados, como recuerdo del incendio. A.V.

Esperanzas en la reclamación a Endesa

Las esperanzas, confiesa Jesús Otaola, están puestas en la posible indemnización de Endesa por esta subida de tensión, algo que deberán abordar una vez cerrado el capítulo del seguro. «Esperanzas las tengo todas porque es que sin eso no se paga la obra», remarca el gerente de Proteo.

Pese a la tragedia, la librería mantiene a sus 13 trabajadores y no tiene más que palabras de agradecimiento para el Ayuntamiento de Málaga, la Diputación y Unicaja Banco, que se están volcando, así como para todos las distribuidoras, editoriales, escritores -ayer firmó Fernando Aramburu- y los malagueños que siguen apoyando a Proteo y que, por ejemplo, hoy asistirán al concierto a beneficio de la librería en el Teatro Cervantes.

«Soy el más optimista del mundo y el ánimo nos lo está dando la gente que nos está llevando en volandas, aunque queda todo por hacer», reconoce Jesús.