Entre los casi 500 bomberos forestales del Plan Infoca destinados a extinguir el incendio de Sierra Bermeja se encontraba Gerardo del Castillo, un malagueño de 29 años con cuatro temporadas de experiencia. Ahora descansa en casa después de unos días arrolladores, pero mañana a las seis de la tarde su retén volverá a incorporarse para continuar las labores de liquidación del fuego.

¿Cuándo se incorporó al incendio de Sierra Bermeja?

La primera noche yo estaba de guardia no presencial, que es que tenemos que tener operatividad las 24 horas en casa. En un máximo de una hora tenemos que estar formados. Ya por los grupos de WhatsApp nos enteramos de que iba a haber algo porque los compañeros que estaban trabajando estaban diciendo que había salido algo por Jubrique. Cené, me duché y me dije «ya mismo llega la llamada» y llegó.

La primera noche hubo que hacer una intervención paralela en los dos focos...

Sí, eso fue imposible. La primera noche... el que lo hizo lo hizo con muy mala intención porque por la noche es muy difícil en una sierra tan cerrada y tan espesa como Sierra Bermeja, es muy difícil pillar eso y en dos puntos diferentes sin apoyo aéreo ni nada. Cuando llegaron todos los medios allí, aquello ya se había ido. Estuvimos trabajando por la noche y por la mañana aquello ya pasaba de las 2.000 hectáreas.

Porque estaban en una zona muy complicada, ¿no?

Sí, estaban en zonas bastante escondidas y era muy difícil el acceso de los retenes. A parte, conforme nos fuimos incorporando los retenes, a lo mejor pasaba una hora, hora y media desde que empezó el fuego. Los primeros sí llegaron lo más pronto posible pero poco pudieron hacer, sin apoyo aéreo es muy difícil poder hacer ataque directo.

Para entender la complejidad del terreno, ¿con qué se encontraron?

Todo tenía que ser desde la carretera porque Sierra Bermeja es una sierra muy virgen y tiene muy pocos tramos de carriles, el terreno es muy abrupto... es difícil incluso caminar. Hay compañeros que se han lesionado el tobillo... y para meter los tendidos de mangueras tan bien fue muy complicado porque el suelo estaba muy sucio de vegetación. Camiones de bomberos del Consorcio y, a parte Estepona también puso muchas cisternas, daban apoyo para llenar nuestros mismos camiones para que no tuvieran que bajar a Estepona o a Genalguacil a llenar agua.

Como bombero forestal, ¿cómo ha sido la experiencia de enfrentarse a un incendio de sexta generación?

Eso ha sido lo peor. Yo no he visto nada igual en mi vida, y bomberos de 30 años compañeros del Infoca dicen que eso no lo han visto. Ya no es que sea mayor o peor, es la impotencia de ver aquello con tanta virulencia y decir que no podemos hacer nada. El ataque directo era imposible porque a 50 metros ya te estabas quemando.

¿Qué alimentaba esa intensidad del fuego?

Se une todo. Entre que hubo rachas fuertes de viento más la pendiente, la orografía del terreno, la vegetación que hay allí... que aquello es un paraíso natural pero tiene muchísima vegetación, mucha continuidad, entonces conforme se encienda eso para apagarlo era prácticamente imposible porque tiene mucha vegetación, mucho combustible y eso arde muy rápido.

¿Cómo se perimetraba y se «confinaba» el fuego?

Nos repartían por diferentes puntos por donde el puesto de mando veía conveniente que estuviéramos para ir acotándolo con los medios aéreos. Pero la tarde del segundo día del jueves, fue cuando se formó el pirocúmulo y nos echaron a todos. Nos dijeron «todo el mundo fuera del incendio». Unos bajamos para Estepona corriendo, otros bajaron para Genalguacil y Jubrique. No podíamos hacer nada porque el pirocúmulo lo mismo te revienta y te salen pavesas por detrás de donde tú estás actuando y ya te ves acorralado por el fuego. No se sabe por dónde va a salir... suerte hubo que al final se disipó y no pasó nada.

¿Qué opina de las críticas que se vertieron sobre la falta de medios, de personal, sobre el terreno?

No estoy de acuerdo. Entiendo la frustración, la desolación, la pena, la tristeza de la gente porque eso ha sido... nosotros mismos hemos estado allí llorando al vernos impotentes por no poder hacer nada, y muchos no eran de la zona. He visto a gente llorando de otras provincias porque no podíamos hacer nada. Y si no metieron más gente fue porque era muy peligroso meterla, que a veces en un incendio no porque metas a más gente lo vas a apagar antes, a lo mejor puedes poner en peligro más vidas. Desde el puesto de mando se han hecho las cosas bien, todo lo que han hecho ha sido pensando en la seguridad de las personas, en intentar que no llegara a pueblos y, lógicamente apagarlo lo antes posible. Se ha hecho conforme el incendio lo ha ido permitiendo. Este incendio ha hecho lo que ha querido con todos, no hemos ido por delante de él porque era imposible.

En la segunda noche de trabajos falleció Carlos Martínez. ¿Cómo se recompone un bombero para seguir trabajando después de esto?

No te recompones, es un jarro de agua fría. A mí me pilló descansando entre turno y turno, me acosté y cuando me levanté tenía más de 30 llamadas perdidas, mensajes por todos lados de Facebook, WhatsApp, Instagram... y en una de las llamadas me desperté y lo vi. Llamé a mi madre y le dije que yo ya había salido a comer y para descansar... Cuando volvimos a entrar el turno a las cinco de la mañana, había un ambiente de tristeza pero metió mucha fuerza en el dispositivo. Estamos todos consternados... le mando un abrazo fuerte a la familia.

¿Qué hace un bombero del Infoca para recuperar la calma después de una semana así?

Ver las redes, hablar mucho con los compañeros... es como que nos has salido del incendio, aunque esté controlado... Nosotros seguimos en la nube. Los incendios forestales te tienen que gustar mucho, al final quieres estar dentro toda la vida porque te engancha.

¿Hay que estar hecho de otra pasta?

No somos de otra pasta ni somos héroes, somos personas normales y corrientes que les gusta la naturaleza y quieren defender el patrimonio natural, no somos héroes. Lo que queremos es que se reconozca nuestro trabajo, que tengamos una estabilidad laboral. No queremos que nos llamen héroes, lo único que queremos es hacer bien nuestro trabajo el año entero. Estamos trabajando nada más que en el verano cuatro meses y medio, luego en el invierno es verdad que están sacando ofertas públicas de empleo y se va reponiendo la tasa de reposición de las jubilaciones, pero muy lentamente. Hace falta que vaya entrando gente porque en invierno hay que hacer trabajos preventivos, también hay incendios, pero eso no se ve, porque solo se visualiza nuestro trabajo en verano.