Agentes del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga han vuelto a evitar que se produzca un robo a un anciano, en este caso de 86 años, con la detención de las dos personas implicadas, una mujer de 43 años natural de Marbella y un hombre de 51 natural de Málaga, domiciliados ambos en esta última localidad, como presuntas autoras de un delito de robo con violencia en grado de tentativa.

La actuación policial se ha desarrollado dentro del marco de vigilancias realizadas por la Policía Local en las inmediaciones de entidades bancarias para prevenir este tipo de hechos delictivos, a raíz de una de las cuales policías locales del GIP, que prestan su servicio de paisano y en vehículo camuflado, se percataron el pasado mes de que una pareja estaba por la calle Blas de Lezo, reconociéndolos y teniendo constancia de que se trataba de delincuentes habituales con un amplio historial, sobre todo motivado por delitos contra el patrimonio.

Los policías locales comenzaron su seguimiento de manera discreta desde cierta distancia, comprobando su actitud vigilante y que se fijaban atentamente en las personas mayores que entraban y salían de las sucursales bancarias ubicadas en la zona, separándose y buscándose con la mirada a la vez que se hacían gestos e incluso señalaban a algunas de sus potenciales víctimas, siendo todas ellas personas de avanzada edad, especialmente aquellas cuya condición física les hacía precisar de uso de bastón o andador.

Los agentes llegaron a observar como la pareja desistía de varias tentativas, en un caso debido a la presencia de un vehículo patrulla con distintivos policiales por la zona y en otros por el paso cercano de viandantes u otros motivos.

Sin embargo, en un momento dado, se aproximaron a un anciano que caminaba por la calle Luis Braille, al que siguieron hasta llegar a la esquina con calle Honduras, donde se cruzó con otro hombre, aún más mayor, cargado de bolsas de la compra, lo que motivó que los dos sujetos se hicieran un gesto y dejarán de seguir al primero para centrarse en este segundo objetivo.

Instantes después, la mujer se acercó a la víctima elegida para, de modo implacable, aprovechando que le asomaba por el bolsillo del pantalón, dar un tirón a la cartera del mismo, mientras su compinche se parapetaba cerca de ella para darle cobertura y ocultar su acción.

Al darse cuenta, el hombre agarró la cartera, produciéndose un forcejeo entre ambos en el que los policías locales pudieron advertir que, en un momento dado, la mujer tiraba de las bolsas que portaba con la intención de desequilibrarlo y hacerlo caer.

Entonces, los agentes llegaron corriendo para evitar que la víctima, una persona especialmente vulnerable de 86 años, pudiera sufrir algún daño con motivo del robo, procediendo a identificarse como agentes de la autoridad y a la inmediata detención de los autores, que posteriormente fueron trasladados a dependencias policiales para ser puestos a disposición judicial.

Los agentes se entrevistaron con la víctima, que les relató que se percató de cómo la mujer, que le causó desde el principio muy mala impresión, se acercaba a él y trataba de quitarle la cartera, por lo que sujetó la misma. Así se produjo el forcejeo en el que recibió un empujón de ella que casi lo tiró al suelo, manifestando que en el interior llevaba 70 euros en billetes y mostrándose sumamente agradecido por la oportuna acción de los policías locales, al impedir con su rápida intervención que el robo fuese consumado.

Esta intervención se suma a otras en las que policías locales han evitado que se produzcan robos y hurtos con el mismo modus operandi. De hecho, es la segunda vez en un corto espacio de tiempo en el que se detiene a la mujer implicada en este último hecho. El pasado mes de julio los agentes del GIP la arrestaron junto a su madre cuando estaban robándole a un anciano de 83 años los 1.700 euros que acababa de sacar del banco.

La actuación policial se desarrolló de un modo similar, ya que los agentes las siguieron con sigilo hasta advertir que llevaban a cabo la maniobra de sustracción, logrando los agentes locales recuperar la totalidad del dinero y haciendo entrega del mismo a la víctima, que en ningún momento llegó a percatarse de la sustracción, mostrándose tan sorprendido como agradecido hacia los agentes.