Los terrenos donde se levantó la demolida piscina de Campanillas, en la calle Fausto, siguen dando que hablar. La Asociación de Vecinos Evolución de Campanillas critica la solución temporal para la parcela, un aparcamiento que, destaca, apenas tiene uso y además se ha tenido que cerrar por las obras en el vecino arroyo de La Rebanadilla, algo que la asociación considera innecesario porque entiende que hay distancia de separación suficiente.

«No me explico que se hayan gastado 18.000 euros en hacer este aparcamiento y ahora me dicen que está cerrado por las obras. Es un desperdicio de dinero y de aparcamiento», señala la presidenta vecinal, Carmela Fernández.

A su lado está Salvador Aranda, que señala: «Cuando estaba abierto no aparcaba nadie, tan sólo unos jóvenes por la noche».

La asociación de vecinos sigue defendiendo que se cumpla el programa electoral de los populares para esta legislatura, que recoge el acondicionamiento de las demolidas instalaciones de la calle Fausto como piscina de verano.

La piscina fue cerrada en 2013 y el año pasado, a petición de los vecinos de la zona, se cubrieron de tierra sus dos vasos y fue demolida.

Para Carmela Fernández, «el terreno no es de una persona, ni de dos ni de cinco, es terreno municipal y está destinado al disfrute y bienestar de todos los campanilleros».

Foto de archivo de la piscina de Campanillas. | ARCINIEGA

La presidenta aprovecha para reiterar que la asociación también respalda una zona de tirolinas en la parcela municipal contigua -como ya declaró en mayo de 2020 a La Opinión- y subraya que no existe ningún documento vecinal en contra de esta iniciativa en el Ayuntamiento, según le confirmó el propio Consistorio.

A este respecto destaca: «Estuve hablando con Urbanismo y me informan de que no hay proyecto ni pensamiento de hacer un parque de tirolinas», criticó la presidenta.

Para el responsable de la Asociación de Vecinos Roquero Campanillas, José Sanmartín, los vecinos del entorno lo que piden para la parcela, «y es un proyecto que está bastante avanzado», es una zona deportiva para entrenamiento callejero o ‘workout’, además de aparatos para todas las edades e instalaciones adaptadas a discapacitados, como informó este diario el pasado mes de abril.

José Sanmartín recordó que los vecinos tuvieron «la mala experiencia» de convivir con la piscina abandonada, donde hubo varios incendios, ratas, trapicheo de droga «y hasta un intento de violación» y además descartó una nueva piscina allí porque la normativa municipal no lo permite. «Con un fuego ¿cómo entrarían los bomberos?», se pregunta.

Por su parte la concejala de Campanillas, Ruth Sarabia, precisó a este diario que los 18.000 euros se gastaron «no para hacer un parking sino para echar abajo lo que quedaba de la piscina y cuando quedó liso la asociación pidió usarlo como aparcamiento».

Con respecto a la piscina, indicó que «a 300 metros» hay previsto un polideportivo «y le planteamos al área de Deportes si sería rentable con una piscina interior». La respuesta, «en uno o dos meses», anunció.