El paisaje nunca volverá a ser el mismo. Las cenizas son ahora las protagonistas de una estampa en la que, hasta el pasado miércoles, reinaba el verde de la frondosidad de los árboles. El incendio provocado en Sierra Bermeja y el Valle del Genal lleva calcinadas ya más de 9.670 hectáreas. Tras ser controlado el pasado martes, la pregunta era inevitable. ¿Qué ha sido de su flora y cuánto tardarán en regenerarse sus bosques?

La respuesta a esta pregunta deambula entre diez y decenas de años y solo puede resolverse diferenciando cada una de las especies que se han perdido entre las llamas. Tanto Sierra Bermeja como el Valle del Genal son dos de los parajes naturales más ricos de Andalucía y ambos cuentan con una cantidad de vegetación endémica cuyo valor es incalculable para los expertos.

Sierra Bermeja y Valle del Genal, dos parajes contiguos y hermanados devastados por la voracidad del incendio de nivel seis provocado la pasada semana. Las llamas arrasaron con todo a su paso y la masa forestal que se ha perdido durante estos días es descomunal. Los expertos advierten de que algunas de las especies afectadas desaparecerán para siempre.

Cientos de especies han sido calcinadas por las llamas. | ÁLEX ZEA

La reforestación será progresiva y comenzará a darse entre los próximos diez años

Sierra Bermeja

«Sierra Bermeja es la segunda zona de concentración de plantas endémicas más grandes de Andalucía, después de Sierra Nevada», explica Andrés Vicente Pérez Latorre, profesor de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga. Las condiciones de esta sierra hacen que la flora que en ella crece sea totalmente excepcional. Su ubicación, entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, y las condiciones del terreno permiten la proliferación de especies únicas en el mundo. «Solo algunas plantas consiguen sobrevivir entre las rocas que componen esta sierra, las peridotitas», indica Pérez Latorre, que relata cómo la adaptación de las especies a estas características ha sido la causante de la generación de esta gran cantidad de especies nuevas y endémicas.

Durante el incendio, innumerables poblaciones enteras de plantas endémicas han sido devoradas por las llamas. A ellas se suman los cientos de pinos resineros que decoraban el paisaje de esta sierra y que han sido arrasados. Este árbol, no obstante, ha librado una ardua batalla contra las llamas: «El pino de la resina tiene una doble defensa. Un tronco sin ramas que dificulta que el fuego avance hacia la copa y, en el caso de que lo hiciese, este árbol tiene piñones con una cubierta dura que, cuando pasa el incendio se carboniza, el piñón queda liberado y salen pinos nuevos».

El paisaje tardará décadas en recuperarse y nunca volverá a ser el que era. | ÁLEX ZEA

La autoregeneración de esta especie dista mucho de la naturaleza de los pinsapos. El pinsapo es un árbol endémico de la Serranía de Ronda y el Paseo de los Pinsapos es uno de los tres únicos pinsapares que hay en el mundo. «Este tipo de árbol solo está en esta sierra. Hay una especie hermana en el norte de Marruecos pero de esta especie no hay más en todo el planeta. Si se hubiese quemado el pinsapar de Sierra Bermeja sería algo gravísimo».

Por el momento, parece que el incendio no ha afectado a un gran número de pinsapos y el grueso del pinsapar ha podido ser salvado. Esta noticia no satisface a los expertos, que lamentan que la cantidad de pinsapos perdida ya nunca podrá recuperarse. «Los pinsapos tienen el problema de que cuando se queman no vuelven a regenerarse y desaparecen».

Valle del Genal

«La masa forestal que se ha perdido en el Valle del Genal es de un valor incalculable. Era un bosque continuo de muchas especies». El rojizo de los castaños que caracterizaba a este valle durante los meses de otoño tardará años en volver a ser lo que era. El fuego ha arrasado con una grandísima cantidad de las diversas especies que convivían en el paraje.

Alcornoques, quejigos, castaños y pinos de Monterrey. Todos se han visto afectados por las llamas, aunque algunos han corrido peor fortuna. Estos últimos, explica Andrés Vicente Pérez Latorre, «se han quemado todos y no sabemos si volverán a salir».

Al igual que los pinos que copan Sierra Bermeja, los alcornoques «están adaptados a volver a regenerarse después del fuego, con un poco de suerte y lluvia, pueden llegar a rebrotar», asegura este experto. Otras especies, como los castaños o los quejigos, «dependen de cómo hayan sido afectados por la intensidad del fuego».

De este modo, la regeneración de estos parajes naturales será progresiva y paulatina. Esta podría empezar a darse entre los próximos diez años y no culminar hasta pasar décadas. «Cada rincón se va a regenerar de una manera dependiendo de la especie que había antes del incendio, es imposible generalizar. Primero hay que ver lo que había en cada hectárea», apunta Pérez Latorre.

En el caso de Sierra Bermeja, esta regeneración natural podría comenzar el próximo año. «Con el pino resinero sería un poco más rápido porque en cuanto lloviese saldrían los piñones al año siguiente, entonces en diez o quince años podríamos tener ya arbolitos».

Por contra, en el Valle del Genal podría llegar a tardar decenas de años: «En un incendio normal pueden morir entre el 50% o el 60% de los alcornoques. Estos rebrotan pero eso ocurre durante un montón de años. Tendrían que nacer alcornoques nuevos, hacerse adultos, eso tardaría decenas de años».

Los expertos defienden la importancia de que se produzca de manera natural, sin la intervención humana

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Las imágenes del incendio en Sierra Bermeja Álex Zea

Intervención humana

En cualquier caso, los expertos defienden la importancia de la regeneración natural y la no intervención humana. Ni pastoreo ni cualquier otro tipo de actuación forestal, «cualquier acción humana lo que va a hacer es interferir negativamente», argumenta Andrés Vicente Pérez Latorre. Este profesional insta a limitar la intervención únicamente en aquellas zonas que puedan generar algún tipo de peligro: «En el resto del territorio hay que vigilar que no se toque nada porque la regeneración natural va a comenzar en cuando comiencen las primeras lluvias del otoño y no podemos intervenirla si queremos que sea rápida».

Asimismo, los profesionales recomiendan dejar pasar unos meses hasta intervenir en las zonas que no han sido afectadas por las llamas: «Habrá que dejar pasar el verano para acometer tareas de reforestación pero en la zona quemada, si queremos que haya una regeneración natural, cuanta menos intervención, mejor».

«No es oportuno ni conveniente mancillar la sierra con pisadas sobre el suelo convertido en cenizas, para sembrar, ¿qué? La naturaleza sabe actuar ella sola», defiende Oscar Gavira, biólogo que suscribe las palabras de Andrés Vicente Pérez Latorre.

Si hay algo en lo que los expertos en Biología Vegetal están de acuerdo es en que la regeneración debe ser natural. Gavira sostiene que «no es el momento de reforestar y, posiblemente, no lo será luego». Este experto señala que la reforestación «ya está hecha, en forma de semillas y cepas de plantas, capaces de soportar el fuego, que harán su labor mucho mejor que nosotros».

La acción humana en estos momentos «solo ocasionaría problemas y lo estropearía todo», esgrime Gavira. Además, denuncia que esta intervención no «sería más que un sometimiento del ser humano sobre la naturaleza».

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Por todo ello, los expertos se sitúan en contra de resembrar sobre las cenizas que ha dejado a su paso este incendio forestal e instan a centrar todos los esfuerzos humanos en proteger y cuidar de estos parajes naturales. «La naturaleza sabe actuar sola, solo tenemos que cuidar que eso ocurra».

Los expertos se sitúan en contra de resembrar sobre las cenizas


«No es oportuno ni conveniente mancillar la sierra con pisadas sobre el suelo convertido en cenizas, para sembrar, ¿qué? La naturaleza sabe actuar ella sola», defiende Oscar Gavira, biólogo que suscribe las palabras de Andrés Vicente Pérez Latorre. Si hay algo en lo que los expertos en Biología Vegetal están de acuerdo es en que la regeneración debe ser natural. Gavira sostiene que «no es el momento de reforestar y, posiblemente, no lo será luego». Este experto señala que la reforestación «ya está hecha, en forma de semillas y cepas de plantas, capaces de soportar el fuego, que harán su labor mucho mejor que nosotros». La acción humana en estos momentos «solo ocasionaría problemas y lo estropearía todo», esgrime Gavira. Además, denuncia que esta intervención no «sería más que un sometimiento del ser humano sobre la naturaleza». Por todo ello, los expertos se sitúan en contra de resembrar sobre las cenizas que ha dejado a su paso este incendio forestal e instan a centrar todos los esfuerzos humanos en proteger y cuidar de estos parajes naturales. «La naturaleza sabe actuar sola, solo tenemos que cuidar que eso ocurra».