Pedro Soria es director comercial de Tinsa, el mayor grupo de valoración y asesoramiento inmobiliario de España. Una empresa referente en tasación para garantía hipotecaria y otras muchas finalidades, así como en análisis del mercado.

¿Qué cambios se han producido en la demanda de viviendas en Málaga desde la pandemia? ¿Han cambiado mucho las preferencias de los futuros compradores? ¿Ha aumentado la demanda por la mejora de las condiciones sanitarias?

Hemos notado una reconfiguración en la demanda. El confinamiento provocó que mucha gente se diese cuenta, ante las horas que tuvo que pasar en casa, de que su vivienda no cumplía con todas las necesidades que tenía. En general, en España la demanda ha colocado en su lista de prioridades la amplitud de espacios, entornos luminosos, espacios abiertos y flexibles. Las terrazas y las viviendas unifamiliares han ganado protagonismo. La oferta de obra nueva se ha adaptado mucho mejor a la situación, aportando además mayores dotaciones en sostenibilidad, y mejorando los acabados y la distribución de las viviendas, por ejemplo, incorporando grandes y amplias cocinas al salón. En los primeros meses tras el fin del confinamiento se activaron principalmente los compradores más solventes (altos patrimonios o demanda de reposición) que dirigieron su interés hacia este tipo de viviendas. También las zonas periféricas y de menor densidad ganaron protagonismo frente a los cascos urbanos. En 2021, con la mejora de la situación económica y el éxito del proceso de vacunación, la reactivación se ha extendido entre más sectores de la población, como se observa en el aumento de las compraventas, con cifras similares a 2019.

¿Qué busca el comprador que quiere adquirir en Málaga y en la Costa del Sol?

En primera residencia, el comprador de reposición va buscando una vivienda con mejores condiciones respecto a espacio, luz y confort, que, en el caso de la obra nueva, está muy relacionado con la sostenibilidad y la eficiencia energética. En segunda residencia, el comprador internacional es atraído por la calidad de vida que ofrece la Costa del Sol y por los precios muy competitivos en comparación con otros países europeos. Tras el freno provocado por la pandemia, se ha reactivado el mercado de segundas residencias vacacionales, donde se buscan mayores prestaciones. La zona de Marbella ha vivido un verano con mucha actividad inmobiliaria en la demanda de viviendas unifamiliares aisladas con servicios y dotaciones de alto standing en el interior de los inmuebles respecto a acabados e instalaciones.

¿Hay mucha diferencia entre la demanda de vivienda nueva y la de segunda mano?

Los mercados de vivienda de obra nueva y vivienda usada evolucionaban de forma similar antes de la pandemia de Covid-19, pero ahora estamos apreciando un comportamiento asimétrico, diferente. La obra nueva, apoyada en la solidez, profesionalización y consolidación de las empresas del sector, ha reducido la producción para adecuarse a la demanda, manteniendo un alto nivel de preventas. El mercado ha continuado activo, evitando que se genere stock y consiguiendo sostener los precios. Incluso se ha observado un cierto repunte. Además de disponer de una mejor estructura de pagos para el comprador, el sector está ofertando en general un producto de calidad con elevados estándares en sostenibilidad y enfocado a las nuevas necesidades habitacionales. Sin embargo, la vivienda usada, a pesar de tener un buen comportamiento, se está viendo más afectada y presenta un futuro más incierto y una perspectiva más decreciente. En cualquier caso, el mercado de vivienda ha recuperado, en general, el paso perdido con el impacto de la crisis sanitaria, igualando las cifras de transacciones del 2019, con un primer semestre de 2021 que ha registrado el mejor dato absoluto de compraventas desde 2008, liderado por la obra nueva.

En la mesa redonda en la que usted participó se habló de «demanda embalsada». ¿Nos puede explicar este concepto?

Durante 2020 una parte de la demanda se mantuvo a la expectativa, a la espera de la resolución de la crisis sanitaria, y la incertidumbre respecto a la situación laboral y al contexto económico general. Es decir, perfiles solventes que pretendían comprar, pero se mantenían en ‘stand by’ a la espera de la evolución para dar el paso. Esa demanda que quedó ‘embalsada’, en muchos casos, además, aumentó su nivel de ahorro por la reducción del consumo en ocio y viajes durante varios meses, y vuelve ahora al mercado en busca de vivienda, ya sea como reposición en base a unas nuevas necesidades habitacionales o como inversión.

¿Sigue siendo Málaga objetivo del comprador internacional?

Sin lugar a dudas. Málaga ofrece calidad de vida, buen clima, gastronomía, servicios, conexiones de transporte e infraestructuras y un producto inmobiliario de mucha calidad a precios todavía muy competitivos comparados con otros países.

Hábleme de la actividad de Tinsa, empresa de la que usted es director comercial

Tinsa es el mayor grupo de valoración y asesoramiento inmobiliario de España, con presencia en 15 países. Somos un referente en tasación para garantía hipotecaria y realizamos valoraciones para cualquier otro tipo de finalidad o ámbito para los que se pueda necesitar: tributario (plusvalía, IBI…), expropiatorio, contable, reparto de herencias o asesoramiento en compraventa, por citar algunos. Como expertos en consultoría energética, somos uno de los mayores emisores de certificados de eficiencia energética de inmuebles en el país. En resumen, somos una empresa de servicios que pone su conocimiento al servicio del análisis de mercado y la evolución del sector inmobiliario global, no sólo en el ámbito residencial.