TM Grupo Inmobiliario lleva medio siglo trabajando en el sector del turismo residencial y afronta este 2021 en plena época de expansión. José Manuel Martín Rojo, su delegado en la Costa del Sol, pasa revista a la actualidad inmobiliaria.

¿Cree usted que han cambiado las preferencias de los compradores?

Sin duda. Se valoran mucho más los espacios abiertos, las viviendas con zonas ajardinadas, terrazas amplias, la ubicación y las conexiones. Por otro lado, con el teletrabajo estamos observando que la segunda residencia ha pasado a ser una vía de escape al estilo de vida de la gran ciudad, incluso diría que está empezando a convertirse en la vivienda principal. Sobre todo, las que están ubicadas en zonas con excelentes servicios y conexiones con las ciudades o los países de origen, en el caso de clientes internacionales.

¿Qué busca el comprador que quiere adquirir en Málaga y en la Costa del Sol?

Calidad de vida, infraestructuras y servicios en el sentido más amplio; viviendas de calidad, con grandes espacios, confort, diseño, seguridad. Cualidades muy interiorizadas en la Costa del Sol y cada vez más en Málaga capital, por lo que llevamos un recorrido consolidado en cuanto a satisfacción de esta demanda. En nuestro caso, hablamos de un perfil de cliente extranjero, aunque el cliente nacional ha aumentado este último año, y con una edad media de 50 años. Respecto a la procedencia, aunque el mercado británico, el escandinavo y los países del Este han sido los predominantes en los últimos años, hemos detectado una diversificación de nacionalidades. Hablamos de matrimonios que buscan comprar una vivienda para disfrutarla en sus vacaciones (cerca de un 78%) frente a un 11% que la adquieren como primera residencia, con un poder adquisitivo alto que les permite financiarse con recursos propios.

¿Cuál es el posicionamiento y la propuesta de TM dentro del sector inmobiliario malagueño?

Llevamos 50 años en el sector del turismo residencial en el que actualmente somos líderes con una presencia muy consolidada en la Costa Blanca, Mallorca, Murcia y Almería. En la Costa del Sol, aterrizamos en 2015. Actualmente, tras 7 años, podemos decir que estamos en una etapa de expansión en la que esperamos tener el mismo éxito que hasta ahora y aumentar nuestra cuota de mercado en una zona tan atomizada como esta. Por un lado, nos hemos especializado en un segmento de vivienda de calidad con proyectos como Dream Gardens en Mijas, Marbella Senses y Golden Green en Marbella, y Miradores del Sol en Estepona, y por otro, hemos incursionado en un segmento más exclusivo con el residencial Banus Bay en Puerto Banús. Dos segmentos en los que prevemos seguir creciendo. Además, apostamos por la sostenibilidad como pilar fundamental en nuestra actividad desde el punto de vista de la construcción y del diseño, del respeto al entorno donde se ubican nuestros residenciales y de la generación de riqueza y empleo.

¿Hay mucha diferencia entre la demanda de vivienda nueva y la de segunda mano? 

Tradicionalmente el peso de la vivienda de segunda mano ha sido mucho mayor que el de la obra nueva llegando a un 90%-10%. Sin embargo, estos dos o tres últimos años hemos visto como el peso de la obra nueva ha ido incrementándose, llegando a superar este año y por primera vez el 20%, por lo que la brecha entre ambas va reduciéndose. La demanda de segunda mano busca zonas céntricas con servicios a pie de su vivienda, algo que se encuentra en zonas muy consolidadas donde no suele haber suelo para desarrollar. El presupuesto y la fiscalidad, en este caso, pueden tener mucho que ver. La demanda de obra nueva, sin embargo, tiene otras prioridades que en parte coinciden con las del cliente post pandemia: espacios grandes y abiertos, zonas tranquilas más apartadas del centro de los municipios. Suelen priorizar diseño, materiales sostenibles, eficiencia energética...

¿Ha cambiado muchos aspectos como el teletrabajo y la digitalización de los canales de venta en la configuración de la actual demanda inmobiliaria?

La digitalización ha sido fundamental para atender la demanda, muy afectada por las restricciones a la movilidad y para tener un conocimiento más personalizado de lo que busca el cliente, adaptándonos a las nuevas tendencias como el teletrabajo. En este sentido, por ejemplo, hemos incorporado espacios polivalentes a nuestras viviendas.

Los precios ¿están ajustados; tienden a subir? ¿cómo será la tendencia en los próximos meses?

Del mismo modo que en otras zonas de España estamos observando un incremento en los precios de las viviendas, en la Costa del Sol vemos un mercado más maduro, con más competencia, en el que los precios no tienen tanto recorrido.

En estos momentos, ¿es mejor comprar o vender?

Los bajos tipos de interés y la contención de los precios durante la pandemia han hecho que se den las condiciones idóneas para la compra, ya que se conjuga el acceso a una financiación barata con una expectativa de incremento del precio de la vivienda.

¿Cómo prevé el futuro a corto plazo de la situación inmobiliaria de la Costa del Sol?

Creo que estamos en un momento dulce en cuanto a demanda se refiere, pero con grandes retos profesionales. Nos estamos enfrentando a un incremento de los precios de las materias primas y a una falta de mano de obra cualificada, algo que indudablemente va a afectar a los costes a medio plazo. Seguimos necesitando mucho tiempo para que los proyectos avancen administrativamente. Es cierto que con el Covid algunos municipios han agilizado sus trámites, pero otros los han ralentizado. Superar las trabas burocráticas tanto con la administración pública como con las empresas suministradoras, es fundamental para poder atender la demanda en plazo. La demanda puede irse a otro destino o simplemente enfriarse si la oferta no da una respuesta a tiempo. Creo que tenemos por delante unos años muy buenos para este sector cada vez más profesional.