Ignacio Peinado analiza los temas más candentes de la actualidad inmobiliaria malagueña. La recuperación empieza a ser un hecho pero todavía se tienen que producir ajustes como por ejemplo los incentivos a los menores de 35 años para comprar una vivienda o la recuperación de las ventas a compradores de otros países, cifra esta muy castigada por la pandemia.

¿Cómo va a evolucionar la situación inmobiliaria, a su juicio, de Málaga y la Costa del Sol en los próximos meses?

Los últimos meses nos dejan un mercado inmobiliario muy dinámico, especialmente en el segmento de obra nueva, con una subida de las ventas que roza el 50%. Los clientes son cada día más exigentes respecto a los servicios, habitabilidad y sostenibilidad que debe ofrecer la vivienda, con parámetros que, a día de hoy, sólo la vivienda de obra nueva puede ofrecer. A ello se suma que las posibilidades del teletrabajo han puesto a Málaga en el punto de mira de muchas personas que pueden ahora optar por vivir con la alta calidad de vida que ofrece nuestra provincia. Por todo ello, esperamos que los próximos meses siga esta demanda alcista en nuestra provincia.

¿Cuáles son los principales retos que debe afrontar el sector inmobiliario malagueño a corto plazo?

Los jóvenes tienen serios problemas para acceder al mercado inmobiliario y tenemos que dar soluciones. Se trata de un segmento con capacidad de pago de una hipoteca, pero sin la posibilidad de contar con ahorro para dar la entrada. Por ello, solicitamos a las administraciones públicas que se involucren mediante la puesta a disposición de avales para los menores de 35 años, que ayude a salvar el obstáculo del famoso 20% del precio de la vivienda, imprescindible para que los bancos aprueben la concesión de una hipoteca. Según el estudio realizado desde ACP Málaga, 420.000 jóvenes en Andalucía, con trabajo, no están emancipados. Esta cifra es lo suficientemente elocuente como para justificar políticas que no sólo favorezcan el alquiler, sino que también sirvan para apoyar a los que quieran contar con vivienda en propiedad.

¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades del sector inmobiliario en nuestra provincia?

Contamos con un tejido empresarial inmobiliario consolidado, que aporta experiencia, profesionalidad y estamos ubicados en un territorio con una economía creciente, que cuenta con infraestructuras y servicios sobresalientes. Como resultado, se obtienen viviendas de calidad en un entorno inmejorable. Como debilidad, resaltaré una, que esperamos sea coyuntural y es que debido a tensiones en los mercados internacionales, nos encontramos afectados por desabastecimiento y alta subida de precios de materias primas, como el acero, madera, cobre… y esto está afectando a nuestros ritmos de producción y costes.

¿Qué zonas de Málaga y de la provincia son las más propicias para construir en estos momentos?

En general las zonas limítrofes con la costa son las más demandadas. Resulta evidente que la capital y la Costa del Sol occidental concentra la mayor parte de las inversiones en la provincia de Málaga, pero ello no resta valor a las oportunidades que están surgiendo en la Costa Oriental y algunas más puntuales en zonas de interior.

Los precios ¿están ajustados? ¿Tienden a subir? ¿Cómo será la tendencia en los próximos meses?

Tuvimos una fuerte caída de ventas durante los meses de confinamiento, pero con una recuperación inmediata, especialmente en las nuevas promociones, que experimentaron crecimientos en la demanda de clientes, tanto nacionales como internacionales. Por tanto, el mercado de la vivienda de obra nueva es un mercado muy activo en este momento, lo que hace que el producto se haya revalorizado en torno al 5% en este último año, y que se esperen ritmos de crecimiento similares para los próximos meses.

¿Por dónde pasa el futuro de la promoción residencial?

Seguiremos viendo nuevos desarrollos de gran calidad, con más servicios y espacios compartidos, en los que la industrialización estará más presente, y en paralelo no deberíamos perder de vista la necesidad de regenerar la ciudad existente; recuperación de barrios y edificaciones que fortalezcan la sostenibilidad con ciudades más compactas y eficientes, no sólo en lo energético, sino también en lo referente a mantenimiento e infraestructuras necesarias. No estoy hablando de rehabilitaciones, sino de proyectos más ambiciosos en los que se cuente con la necesaria superficie nueva edificable, que permita la viabilidad de las regeneraciones globales.

La digitalización instaurada por motivo de la pandemia, ¿ha revolucionado el trato con el futuro cliente inmobiliario?

La industrialización y digitalización de nuestro sector hace tiempo que estaba en marcha. Contamos con muy buenas empresas de proptech, es decir, de servicios tecnológicos especializados en inmobiliario, que han revolucionado tanto la manera de relacionarnos con nuestros clientes, como la forma de construir y mejorar el producto final. La pandemia no ha hecho más que acelerar una tendencia que ya estaba en marcha y, normalizar, la relación telemática frente a la presencial, siempre priorizando las preferencias del comprador.

Hábleme de la situación de los otros sectores (oficinas, logístico, retail, hoteles, etc)

Poco a poco comienza a coger cuerpo la Málaga para la inversión, no sólo turística o residencial, que sin duda debe seguir y facilitarse, sino también en otros segmentos. Muestra de ello son las propuestas de edificios de oficinas en Tabacalera o en muelle 4, la implantación de grandes marcas internacionales, o el gran centro logístico del Puerto Seco de Antequera, que en breve será una realidad. Estamos en el foco de los inversores, que ven una gran oportunidad en nuestra provincia.