Jaime Sabartés, el secretario de Picasso, dijo en una ocasión que se trataba de «un establecimiento privado, montado a la moderna; claro y bien aireado: lo mejor que se encuentra en la ciudad».

Hablaba del Colegio de San Rafael de la actual calle Comedias, 18, donde estudió de niño Pablo Ruiz Picasso y en cuyo hermoso patio con columnas jugaba a la hora del recreo. De esos tiempos lejanos, Picasso recordaba cómo su padre, José Ruiz Blasco, le dejaba en prenda varios objetos para tranquilizarlo durante su ausencia: «Yo estaba seguro de que si me dejaba el bastón o la paloma, sí que volvería», confesaba el artista.

Fachada y patio con columnas del antiguo Colegio de San Rafael en el primer tercio del siglo XX. Archivo Víctor M. Heredia

Tiempo después, en el cambio de siglo, sería alumno interno de este colegio privado, durante dos cursos, el futuro padre de la patria andaluza, Blas Infante.

Ahora, han regresado la modernidad y la claridad de la que hablaba Sabartés con la reciente rehabilitación del edificio, de la mano del estudio del arquitecto malagueño Salvador Moreno Peralta, para transformarlo en el Hostel TOC Málaga, que abrió sus puertas el pasado mes de julio, con cuatro plantas y 43 habitaciones, entre comunes y privadas.

Una de las habitaciones comunes del hostel TOC Málaga. Álex Zea

La cadena española TOC Hostels & Suites, nacida en 2014 y con cinco establecimientos ahora mismo en España, gestiona el hostel de este histórico inmueble, propiedad de la empresa malagueña Marindia Inversiones.

El historiador Víctor Manuel Heredia, quien en 1997, en un congreso en Córdoba, dio a conocer por vez primera la estancia de Blas Infante en este centro de primera y segunda enseñanza, cuenta que fue fundado en 1856 por Eduardo Gutiérrez Domínguez y que en 1877 se instaló en la calle Comedias.

De los planos de la época se sabe que la fachada es de Eduardo Strachan, el autor de los edificios de calle Larios y del demolido palacete de Hoyo de Esparteros. «Es posible que fuera la readaptación de un edificio anterior porque el patio no me acaba de encajar», explica el historiador a esta sección.

En 1895, a la vista del éxito de la institución, el colegio se amplió con otro inmueble, el contiguo de la izquierda, encargado a Antonio Ruiz Fernández. «Los dos edificios tienen un tratamiento idéntico de la fachada, aunque sean distintos y con años diferentes de construcción», explica Salvador Moreno Peralta.

Con el cambio de propietario en el siglo XX vino la fusión de este colegio con el de San Pedro. «Entre los años 20 y 30 abandonaron el edificio de Comedias y se trasladaron a la plaza de San Francisco, a donde hoy está la Paloma. Es el Colegio de San Pedro y San Rafael que la gente recuerda porque llegó hasta principios de los 70 del siglo pasado», cuenta Víctor Manuel Heredia.

Las obras de rehabilitación del antiguo colegio -los dos edificios con protección arquitectónica I- han supuesto un trabajo «bastante complicado» y no sólo por cinco largos años de burocracia, cuenta Salvador Moreno Peralta:«Tienes que arbitrar soluciones arquitectónicas no preestablecidas, aquí hay que estar continuamente adoptando medidas concretas a problemas concretos».

Obras de rehabilitación del inmueble. Estudio Salvador Moreno Peralta

Así, aunque la estructura de madera del antiguo colegio estaba en buenas condiciones, ha habido que sustituir algo del maderamen y otra complicación ha sido el que «literalmente no había cimientos», así que se tuvo que micropilotar todo el inmueble.

Además de la fachada original -con dos bonitos cierros y una discreta moldura para ocultar la ristra de cables-, se ha mantenido la entrada con su artística cancela, se ha hecho una réplica exacta de la escalera original, que hubo que cambiar de orientación por medidas de seguridad y continúa en su sitio el ‘recreo de Picasso’: el patio con las columnas que soportan la estructura.

Aspecto actual del patio con columnas, el antiguo recreo de Pablo Ruiz Picasso y Blas Infante en sus tiempos de alumnos en el Colegio de San Rafael. Álex Zea

Este espacio, detalla Salvador Moreno Peralta, contaba con un acristalamiento que por motivos de seguridad no se ha podido mantener, así que el arquitecto ha optado por una versión moderna, «pero manteniendo el espíritu». Por último, está cubierto con un moderna montera de cristal.

Para Víctor Manuel Heredia, el hecho de que el pintor más famoso del siglo XX estudiara aquí, así como Blas Infante, debería destacarse, «bien por el Ayuntamiento de Málaga o por la propiedad con algún elemento que lo recuerde como una placa o una inscripción, algo que además irá en favor del edificio».

Montera acristalada para cerrar el patio. Álex Zea

El mercado de flores

Del interiorismo del nuevo establecimiento se ha hecho cargo el estudio WIT Architects de Barcelona, que ya ha trabajado en todos los hostels de la cadena. Y no hay que olvidar el florido detalle central del patio, que simula un mercado de flores, realizado por otra empresa de Barcelona, ni los números de las habitaciones, pintadas a mano por el mismo estudio de diseño artístico que ha dado identidad a toda la cadena desde el comienzo.

El propio diseño del hostel, remarca Salvador Moreno Peralta, incorpora elementos modernos pero también otros que le dan «un toque clásico, porque tampoco se puede ser tontamente rompedor».

Un rincón del nuevo establecimiento. Álex Zea

«La cadena busca edificios antiguos como este del Centro de Málaga para darle una nueva vida», explica Inmaculada Muñoz, directora de TOC Málaga, que informa de que en breve contarán con una cafetería restaurante abierta al público.

El colegio en el que un día estudiaron el pequeño Picasso y el adolescente Blas Infante está hoy lleno de turistas nacionales y extranjeros, en su nueva vida como hostel de diseño en el Centro de Málaga.