El ahorro de las familias y las empresas malagueñas ha aumentado de forma muy significativa desde que se produjo el estallido de la pandemia debido al desplome del consumo registrado en el estado de alarma y a la decisión de aquellos particulares con capacidad financiera suficiente de aumentar sus reservas de cara a un futuro aún algo incierto. Desde marzo de 2020, y coincidiendo con la irrupción del Covid, el aumento del dinero que el sector privado malagueño tiene acumulado en depósitos bancarios ha sido del 12%, lo que se traduce en la suma de 3.000 millones de euros adicionales a sus cuentas.

El volumen total de ahorro en Málaga, que en la época prepandemia se movía en el entorno de los 24.800 millones, ha alcanzado así un récord de 27.853 millones, según los últimos datos del Banco de España correspondientes a junio de este año. Todo ello, a pesar de que la rentabilidad de este tipo de productos es ahora mismo nula, ya que los bancos no están ofreciendo interés al cliente.

El alza más significativa del ahorro se produjo en el segundo trimestre de 2020 (la población estaba entonces en confinamiento domiciliario), cuando se sumaron unos 1.500 millones, y ha continuado al alza de forma más estable en periodos sucesivos evidenciando que esta crisis sanitaria, más allá de su desastroso impacto en el PIB y en empleo, ha espoleado el ahorro.

El propio Banco de España destaca esta situación, que se viene observando a lo largo de todo el territorio nacional. «Durante la pandemia, los hogares han acumulado una importante bolsa de ahorro, en parte, por la imposibilidad de consumir determinados bienes y servicios y, en parte, por la incertidumbre acerca de sus rentas futuras», detalla el organismo regulador en un artículo publicado recientemente. Eso sí, la lógica indica que la bolsa de ahorro extra acumulada desde el comienzo de la pandemia se concentra principalmente en las rentas altas o medias, que son las que tienen capacidad para ello.

La incógnita ahora es saber si todo ese ahorro extra acumulado en estos meses (y que algunos han denominado «ahorro forzoso») se diluirá ahora por la vía del consumo o si los ahorradores prefieren mantenerlo como colchón de seguridad en espera de que la coyuntura económica se despeje. La realidad, probablemente, será una mezcla de ambas dinámicas.

Previsión a corto plazo

Y es que el Banco de España cree que el temor al impacto económico del Covid va a empezar ya a remitir y a elevar el consumo de los hogares, una vez que se está superando la emergencia sanitaria. Además, la pandemia ha causado estragos en el empleo pero, como se señala en el artículo, «el mecanismo de los ERTE, las moratorias crediticias y el mantenimiento de condiciones financieras muy favorables no solo habrían fortalecido las rentas y la posición patrimonial» de los ahorradores, sino que además «habrían afianzado su confianza en un rápido repunte de la economía».

Factores como la adopción del teletrabajo y el impulso del comercio online, que permitieron que la actividad económica se resintiera en menor medida, también han propiciado que las expectativas de una recuperación rápida del consumo sean más factibles. De esta forma, el Banco de España ve «coherente» un «desvanecimiento relativamente rápido de los motivos precautorios que explicaron una parte del aumento del ahorro».

En cualquier caso, el análisis del organismo reconoce que también hay argumentos que sugieren que una parte de este ahorro acopiado se mantendrá en el bolsillo de familias y empresas. Entre ellos, cita el hecho de que los hogares que han ahorrado «han sido sobre todo los de rentas altas, cuya propensión marginal a consumir es comparativamente más reducida» o que una parte de los consumos que se dejaron de hacer son «no reemplazables (como, por ejemplo, el gasto en restaurantes)». También menciona la posibilidad de que los ahorradores perciban el temor que el fuerte aumento de la deuda pública pudiera llevar hipotéticamente a mayores impuestos futuros.

Un ahorro «preventivo»

El presidente de la Comisión Financiera del Colegio General de Economistas, el malagueño Antonio Pedraza, afirma que el repunte del consumo en los hogares ya se está percibiendo, tras un verano en el que los desplazamientos vacacionales se han retomado con normalidad. A su juicio, el incremento del ahorro en la pandemia ha sido en muchos casos «preventivo», ya que las familias querían contar con un «escudo» con el que capear las imprevisibles consecuencias económicas que pudiera dejar la pandemia.

«La situación ha ido cambiando conforme han mejorado las expectativas de recuperación. El consumo se va a recuperar, porque las previsiones son que el PIB español crecerá por encima del 6% tanto en 2021 como en 2022. También están las ayudas europeas, que van a comenzar a llegar en esos meses», señala. En cualquier caso, Pedraza cree que hay hogares de todo tipo (y no sólo los de rentas altas) que seguirán apostando todo lo que puedan por el ahorro mediante instrumentos de inversión, ya que las perspectivas «macro» no están todavía despejadas.

«Los tipos de interés tarde o temprano van a volver a subir y sigue habiendo problemas inquietantes como la factura energética, el coste de la deuda pública o reformas pendientes como la de las pensiones», apunta.

Se equilibra la ratio entre crédito y ahorro

La evolución al alza del ahorro se deja notar también en la proporción entre créditos y depósitos, que ofrece ya una relación mucho más equilibrada que en otras épocas. El sector privado adeuda ahora mismo a los bancos en préstamos 32.359 millones de euros o, lo que es lo mismo, un 18,2% más de lo que tiene ahorrado en depósitos. La ratio es mucho más baja que en 2008, cuando manejaba 47.500 millones en créditos, un 135% más de los apenas 20.000 millones que tenían ahorrado por aquel entonces.