La entidad financiera malagueña Unicaja Banco, que cuenta actualmente con unos 9.700 empleados, ha trasladado esta tarde a los sindicatos la necesidad de un ajuste de plantilla con un ERE que afectaría a 1.513 trabajadores, es decir, al 15% de su plantilla. De ellos, 508 serían personal de servicios centrales y 1.005 de oficinas. En realidad, la empresa les ha transmitido que el excedente que calculan es de 1.950 personas pero la cifra se reduce debido a que hay 437 trabajadores que están pendientes de abandonar la entidad por un proceso de salidas voluntarias en forma de prejubilaciones pactadas anteriormente.

Unicaja Banco ha informado a la mesa laboral constituida por los sindicatos que su intención es también la de cerrar 395 oficinas de su red comercial (el 28% del total). Se trataría de pequeñas sucursales que, según explican fuentes sindicales, no entran en el nuevo modelo de negocio. El banco, que plantea una negociación de despido y traslado colectivo y de modificación sustancial de condiciones de trabajo, ha defendido su intención de lograr adscripciones voluntarias a su plan de salidas, así como recurrir a la movilidad geográfica para salvar empleo. También ha manifestado su intención de armonizar las condiciones de trabajo entre los empleados de Unicaja Banco y los procedentes de Liberbank, pero sin recurrir en más costes.

La empresa fundamenta su decisión, según estas fuentes sindicales, en un estudio económico basado en puntos como el deterioro que ha sufrido el negocio bancario en los últimos años, la bajada del margen de intereses, la digitalización de la banca o los bajos tipos de interés, con el Euríbor en negativo. El banco también apela a factores de eficiencia y pretende, por un lado, unificar departamentos y estructuras, y por otro, en función de factores cualitativos y cuantitativos, realizar un redimensionamiento de los servicios centrales.

El representante de CCOO en Unicaja Banco, Félix Morales, ha afirmado que tratarán de rebajar la cifra de afectados y ha manifestado también su preocupación por las condiciones que presente el banco para la salida voluntaria de trabajadores. "Si Unicaja cumple con las intenciones expuestas en la reunión puede haber fórmulas para lograr un acuerdo. Las condiciones deben de ser las adecuadas", ha apuntado. Morales también ha destacado que la empresa les ha negado que quieran externalizar servicios.

La sección sindical de CIC Suma+T ha rechazado las medidas anunciadas por la empresa y las causas alegadas para las mismas. "Sólo aceptaremos medidas voluntarias, ordenadas y no traumáticas", han asegurado.

"Hay que hablar de muchos temas que todavía no se han abordado, de las condiciones de esas medidas de salidas voluntarias o de las cuestiones de movilidad", ha comentado por su parte el responsable de UGT en Unicaja Banco, Rubén Miguel de Andrés, que ha mostrado su preocupación por el personal de las oficinas que se cierren. "La entidad afirma que las clausuras se centrarán en eliminar duplicidades y en oficinas ubicadas en zonas sin crecimento o que no tienen autonomía contable", ha apuntado.

La responsable de CSIF en Unicaja, Pilar Martínez, ha señalado que no esperaban una propuesta de ajuste laboral tan fuerte, y ha recordado que en esas cifras no están contabilizado un colectivo de 700 trabajadores de la antigua Liberbank que siguen en excedencia, y cuyo futuro aún se desconoce. "La empresa nos ha dicho que ese tema va aparte", ha explicado.

Todo este proceso se plantea tras materializarse la absorción de Liberbank el pasado verano. El banco presidido por Manuel Azuaga ya manifestó durante el proceso de fusión que habría un impacto de reducción en el empleo y en la red que ahora, una vez puestas las cifras sobre la mesa, tendrá que ser negociado con las centrales sindicales con representatividad en la entidad, con una serie de citas informales que, si hay acuerdo desembocarían en a la apertura formal de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). En principio, las próximas reuniones se han fijado para los días 14 y 15 y podrían celebrarse en Madrid, para facilitar el desplazamiento de los representantes sindicales procedentes de la zona del norte de España.

Unicaja Banco, por su parte, ha manifestado que, tras un "riguroso  análisis  técnico" de la situación económica, productiva y organizativa de la entidad, considera que es necesario poner en marcha una medida de despido colectivo, como mecanismo legal previsto de cara a llevar a cabo el "redimensionamiento interno" para los citados 1.513 empleados. El  proceso  de  negociación está también centrado en la movilidad geográfica colectiva y modificación de las condiciones de trabajo, con objeto de armonizar las condiciones laborales preexistentes en las entidades de origen.

Según Unicaja Banco, este proceso va orientado entre otros factores, a "mejorar la rentabilidad y eficiencia del banco (con la eliminación de solapamientos y el aprovechamiento de economías de escala), adaptar su estructura al contexto actual, caracterizado por una transformación generalizada del sistema financiero, de cara a la consecución de las sinergias previstas en el proyecto de fusión, así como para preservar una posición competitiva en el mercado".

El banco malagueño incide también las dicultades del entono actual (entorno de bajos tipos de interés, necesidad de acometer mayores provisiones, mayor presión regulatoria y cuantiosas inversiones en tecnología) y en la necesidad de "mejorar el atractivo de la entidad para captar inversores y capital necesarios para aumentar la financiación crediticia a empresas y familias, y apoyar el desarrollo económico de la sociedad".

Mesa laboral y nueva dimensión

La mesa con la Representación Legal de los Trabajadores (RLT) se constituyó el pasado martes 28 de septiembre y está compuesta por 13 representantes (4 de CCOO, 3 de CIC, 3 de UGT, 2 de CESICA y 1 de CSIF). Cada sindicato, además, puede tener un asesor, que estará con voz pero sin voto. Y se ha decidido que los otros tres sindicatos que se han quedado sin representación debido a su menor representatividad puedan también asistir con voz pero sin voto. Por tanto, hay 21 personas en la mesa negociadora.

Unicaja Banco se ha convertido en el quinto banco español en dimensión, cuenta con 9.700 empleados (cerca de 6.000 de Unicaja y 3.767 de la antigua Liberbank) y alrededor de 1.400 oficinas (826 de Unicaja y 575 que eran de Liberbank). Pese a que el solapamiento comercial de ambas entidades es reducido, la entidad ya manifestó durante el proceso de integración que habría una reducción de empleo y de red. Fuentes del mercado habían dado como probable en los últimos meses que el ajuste pudiera ser de algo más de un millar de trabajadores, sin contar con otro cupo de 700 personas que hay excedencia en Liberbank.

La integración requiere de unos costes de reestructuración de 540 millones (un 70% irá destinado a sufragar el ajuste de plantilla y oficinas) pero generará también un ahorro anual recurrente de 192 millones a partir de 2023.

La nueva Unicaja Banco tiene casi 113.000 millones de euros en activos, una presencia en el 80% del país y más de 4,5 millones de clientes.