En la urbanización Parque Mediterráneo, vecina del Parque del Oeste, hay cosas que llevan sin funcionar desde hace años y que esperan una reparación, como el riego automático, que muchas veces deja pérdidas de aguas constantes, como si en este barrio estuvieran las fuentes del Nilo.

Y al menos a finales de septiembre, cuando esta sección se dio un paseo con el presidente vecinal, Antonio Fuentes, que también es presidente de la Federación vecinal Cívilis, lucía abierta al público, desde hacía muchas lunas, una caseta de Endesa en la calle Eduardo de Palacios. Nunca hay que desestimar el riesgo de electrocución con uno de estos cacharros en modo ‘sírvase usted mismo’.

Además, una rampa de acceso a la plaza de Mateo Luzón exhibe una falla que también aguarda, paciente, que sea ‘recosida’. En la misma línea, el presidente detalla cómo desde enero de 2020, algo de lo que ya informó al alcalde, el sistema general del aire acondicionado no funciona en el centro ciudadano del barrio, así que los usuarios han pasado dos inviernos y dos veranos memorables. En julio, informa, llegó una instalación parcial de aire acondicionado por zonas, que no suple la avería de hace año y medio.

Con paciencia, cuenta Antonio Fuentes, han aguardado además la reposición de una rejilla para pluviales junto a un parque infantil de la calle Guillermo Carrera Rubio. Han sido 50 días de espera en los que cualquier niño podía haber metido, literalmente, la pata. Un plazo que considera excesivo.

Y todavía quedan en el barrio vecinos que, en el parking subterráneo de las grandes plazas privadas de uso público, han colocado techos sobre sus propios coches, para que las filtraciones de agua no les afecten.

Pero entre esta colección de desbarajustes, hay motivos para la esperanza, precisamente, en una iniciativa que partió de los vecinos. Lo podemos disfrutar en la mencionada calle Guillermo Carrera Rubio.

Allí se encuentra desde hace años una pérgola con buganvillas que regala frescor y sombra cuando el sol y el calor aprietan. Como explica Antonio Fuentes, originalmente estaba cubierta de cañas que había que cambiar cada varios años. Como suponía un coste, algunos propusieron quitar la pérgola, pero se adoptó la decisión que disfrutan desde entonces.

Por desgracia es tan raro ver en Málaga una pérgola con plantas que las pocas que hay merecen un artículo. Ojalá tomaran nota en el Ayuntamiento, tan partidario del desmoralizante modelo de las pérgolas desnudas y sin ninguna utilidad.