El estallido de la pandemia paralizó en febrero de 2020 el comercio mundial. Las navieras fondearon buena parte de sus barcos y pararon la fabricación de contenedores. Tras el parón forzoso de los primeros meses de pandemia la demanda se fue reactivando de la mano también del comercio electrónico, que en esta crisis sanitaria ha disparado sus cifras confirmando el cambio de hábitos de un consumidor que, cada vez más, compra desde casa. «El repunte del consumo mundial ha sido intenso, y ha pillado a la industria logística sin barcos ni contenedores suficientes para atender tal demanda. Eso ha provocado sobrecarga de barcos, ralentización de mercancías y también grandes subidas de precios», explica a este periódico Mariano Fernández, administrador de la empresa Alborán Aduanas, que trabaja en el sector del tráfico marítimo en los puertos de Algeciras y Málaga.

El hecho es que las navieras cuentan con unas plazas limitadas de contenedores en sus flotas (conocidos técnicamente como fletes) y, como hay muchas empresas interesadas en ellas para transportar sus mercancías, se produce una especie de puja que está disparando los precios. «Es la ley de la oferta y la demanda, al final las plazas se están dando al que más paga. Las subidas están completamente descontroladas», comenta. Así, si antes de la pandemia traer un contenedor cargado de China a Algeciras costaba entre 1.800 y 2.000 euros ahora la cifra está en 13.000 o 14.000, con una estratosférica subida en torno al 700%.

A tal situación contribuye además el hecho de que actualmente son tres grandes alianzas de navieras las que se reparten el comercio mundial, cuando hace 10 años había entre 15 y 20 operando.

«Las grandes han sido absorbiendo a todas las demás y eso ha dejado prácticamente un oligopolio. No hay ningún operador pequeño alternativo que puede ofrecer precios más bajos», apunta el responsable de Alborán Aduanas.

Es cierto que estos grandes grupos pueden alegar factores como el incremento de los carburantes, el accidente del Evergiven en el canal de Suez o el cierre de puertos en China por brotes de Covid-19 en un sector del transporte que vive una época muy tensionada, Sin embargo, no pocos opinan que las navieras están aprovechando la coyuntura para lograr unos beneficios extraordinarios y conjugar así con creces las pérdidas que pudieron sufrir el pasado, cuando irrumpió el Covid. Los analistas consideran que la situación podría empezar a normalizarse en el verano de 2022, pero Fernández no es tan optimista y cree que habrá que esperar por lo menos hasta 2023.