No es que no hubiera ocurrido nunca, pero ha sucedido tan poco que la tendencia detectada en el mercado por los analistas es muy novedosa, casi virginal: las grandes promotoras, constructoras y fondos de inversión han comenzado a hacer edificios de viviendas en alquiler en Málaga, es decir, una vez construidos mantienen en cartera los pisos y los alquilan ellos mismos o a través de empresas que gestionan sus carteras. Es un valor refugio, sin duda, ante la volatilidad del mercado, el auge de los precios de la vivienda nueva, que no cesa de subir y es ya casi un artículo de lujo, y un producto perfecto para los nómadas digitales y los trabajadores que vienen a la ciudad para sumarse a las nuevas empresas tecnológicas que se están implantando en la Costa del Sol.

«Los promotores están apostando ahora por la vivienda en alquiler, de hecho hay varias promociones en la ciudad cuyas empresas promotoras habían pedido licencia para hacer promociones de venta y han pedido la conversión de esos permisos para alquiler», explica el edil de Ordenación del Territorio, Raúl López. También se da, claro, la tendencia de empresas que siempre habían construido complejos residenciales de vivienda nueva que ahora buscan hacer promociones en alquiler.

Así, por ejemplo, el grupo inversor inmobiliario Lar anunció hace unos días que ha comprado un solar en la capital de 5.656 metros cuadrados de superficie edificable en Los Guindos. Va a construir 76 viviendas de uno y dos dormitorios, en las que va a invertir 14 millones de euros y se prevé que las viviendas estén terminadas y puestas a disposición para su alquiler en el segundo semestre de 2024. Es la segunda operación de Lar en el segmento BTR (Build to Rent) de construcciones para el alquiler en la ciudad.

Por otro lado, AQ Acentor está construyendo, desde julio de 2020, tres torres de viviendas para alquiler, que acogerán 400 pisos, y uso comercial (uno de los edificios en altura tendrá 80 metros) en la zona de la Princesa (el proyecto es conocido como Santa Rufina, por una calle de la zona). Y se espera que Neinor presente una promoción en Hacienda Cabello, también dirigida a viviendas en alquiler.

«Es, claramente, un cambio de modelo de la hipoteca al alquiler. Hay generaciones más mayores que compraron casas en propiedad, pero se está dando un cambio hacia el producto en alquiler», dice Raúl López

«Es, claramente, un cambio de modelo de la hipoteca al alquiler. Hay generaciones más mayores que compraron casas en propiedad, pero se está dando un cambio hacia el producto en alquiler», dice, y añade que ello ocurre con promotoras de mucho renombre, como sucede con Santa Rufina y Lar, que son edificaciones que ya nacen en alquiler. Y agrega, por cierto, que una de las torres previstas en los terrenos de Repsol (son cuatro, tres municipales y una de la Sareb) irá seguramente a viviendas en alquiler (16.000 metros cuadrados de techo). No en vano, en Urbanismo han recibido ya manifestaciones de interés por hacer uno de esos edificios en altura íntegramente para viviendas arrendadas. «Se busca asumir la inversión y rentabilizarla a través del alquiler».

El edil de Ordenación del Territorio también aclara que en los futuros barrios de Sánchez-Blanca, Rojas-Santa Tecla y Amoniaco habrá una parte de los cientos de viviendas previstos, respectivamente, para edificios de alquiler. Todo esto tiene varias explicaciones: la primera es que el precio de la vivienda nueva, tras el parón que sufrió en 2020, vuelve a subir con fuerza: entre enero y junio, el valor del metro cuadrado se situó en 1.703 euros, un 5,4% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, según un estudio de IMIE Mercados Locales de Tinsa. El precio de las viviendas y los bajos salarios hacen complicado acceder a una hipoteca, lo que se fundamenta también en un cambio de mentalidad evidente tras las dos últimas crisis, muy recientes, que, por cierto, han sufrido sobre todo dos generaciones.

Por otro lado, muchos jóvenes están yéndose de la ciudad para trabajar en otros sitios y no demandan viviendas en propiedad y, además, a la capital y su área de influencia vienen ahora muchos trabajadores conocidos como nómadas digitales, que pasan aquí un tiempo teletrabajando y luego se van. Ello ha hecho que en el PTA, por ejemplo, haya un apartahotel para los trabajadores ocasionales de la tecnópolis. «Y luego tienes el modelo de coliving, que estamos impulsando en la Gerencia, son espacios como si fueran residencias de estudiantes para alquilar las habitaciones a quienes vienen a trabajar a la ciudad», recalca López.