Las cifras de ocupación hotelera registradas en septiembre, así como en los meses anteriores, en la provincia de Málaga, alentadas por el turismo nacional y el avance en el plan de vacunación, empiezan a retrasar el cierre invernal de multitud de alojamientos que justo en estas fechas abrían un paréntesis en su actividad hasta casi Semana Santa.

Así lo destacan los máximos responsables de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), al tiempo que indican que no hay constancia de la clausura en estas fechas de ninguno de los alojamientos que forman parte de este colectivo. Es un dato que matizan fuentes sindicales, al recordar que aún restan en algún tipo de ERTE más de 400 trabajadores en el sector hotelero y que muchos desarrollan su actividad en hoteles.

Es decir, hay alojamientos que aún no han abierto sus puertas en toda la pandemia, con lo que el dato anterior está limitado a aquellos hoteles que sí han tenido actividad a lo largo del verano. Aehcos ya advertía en agosto de que septiembre y octubre apuntaban a máximos históricos de ocupación en numerosos municipios, como así ha ocurrido.

Sólo en este puente son más de 150.000 las personas que han optado por la provincia de Málaga para pasar sus días de descanso. Un dato reforzado por el importante incremento de las líneas aéreas con destino a Málaga desde Reino Unido y Alemania, una vez que se ha anulado el semáforo Covid impuesto para los británicos o que ha mejorado la incidencia de la enfermedad en tierras germanas.

El responsable de Políticas Sectoriales de Hostelería y Turismo de CCOO, Gonzalo Fuentes, incide en que junto a los hoteles que no han reabierto sus puertas este año hay un problema añadido con el retraso en la puesta en marcha del programa de turismo social del Imserso. En concreto, del mismo depende una veintena de hoteles en la provincia de Málaga, en su mayoría situados en Torremolinos.

«De este programa también dependen unos 2.400 puestos de trabajo en Andalucía, puesto que en Almería hay otros 17 hoteles incluidos en el mismo, y el empleo de un millar de personas está vinculado al Imserso», manifiesta el propio Fuentes. Unas cifras que no cuentan a centenares de empleos indirectos que propician el resto de actividades ligadas a este programa.

Con la esperanza de que pronto regrese la actividad del Imserso, con cierta luz al final del túnel para el próximo mes de noviembre, los números en la provincia respecto a la mejoría del sector turístico y esa temporada alargada, que compensará en parte las pérdidas del primer semestre de este año, figuran sobre la mesa y son rotundos.

De junio a agosto, el incremento en personas afiliadas en el sector hostelero ha sido de casi 7.000 personas respecto al pasado año (10,85% más), si bien es cierto que ha habido 13.000 empleados menos que en 2019. A este último dato apelan los sindicatos respecto a la necesidad de matizar que este mes aún no hayan cerrado sus puertas los hoteles que han estado abiertos en el último trimestre.

Portavoces de los trabajadores insisten en que aquellos alojamientos que iban a tener una temporada de dos o tres meses, para cerrar sus puertas en octubre, directamente han optado por no abrir. Fuentes apela a las planificaciones de las propias cadenas: «Abrir o no abrir un establecimiento responde a criterios que, aún en plena pandemia, son analizados con bastante antelación», argumenta.

Aehcos no oculta que aún resta mucho camino hasta recuperar plenamente las cifras de negocio y la totalidad de las plantillas que desarrollaban su labor en 2019, pero sí reconocen que cifras de ocupación en los meses de septiembre y octubre por encima del 50% hacen que el sector sea moderadamente optimista de cara a 2022. E insisten, como decían «en enero», en la vacunación ágil «como la clave».