La provincia de Málaga cuenta a cierre de septiembre con 54.879 firmas dadas de alta en la Seguridad Social y está ya bastante próxima a los niveles que se manejaban antes de la irrupción del coronavirus, en febrero de 2020, cuando el parque de firmas se movía en torno a las 56.000 compañías. El desastre económico sufrido por la provincia en este pasado 2020 (especialmente intensa por los malísimos momentos que atravesó su principal industria, el turismo) llegó a dejar la cota en los compases iniciales del estado de alarma, con toda la actividad no esencial paralizada, por debajo de las 50.000 firmas, aunque con el paso de los meses la situación se fue mitigando.

El 2021 ha traído, además, nuevos aires de reactivación: la retirada de las restricciones de movilidad, la llegada del verano y la reactivación de muchos negocios vinculados al turismo y la hostelería han reimpulsado la economía malagueña en estos últimos meses. Por dar un dato, ha sumado 2.500 nuevas empresas a su censo desde el pasado mes de marzo, cuando contaba con unas 52.400, según los últimos datos publicados del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Tanto la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) como el Colegio de Economistas de Málaga recuerdan que la provincia malagueña es «procíclica». Es decir, que cuando llega una crisis económica (aunque en esta el origen haya sido sanitario) es una de las zonas que más va a notar sus efectos pero que también es seguro una de las primeras en comenzar a recuperarse cuando las condiciones se van normalizando. «Ya nos pasó con la crisis de 2008 y con la reactivación que hubo unos años después. Somos ahora mismo una especie de isla con mejor comportamiento que el resto del territorio», recordaba hace unos días el decano de los economistas, Juan Carlos Robles.

La realidad es que Málaga está manteniendo un crecimiento más sostenido y acentuado que el resto del país y eso es debido, según los expertos, a la particular configuración de su tejido productivo malagueño (dominado por el sector servicios y con poco peso de la industrial tradicional), que ha servido en este caso de factor acelerador del crecimiento ¿La causa? Que el turismo se está recuperando de la pandemia y de las actuales turbulencias geopolíticas a mucho mejor ritmo que otros sectores como el industrial. Así, si el PIB de Málaga cayó en mayor medida que el de España y Andalucía en el pésimo ejercicio de 2020 (se redujo un 14%, cuando en la comunidad y el país lo hizo algo por encima del 10%) debido al peso del turismo en su economía, ese mismo factor le está sirviendo ahora para recuperarse a mayor velocidad: se estima que la provincia crecerá este año un 6,6%, un nivel que se situará por encima tanto de la media calculada para el conjunto nacional (5,8%) como andaluz (5,9%)

«El peso de los servicios es muy fuerte en la provincia, y éste es un segmento que se recupera más rápido de los vaivenes», afirmaba Robles. De hecho, muchos sectores económicos vinculados a la industria y a la manufactura vienen sufriendo desde hace meses a nivel mundial una tremenda crisis de suministros y de materias, algo que al turismo, por su propia naturaleza, le afecta en mucha menor medida.

Los servicios representan casi el 80% del tejido productivo de Málaga, con caso 43.500 firmas a cierre de septiembre. La cifra está ya muy próxima a la era previa del Covid (en 2019 eran 44.600), tras haber caído por debajo de las 40.000 en los meses más duros de la pandemia.

El mapa empresarial de la provincia se completa con las aportaciones de la industria, la construcción y la agricultura, en cuyo caso las bajadas a lo largo de esta crisis fueron bastante más leves. Sorprende en todo caso por lo positivo de la cifra que la construcción tenga ahora mismo casi 6.000 empresas de alta, con lo que supera ya a la prepandemia (5.900), mientras que la industria cuenta con 2.590 (un dato casi similar) y el sector agrario con 2.800 (le pasa lo mismo).

En cuanto al empleo, Málaga presenta actualmente 450.310 asalariados en el Régimen General de la Seguridad Social, aunque teniendo en cuenta que unos 9.000 continúan inscritos en un ERTE. Se ha recuperado bastante empleo en los últimos meses: a cierre de septiembre de 2019, el último verano antes de la llegada de la pandemia, la provincia contaba con algo más 466.056 asalariados, por lo que descontando al personal en ERTE, la cifra es ya muy próxima. De nuevo es el sector servicios el más significativo en volumen de empleo en la provincia, ya que acoge a 370.638 trabajadores, el 82% del total.

Expectativas de otoño

La esperanza ahora es que la incidencia de la pandemia se mantenga bajo control para que la temporada turística se alargue a lo largo de todo el otoño, con segmentos tan relevantes en Málaga como el turismo del golf, los cruceros, el city break (escapadas de algunos días) o el turismo de eventos y congresos. La CEM ya ha señalado en alguna ocasión que muchas empresas que estuvieron cerradas el pasado año han vuelto a abrir, pero destacan ahora que lo importante es que la actividad se consolide. «Hay que ser prudentes porque muchas pymes y autónomos lo siguen pasando muy mal, y con miles de trabajadores que siguen en ERTE», apuntan.