Quizás sea el espacio museístico menos respaldado de Málaga, hasta el punto de que, en sus cinco años de vida, por él no se ha dejado caer de visita de cortesía ni nuestro alcalde, Francisco de la Torre, ni ningún concejal de Cultura ni de otra rama. Y tampoco consta en el listado de los 38 museos de la ciudad de la web municipal de Turismo.

La que sí es consciente de su valía es la Academia Malagueña de Ciencias, que el martes 26, en el salón de actos de la Sociedad Económica de Amigos del País entregará la placa de honor de la institución a su creador, el geólogo malagueño Juan Carlos Romero.

Se trata del Aula Museo de Geología ‘Minerales y Tesoros de la Tierra’, una colección de 1.500 minerales, fósiles, rocas y gemas que se exponen en 180 metros cuadrados de un local de calle Bailén.

Juan Carlos, un geólogo que ha trabajado por medio mundo, quiso replegar velas y montar en su ciudad natal este museo didáctico, cuyo germen inicial fue el proyecto que ideó hace 22 años con el farmacéutico Germán Barceló, de instalar un Museo de Geología en la finca de La Concepción.

Con un presupuesto infinitamente más barato que el fallido Museo de las Gemas de Tabacalera y todo él salido de su bolsillo, Juan Carlos Romero ha puesto en marcha esta iniciativa cultural que enlaza, justamente, con el objetivo que desde su creación en 1872 se marcó la entonces Sociedad Malagueña de Ciencias de poder contar en Málaga con un museo o muestrario natural de la riqueza mineral de la provincia.

Lo ha logrado en solitario este geólogo malagueño, empeñado en dar a conocer aspectos tan desconocidos de Málaga como que la provincia cuenta con los mayores nacimientos de grafito, cromo y níquel de España o que sólo en Antequera y Almogía se puede localizar un cuarzo azul único en el mundo.

Con verdadera pasión por enseñar, además de atender a particulares y grupos son muchos los colegios que pasan por uno de los pocos espacios museísticos de La Trinidad y disfrutan a lo grande con el taller de minerales y rocas, en el que los colegiales aprenden a identificarlos.

Las salas del aula museo, por cierto, están dedicadas a personalidades de la Ciencia que se destacaron por el estudio de nuestra tierra.

En diciembre pasado, La Opinión dedicó un amplio reportaje a este aula museo, una iniciativa valiente, costeada por entero por un malagueño, que el próximo día 26 recibirá el homenaje merecido de los académicos. Los políticos siguen en Babia.