La Tribuna de los Pobres es el corazón de la Semana Santa malagueña. Es, casi todos los días de la Semana Mayor, un enclave imprescindible para las cofradías y hermandades de la ciudad, aunque en los últimos años muchas corporaciones nazarenas decidieron dejar de pasar por la zona, sobre todo a raíz del nuevo recorrido oficial. La combinación por Carretería les obligaba a andar más metros y otros aludían a que volverían una vez reformada la calle.

La calle Carretería, su primera fase, entre el Pasillo Santa Isabel y la calle Postigo de Arance, ya está en obras desde hace un par de semanas. En este tramo de la obra (son cuatro), se va a rehabilitar finalmente la Tribuna de los Pobres, lo que se había previsto en un estadio superior de los trabajos. Sin embargo, la idea es dejarla lista ya y hoy se puede ver desmontada de forma casi completa y los operarios se afanan por desvestirla de elementos añadidos y retocarla para la dejarla, en una actuación muy conservadora para no alterar su esencia, casi como estaba en los años sesenta, cuando se concibió.

Por ejemplo, se han retirado los peldaños de las escalinatas, que van a ser relabrados por expertos y luego vueltos a colocar, explica el edil de Urbanismo, Raúl López, "vamos a tratar de recuperar esa piedra con los tratamientos adecuados, de forma que queremos salvar la mayor parte de la misma: las relabramos y las reutilizamos". La idea es que la semipeatonalización de ese tramo y la reforma completa de la Tribuna de los Pobres esté lista antes de la Semana Santa de 2022, de forma que es una invitación tácita a que muchas cofradías puedan pasar por la zona esta primavera que viene.

El caso es que, como indica Urbanismo en el proyecto, el reto es recuperar el estado inicial del enclave usando «la documentación gráfica existente» de los años sesenta. Urbanismo cree que es «un elemento de identidad de referencia para Málaga», aunque su configuración no se ha respetado con el paso del tiempo, ya que, por ejemplo, las jardineras fueron reformadas con bloques de hormigón. «Su valor es más identitario que real». El fin es recuperar su concepción original, adaptando sus características a los condicionantes funcionales y de accesibilidad. Ya rechazó la ciudad el anterior diseño de la Tribuna de los Pobres (varias asociaciones de vecinos), sobre todo por el impacto del ascensor previsto. Habrá ascensor, claro, pero es menos invasivo con la escalera y se realiza en estructura mecánica y cerramiento de cristal. Intenta ser lo más neutro y aséptico posible para no interferir en la imagen de la tribuna, dicen los diseñadores.

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La Tribuna de los Pobras, totalmente desmontada Álex Zea

Es una actuación de conservación y restauración de los elementos que configuran su imagen, así como de recuperación de los que existían originalmente, ahora deteriorados o desaparecidos. «En planta se conserva el mismo trazado curvo que caracteriza la escalinata, realizándose un desmontaje del peldañeado para relabra de las piezas de piedra natural, ampliándose el descansillo central para su adaptación a las normativas de accesibilidad». Asimismo, se conserva el muro de mampostería y contención del Pasillo de Santa Isabel, así como los pasamanos laterales y las farolas de cuatro brazos.

Se recupera, además, a partir de la documentación gráfica existente, el diseño de los maceteros originales, así como los machones de piedra que sirven de apoyo a la barandilla sobre el muro. Se incorpora el ascensor para mejorar la conexión entre el Puente de la Aurora y el Centro Histórico.

Respecto a los elementos singulares, se realiza la conservación y recolocación de la farola en el centro geométrico del trazado de la escalera, «disfrutando de una situación estratégica y como punto de referencia para el entorno. Se realiza la recuperación del diseño original de maceteros, disponiéndolos de cuatro en cuatro y con un tamaño menor, con acabado exterior de piedra natural con un ‘llagueado’ alineado a la altura de cada peldaño y la conservación de los pasamanos de forja», recalcan los autores del proyecto. También se recoloca, por cierto, el pasamanos del muro de mampostería en el nuevo muro del ascensor.