Las obras del mercado municipal de Salamanca, en el corazón del Molinillo, serán recepcionadas por el Área de Comercio y Vía Pública, es decir, se certificará su esperado final, el próximo 26 de octubre, según confirmó la edil del ramo, Elisa Pérez de Siles. Son 50 puestos en total.

Recuerden que estas son las obras de la segunda fase, es decir, la mitad del mercado, que concluyen. Asimismo, «una vez recepcionadas las obras, se realizará el traslado de los puestos al mercado definitivo en los dos o tres días siguientes (miércoles 27 al viernes 29), pudiendo iniciar la actividad a partir de entonces en su emplazamiento definitivo», recalca Pérez de Siles.

El final de las obras, por cierto, se había marcado para el 30 de septiembre, aunque finalmente será casi un mes después, en lo que parece ya una fecha definitiva. Los trabajos han sufrido múltiples retrasos y problemas desde su inicio, dado que se trata de un edificio muy antiguo declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Así, en julio pasado se había ejecutado completamente la cubierta y se habían acabado los puestos del interior, a falta de los techos que debían instalarse en unos días. Después de los techos, se debían poner las persianas y el equipamiento interior. En los pasillos, se habían abierto zanjas para hacer el saneamiento y en los exteriores se había levantado, el 15 de julio, el acerado para las acometidas de electricidad y comunicaciones. Hubo algunas incidencias, relacionadas con el desabastecimiento de materias primas por la pandemia y las consiguientes subidas de precios (han llegado a duplicarse). Ya cuando se anunció en julio pasado la primera fecha de terminación de las obras, el 30 de septiembre, tanto Pérez de Siles como el edil de Urbanismo, Raúl López, pidieron cautela porque, entre otras cosas, había que acometer un refuerzo de la potencia de energía. Además, la pandemia también paró meses las obras.

El mercado es una joya del estilo arquitectónico neomudéjar diseñada por Daniel Rubio y ejecutada entre 1923 y 1925. Este, al menos desde mediados de los noventa, necesitaba una amplia y profunda reforma, no sólo un lavado de cara. Y a ello se puso el Consistorio, de tal forma que estos trabajos, una vez se decidió empezarlos en abril de 2019 tras una larga tramitación, presentaron numerosos problemas para la empresa adjudicataria, ya que había importantes deficiencias estructurales que no se habían diagnosticado durante la fase de proyecto, algo normal con este tipo de monumentos. A finales de enero pasado culminó la primera fase de las obras y ahora acaba la segunda.

De la primera fase destaca, sin duda, la extraordinaria recuperación de la portada trasera o norte del mercado y de sus policromías y fisonomía originales, explicó en su día Pérez de Siles. Señalaba la edil en un reportaje publicado en este periódico en febrero, sobre todo, el magnífico trabajo hecho con la portada trasera, que luce impresionante en el barrio y pone el ejemplo de los azulejos que muestran gallinas o pescados, dando fe de la memoria comercial de la plaza. El mercado se presupuestó inicialmente en 1,2 millones de euros, de los que 480.000 provienen de fondos Feder europeos. De ellos, 320.000 se usaron para construir el mercado provisional, porque se quería mantener la actividad a toda costa. Luego, hubo que hacer un modificado del programa ante los problemas de estructura, que incrementó la factura en 250.000 euros, por lo que la inversión es de 1,5 millones.